Eat, Brains, Love review

Jake es un adolescente normal y corriente con las hormonas que le salen por las orejas. Le gusta Amanda una chica de su instituto pero nunca se ha atrevido a hablar con ella. Pero nada de esto importa el día que los dos se transforman en zombies de repente y empiezan a comerse a todos sus compañeros.

Título original: Eat, Brains, Love

Año: 2019

Duración: 85 min.

País: Estados Unidos

Director: Rodman Flender

Guion: Mike Herro, David Strauss

Música: Chad Fischer

Fotografía: Tarin Anderson

Reparto: Jake Cannavale, Angelique Rivera, Sara Yarkin, Jim Titus, Patrick Fabian, Ty Headlee, Kristin Daniel, Kym Jackson, Alex Stage


Entretenida zomedia con mensaje.

Comedias sobre zombies tenemos muchas, las primeras que me vienen a la cabeza serían Braindead, tu madre se ha comido a mi perro (Peter Jackson, 1992), Shaun of the Dead (Edgar Wright, 2004) o Zombieland (Ruben Fleischer, 2009) y si bien las tres son superiores a la película de la que hablaremos hoy, no es menos cierto que Eat, Brains, Love tiene un cierto mensaje de importancia que aquellas no tenían más allá de ser estupendos divertimentos. Y este mensaje es... ¡las enfermedades de transmisión sexual!


Jake es un adolescente normal y corriente con las hormonas que le salen por las orejas. Le gusta Amanda una chica de su instituto pero nunca se ha atrevido a hablar con ella. Pero nada de esto importa el día que los dos se transforman en zombies de repente y empiezan a comerse a todos sus compañeros.

La película tiene diversos elementos para poder calificarla de original pese a que utilice temas tan usados como los zombies y la adolescencia, en Eat, Brain, Love no inventará la pólvora pero sí que sabe contar una historia lo suficientemente novedosa para no parecer que estamos viendo la enésima versión de la zomedia de turno. Todo el juego que da tratar el virus como si fuera una E.T.S, y que los síntomas vayan y vengan y los toques de gore que van regando la cinta a lo largo de su duración, que por cierto se pasa en un suspiro, hacen de esta película un agradable pasatiempo.

Dirige el siempre interesante Rodman Flender especialista en cine de género por haber dirigido episodios de Historias de la cripta o Leprechaun 2, y de series de adolescentes míticas como Dawson Crece o Cinco en familia, y no pierde ocasión de juntar ambos mundos como hizo en la serie de Scream o la inolvidable El diablo metió la mano, cinta que tiene muchos paralelismos con Eat, Brains, Love. Si las comparáramos creo que la película de 1999 tiene un encanto que esta carece. Guion escrito a cuatro manos por Mike Hierro y David Strauss que no deja de ser una adaptación a la novela del mismo nombre que publicó Jeff Hart en 2013. Protagonizada por Jake Cannavale, quien debuta en largometraje, y Angelique Rivera (The Crooked Man), que aunque tengan química entre los dos no veo que su interpretación sea digna de mención, en especial la de Jake Cannavale. Quien sí que está más inspirada es Sarah Yarkin (Feliz día de tu Muerte 2) quien tiene el personaje más interesante que recuerda a Men in Black.


Película entretenida para ver acompañado. Tal vez no sea tan buena como las que mencionaba al principio pero no por ello es un mal producto. Tiene cierta utilidad como mensaje a la juventud sobre los peligros de las relaciones sexuales sin protección.

Firma: Oriol Hernández.
@Oriol_TW