Reborn review

En el año 2002, un bebé vuelve a la vida en la morgue de un hospital. 16 años después, decidida a saber quién es su madre, iniciará una búsqueda. Gracias a unos poderes eléctricos que ha desarrollado, sembrará su camino de cadáveres.

Título original: Reborn

Año: 2018

Duración: 85 min.

País: Estados Unidos

Director: Julian Richards

Guion: Michael Mahin

Fotografía: Brian Sowel

Reparto: Barbara Crampton, Michael Paré, Kayleigh Gilbert, Rae Dawn Chong


Trio de viejas glorias en una película floja.

Cintas como Reborn solo tienen razón de ser gracias a la nostalgia, esas cintas en las que viejas glorias prestan su rosto y nombre al cartel de la película. En este come back de la actriz Barbara Crampton, desde We Are Still Here del 2015, no le ha ido mal aunque la calidad de los productos es más que discutible. Recordemos que Crampton, una actriz discretita, basó su éxito en esas escenas de desnudos en Re-Animator.


En el año 2002, un bebé vuelve a la vida en la morgue de un hospital. 16 años después, decidida a saber quién es su madre, iniciará una búsqueda. Gracias a unos poderes eléctricos que ha desarrollado, sembrará su camino de cadáveres.

El director Julian Richards enfoca su nueva cinta de terror tras Summer Scars, Darklands, The Last Horror Movie o Shiver, y para ello se basa en el guion del también actor Michael Mahin. Puede que sobre el papel la idea fuera buena, tal vez director y guionista pensaron que estaban rompiendo esquemas con el personaje de Tess pero creo que olvidaron que ya existen los tebeos y películas de los X Men… O si me apuras el horrendo personaje de Limewire en los comics de Transformers allá en los años ochenta.

Hay desgana en Reborn, que intentan disimular con una historia que no se detiene en momento alguno ya que enlaza una secuencia con otra sin importarle que no vaya a parte alguna. Todo debe ir enfocado al encuentro entre la hija renacida y la madre, sin que nadie de los participantes hayan caído en algo muy importante: Barbara Crampton dice en un momento que era muy joven cuando tuvo a Tess pero si IMDB no miente nació en 1958 y, ejem, si la niña nació en 2002… Ahí lo dejo.

Para ir dando carnaza al (sufrido) espectador, junto a Barbara Crampton,  que luce muy bien pero es una actriz justita, el director de casting tuvo una gran idea: añadir a viejas glorias de los ochenta, empezando con Michael Paré que tuvo una meteórica carrera con cintas como Streets Of Fire o The Philadelphia Experiment, y luego desapareció; aquí nos confirman la razón de su caída: es un monolito hecho persona, que funciona como tipo duro pero que cuando abre la boca… Esa es otra historia. Atención a su personaje porque debe ser el único policía que trabaja en Los Ángeles, ya que le llaman cada vez que aparece un cadáver, aunque en principio las muertes no tengan relación entre sí.

Como la tercera pata de las viejas glorias, la más estropeada de los tres y eso que Paré esta hecho un juguete roto, encontramos a Rae Dawn Chong, que el público siempre recordará como la acompañante de Arnold Schawrzenegger en Comando, que aquí aparece cada cinco minutos hasta que le toca morir.


Kayleigh Gilbert es el eléctrico – que no electrizante – personaje de Tess, la hija que mueve toda la historia y se dedica a electrocutar a cualquiera que se ponga en su camino. Con un personaje como este poco se puede hacer, pero digamos que la chica lo intenta.

En resumen, la baza que juega Reborn, la nostalgia, no sirve para nada cuando el resultado es tan poco entretenido como este.

Firma: Javier S. Donate.