Satanic Panic review


Samantha está sin un dólar en el bolsillo y por eso acepta un trabajo como repartidora de pizzas en un barrio obrero. En su primer día de trabajo la suerte no le acompaña: encargos de mierda y sin propina. Puede que esto cambie cuando le toca llevar cinco pizzas a uno de los barrios más lujosos del lugar… Bueno, puede que cambie su suerte pero, a cambio, pierda la vida.

Título original: Satanic Panic

Año: 2019

Duración: 85 min.

País: Estados Unidos

Director: Chelsea Stardust

Guion: Grady Hendrix

Música:  Wolfmen Of Mars

Fotografía:  Mark Evans

Reparto: Rebecca Romijn, Arden Myrin, Hayley Griffith, Ruby Modine, AJ Bowen, Jerry O’Connell


Entretenida, ligera y sangrienta ¿Qué más necesitas?

La brecha social en Estados Unidos es, literalmente, una obsesión ya desde el high school, donde las diferencias sociales vienen impuestas por tu nivel de popularidad. Satanic Panic propone una forma distinta de alcanzar belleza y dinero.


Samantha está sin un dólar en el bolsillo y por eso acepta un trabajo como repartidora de pizzas en un barrio obrero. En su primer día de trabajo la suerte no le acompaña: encargos de mierda y sin propina. Puede que esto cambie cuando le toca llevar cinco pizzas a uno de los barrios más lujosos del lugar… Bueno, puede que cambie su suerte pero, a cambio, pierda la vida.

Cada película hay que tomársela como lo que es, en el caso de Satanic Panic viene apadrinada por Fangoria y uno ya sabe que, por lo menos, habrá casquería y sangre. En los títulos de crédito encontramos el nombre de Ted Geoghegan y uno piensa que la historia, originalmente, debía ser más seria pero que en el paso al guion de Grady Hendrix, sufriera el cambio al humor negro. En la ópera prima de Ted Geoghegan, We Are Still Here, se analizaba el tema de ¿es necesario el sacrificio de inocentes por el bien común? En Satanic Panic encontramos una temática parecida bajo el prisma de la comedia negra y sangrienta: Los ricos hacen pactos con el infierno a cambio de estatus social. Ok, esto lo hemos visto muchas veces, sin ir más lejos en un capítulo de Buffy The Vampire Slayer.

Vale, ya sabemos Satanic Panic no brilla por su originalidad, así que centrémonos en el trabajo de Chelsea Stardust como directora: a pesar de ser una historia que no se detiene en momento alguno, la película llega a hacerse morosa debido a que falta brío en la dirección, la cámara está donde debe y se ve todo pero no hay tensión en las imágenes, falta ese punch añadido que convierte una historia típica en un carrusel de diversión. ¿Estaba Chelsea Stadust involucrada en la historia o es una línea más en el currículum? Me temo lo segundo.

Pero oigan, la fotografía de Mark Evans cumple de sobra y qué bien lucen los atuendos rojos de los satanistas, cómo se nota la diferencia entre los barrios pobres – siempre grises y lluviosos – en contraposición con los vecindarios ricos, repletos de verde y luminosos. De lejos, el trabajo de Evans es lo mejor de Satanic Panic junto a los efectos especiales y prostéticos.


A nivel actoral encontramos una vieja conocida como Rebecca Romijn en un papel a su medida, esperemos que Satanic Panic abra un nuevo camino para nuestra Mística favorita en los X-Men, porque está bellísima y con un punto de ironía que no habíamos visto en trabajos anteriores; Arden Myrin pone su rostro, entre raro y muy raro, a la antagonista de Rebecca Romjin, y su papel gusta pero sabe a poco. Jerry O’Connell hace un cameo que suena a trabajo alimenticio. En el lado de los jóvenes están Hayley Griffith y Ruby Modine que lucen poco en comparación con Romijn y Myrin, posiblemente falta de tablas y de dirección por parte de Chelsea Stardust.

Satanic Panic cumple con su función de película simpática y barata, pero le falta algo más de trabajo, cariño o yo qué sé, que podría haberla elevado sobre el resto de títulos parecidos.

Firma: Javier S. Donate.