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Medio Oficial

lunes, 16 de octubre de 2017

Arder review


Título original: Arder

Año: 2017

Duración: 62 min.

País: España

Director: David González Rudiez

Guion: David González Rudiez

Fotografía: David González Rudiez

Reparto: Asier Hernández, Aránzazu Zárate, Carlos Algaba


El silencio más perturbador.

Antes de empezar, dar un pequeño manual de uso antes de su visionado. Id bien descansados y sin nada de sueño. No es por nada, pero los únicos sonidos que oiréis son, aparte de los vuestros, los que ocurran en la sala o dónde sea que la veáis.

Explicar una historia sin que se escuche ni una mosca hace que una parte de nuestro cerebro quede huérfana, haciendo que se agudice el único sentido que nos queda al ver un film: la vista. En este sentido la variedad cromática es más bien escasa, ya que está rodada casi en su totalidad en blanco y negro. Digo casi puesto que se introducen matices rojizos, azules y verdes. Como estáis comprobando, todo un experimento.


Estamos ante una historia de redención, de flagelación y de auto-castigo. Introduce temas religiosos como una especie de misa urbana ofrecida por un ser perdido en los suburbios de la gran ciudad, que arrastra una culpa por algo que ocurrió en su pasado. Ese uso de la mística cristiana hace que todo resulte más próximo, aunque nos tememos que es un recurso para hacer todo más inteligible al atónito espectador.

Podríamos considerar que Arder es el debut en el largometraje de David González Rudiez. La duración del mismo queda en el límite de clasificarlo así. Con anterioridad su carrera se ha desarrollado en el mundo del cortometraje. La apuesta para empezar es bastante arriesgada. No utilizar uno de los elementos básicos de todo film tiene que compensarse con las imágenes, cosa que consigue en parte.

Un vagabundo camina por el lateral de la M30 viendo pasar el tráfico infinito. Inicia una serie de rituales como queriendo alejar de su mente un pasado que le atormenta. En sus bolsillos un mapa, una brújula rota, un dado con poderes, una piedra mágica y una pila de botón que siempre refleja la luna llena.


En las interpretaciones nos encontramos con Asier Hernández como protagonista principal. Su físico encaja perfectamente en lo que el director quería reflejar, un ser vagando en un espacio cerrado y claustrofóbico a pesar de estar rodada íntegramente en exteriores. Le secundan, aunque en papeles muy menores, Aránzazu Zárate y Carlos Algaba.

Una película para los fanáticos de la vanguardia cinematográfica. No obstante recalcar lo curioso que es disfrutar de una cinta sin ningún tipo de sonido. Esto tiene su parte buena, la experimentación, y otra no tan buena como es prescindir de un recurso cinematográfico que hace muchas veces elevar el nivel de las producciones.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan