BIFFF - Keeping Company review

Sonny tiene menos de 24 horas para conseguir doblar su objetivo de ventas o, de lo contrario, perderá el ascenso. Junto a su inseparable y torpe compañero, Noah, recorrerán las calles de esta zona lujosa de la ciudad. Su camino les cruzará con el oscuro Lucas y todo saltará por los aires.

Título original: Keeping Company

Año: 2021

Duración: 84 min.

País: Estados Unidos

Director: Josh Wallace

Guion: Josh Wallace, Devin Dash

Fotografía: Adam Brant

Reparto: Jacob Grodnick, Devin Dash, Ahmed Bharoocha, Gilliam Vigman, Suzanne Savoy


El exceso de tramas ahoga una historia demasiado convencional.

El mundo de las relaciones laborales da mucho de sí – todos trabajamos con alguien, para alguien o alguien está a nuestras órdenes – y nos dan dado entretenidísimas películas de género como Severance de Christopher Smith, la agobiante Belko Experiment o la adrenalínica Mayhem. Keeping Company habla sobre el mundo de las agencias de seguro… Veamos su organigrama de trabajo.


Sonny tiene menos de 24 horas para conseguir doblar su objetivo de ventas o, de lo contrario, perderá el ascenso. Junto a su inseparable y torpe compañero, Noah, recorrerán las calles de esta zona lujosa de la ciudad. Su camino les cruzará con el oscuro Lucas y todo saltará por los aires.

Tal vez sobre el papel Keeping Company tuviera garra pero en la traslación, con la interpretación y la puesta en escena, revela sus puntos débiles y errores. Se nota la intención de Josh Wallace y Devin Dash al escribir la historia, denunciar las condiciones abusivas de los seguros de vida, salud y fallecimiento, cómo un negocio que juega con nuestros temores puede convertirse en un problema económico.

Pero este planteamiento, que debería estar más cercano al drama estilo Glengarry Glenn Ross de James Foley, les debe parecer muy deprimente a los guionistas y, por ello, focalizan en una pareja cómica – interpretada por el coguionista Devin Dash y Ahmed Bharoocha – para cruzarles con el mundo desquiciado de nieto chalado y abuela-al-estilo-mamá-Bates y con este choque lograr… algo. Y luego aparece también la trama de la dueña de la empresa de seguros que aporta también algo… Supongo. No olvidemos la reelección de fiscal de distrito y el padre que demanda a la empresa de seguros… Hay demasiadas tramas que van de un lado a otro, un exceso de personajes a la espera de su momento, una falta de punto de vista que dispersa la atención del espectador y un final que deja con cara de “bueno, pues se acabó, a otra cosa”. Ni una sola neurona queda pendiente de Keeping Company al terminar el visionado.


Dirige Josh Wallace y su cámara es agradable, tal vez demasiado formal, pero es que la historia no da para muchos aspavientos visuales. Lo mismo puedo decir de la fotografía de Adam Brant.

Esa sensación de que la película arranca en medio de la nada y termina en el mismo sitio, se contagia a los protagonistas: Devin Nash se reserva un personaje principal que tan antipático como el de Gilliam Vigman, su jefa en pantalla, que solo pone gestos de “WTF” pero se la nota fuera de la historia. Suzanne Savoy, como la abuela (demasiado) loca, es demasiado joven para el oscuro Jacob Grodnick, el mejor actor junto a Ahmed Bharoocha, el único personaje que me resulta interesante y al que los guionistas tratan injustamente.

Keeping Company no pasará a la historia ya que tiene poco de cómico, ignora el terror, tiene un exceso de complacencia y le sobra demasiado metraje.

Firma: Javier S. Donate.

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