Entrevista a Paul Urkijo, director y guionista de Irati


De alguna forma sigues siendo el “recuperador” de las leyendas del folclore vasco.

Es que siempre me ha gustado, desde niño. Es lo que me enseñaron de crío, cuando iba al monte con mis padres me decían “en estos bosques vive Basajaun, en este Mari, en los ríos las Lamiak”, como es algo que he mamado desde niño se me ha quedado incrustado en el cerebro y es lo que quiero contar. Lo hice con Errementari, lo he hecho en cortos y ahora con Irati. Quiero seguir haciéndolo, no solo lo vasco aunque me influencia muchísimo sino mitologías de todo el mundo.


Irati es tu carta de amor al cine y a la mitología.

Totalmente, es una historia de amor dentro de la película. Pero también está hecha con pasión y está hecha gracias a la pasión porque ha sido un proyecto complicado de levantar, primero convencer a los productores de que esto es posible; luego hacer algo sin precedentes en este país, una película de espada y brujería, y todo eso se consigue porque te flipa lo que quieres contar; ya no es solo cuestión de corazón sino una cuestión de tripas. Amo la mitología vasca, creo en la mitología vasca y para mí no son cuentos sino una realidad, un mundo natural que está ahí y son narraciones arcanas en las que yo soy un eslabón nuevo y luego seguirá habiendo más eslabones en las siguientes generaciones.


Siempre hablas de que para cada proyecto creas un libro para apoyarte en él. ¿Qué hay en esos libros, dibujos, referencias?

Yo cuando escribo el guion, en paralelo voy diseñando la película visualmente, hago concepts, voy a localizar, me inspiro, hago stories. Luego todo ese material lo utilizo para convencer a los productores de que eso es factible, por lo menos que tengan un soporte donde imaginarse una película que a priori es complicado imaginártela porque no hay precedentes. En Errementari ya me pasó, voy a un productor y le digo “oye, que quiero hacer una peli sobre demonios”, y me responden “como que de demonios, ¿Se ven los demonios? ¿Tú no sabes que las pelis buenas de demonios es cuando no se ven, como en El Exorcista?” Y al principio tuvo muchos noes, pero con la herramienta del libro la gente ya se lo empieza a plantear. Es un libro con ilustraciones, memoria, referencias, y es una herramienta que hasta ahora me ha funcionado.


Algo muy destacable en Irati es el mundo fantástico, que es terrorífico y fascinante a la vez; es fantástico pero uno se cree realmente que exista en el mundo de la película. ¿Cómo lo creaste?

Una cosa que tenía clara en la película es que no fuera de lo mal dicho “fantasioide”, que no fuera una película fantástica y estilizada que parecía algo inventado, yo quería que pareciera de verdad, como de realismo mágico, que todo fuera físico y creíble. Por eso fui tan cabezón de rodar en localizaciones naturales, porque de repente todos los planos respiran realidad absoluta y una magia insuperable.

Mira, incluso J.A. Bayona después de verla en el festival de Sitges me decía “qué envidia me da que hayas podido ir a rodar a bosques reales porque yo en Los anillos del poder era todo plató y no salíamos del plató”. Las posibilidades de lo real son infinitas y para mí era muy importante que todas esas deidades mitológicas, cuando las presentas en la pantalla, tuvieran la sensación de realidad mágica más que de un efecto, que se sienta parte del entorno natural. La estrategia era jugar a que se fundieran con la niebla, la iluminación, sugerir con las antorchas, que Mari se funda con el rojo de las cuevas que realmente significa su útero. Es una estrategia porque para mí son una realidad y las he tratado como si fueran reales, no algo fantástico.


Cuentas con una potente composición musical obra de Aránzazu Calleja y Maite Arroitajauregui, con ecos a música litúrgica, a lo místico, aventura, coros paganos. ¿Diste alguna referencia a las compositoras o tuvieron libertad?

Normalmente cuando hablo con los compositores les paso referencias y como controlan más que yo, empiezan a proponerme cosas. Por ejemplo les pasé la melodía de una canción bastante popular, muy festiva, que es mucho más rápida pero me gustaba porque era como cíclica y si le damos un tratamiento más triste puede molar como leit motiv. Para Eneko e Irati crearon unas melodías que partían de unas mismas notas pero luego cada una iba hacia otro lugar, y hay temas donde se funden. También hay elemento litúrgico, como de las iglesias y tal, y luego ya elementos más conceptuales con percusiones de piedra y metal para el mundo de la cueva.

Yo escribí la letra de la canción que suena, porque está ya en el guion, y quería contar de alguna manera esa génesis del panteón mitológico y luego ellas le pusieron la música y quedó bastante guay.


En Errementari hiciste un trabajo de investigación para crear un euskera antiguo. ¿Has hecho lo mismo en Irati?

Más o menos hemos hecho lo mismo, pero el de Errementari era un euskera más difícil de entender, era más raro que el de Irati. Hemos intentado hacer un euskera más legible para los vasco parlantes, darle el tono de una zona del pirineo y luego con matices que los lingüistas ya tienen registrados como sería el euskera de esa época. Con todo esto hemos intentado hacer el euskera que te sumerge en ese mundo antiguo.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tengo varios proyectos, no puedo contar ninguno pero yo voy a seguir en la línea de lo que me gusta, me gusta el género fantástico y no tengo ninguna intención de cambiar.