Artik review

El chico Adam trabaja en una granja alejada cuyos dueños, Artik y Fliny, avanzan por la vida al margen de convencionalismos, legalidad y cualquier tipo de moralidad. Alrededor de la pareja aumenta el número de cadáveres mientras Adam se encuentra con Holton, quien se marcará como objetivo vital el salvarle.

Título original: Artik

Año: 2019

Duración: 78 min.

País: Estados Unidos

Director: Tom Botchii

Guion: Tom Botchii

Fotografía: Martin Moody

Reparto: Chase Williamson, Jerry G. Angelo, Lauren Ashley Carter, Matt Mercer, Gavin White


Un debut más que interesante.

Si atendemos a las palabras de Tom Botchii, guionista y director de Artik, esta es una película que nace de la rabia cuando la empresa en la que trabajaba cayó en manos de un monstruo del entretenimiento - no quiso nombrarlo pero digamos que el logo tiene orejas redondas – y al no gustarle la forma de llevar las riendas, se le ocurrió como venganza una historia tan personal y al mismo tiempo tan delirante como Artik.


El chico Adam trabaja en una granja alejada cuyos dueños, Artik y Fliny, avanzan por la vida al margen de convencionalismos, legalidad y cualquier tipo de moralidad. Alrededor de la pareja aumenta el número de cadáveres mientras Adam se encuentra con Holton, quien se marcará como objetivo vital el salvarle.

El mundo de Tom Botchii es un escenario oscuro, muy siniestro, en el que puede ocurrir cualquier cosa, donde tu vecino igual es un psicópata o un santo disfrazado de mecánico. Botchii define su película como una historia anti cómic pero esto es totalmente equivocado ya que Artik podría ser la adaptación de cualquier comic book de los años 90 donde los buenos y los malos solo se distinguían por los colores de su traje ya que sus actos eran similares.

Tom Botchii lanza una duda al espectador: ¿quién es más nocivo para Adam? ¿El padre que le enseña a matar y le prepara para sobrevivir en un mundo duro o el samaritano que, aun sin consultar al chico, se empeña en sacarle de un mundo que él considera peligroso? Este es el discurso principal de Artik, y uno de sus mayores hallazgos: el hombre que acude a las reuniones de alcohólicos anónimos porque se considera buena persona, casi un santo, y con el único vicio de ayudar al resto.

Al punto de vista, más que deprimente, que tiene Tom Botchii de la humanidad, hay que añadir la fotografía sucia y granulada de Martin Moody; aunque a veces perece sacada de alguna película de Rob Zombie, ayuda a generar la sensación de que el mal puede surgir de cualquier lugar, incluso un campo de girasoles.


Gavin White, como Adam, tiene fuerza en su presentación y en el primer tercio de la película; se le echa de menos cuando deja de ser el protagonista para convertirse en el objeto de deseo entre los antagonistas. Chase Williamson y Jerry G. Angelo representan a la perfección al bien y el mal, aunque de lejos gana Jerry G. Angelo gracias a su aspecto desaliñado, esa voz tan profunda y unos ojos que parecen pozos sin fondo; Lauren Ashley Carter se aleja, ¡Por fin!, de todos esos papeles frágiles para convertirse en una loca de manual que despertará ira y amor entre los espectadores. Matt Mercer cumple con un papel pequeño, un consejero de Alcohólicos Anónimos, que podría haber dado más de sí pero que a cambio protagoniza una de las secuencias más violentas de Artik.

Tom Botchii tiene un mundo propio y es recomendable asomarse a él.

Firma: Javier S. Donate