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jueves, 30 de enero de 2014

La Casa del Fin de los Tiempos review


Título original: La Casa del Fin de los Tiempos

Año: 2013

Duración: 97 min.

País: Venezuela

Director: Alejandro Hidalgo

Guión: Alejandro Hidalgo

Música: Yoncarlos Medina

Fotografía: Cezary Jaworski

Reparto: Ruddy Rodríguez, Gonzalo Cubero, Rosmel Bustamante, Guillermo García, Adriana Calzadilla, José León, Héctor Mercado, Yucemar Morales


Viaje a lo más profundo del suspense y el terror.

¿Quién no ha querido alguna vez jugar con el tiempo?, puedo afirmar que casi todo el mundo, aunque sepamos que tenemos la batalla perdida de antemano. Su transcurso es inexorable y si hay un medio donde poder recrear esa utopía, ese es el cine. A lo largo de la historia tenemos muchos ejemplos de ello, unos con más fortuna que otros, todo sea dicho. A bote pronto se me ocurren Looper, 12 Monos, Donnie Darko o, ¿por qué no?, Terminator. En La Casa del Fin de los Tiempos estamos ante una de las más acertadas apuestas en ese sentido, su increíble guión, el verdadero punto fuerte de la cinta, nos lo explica de manera sesgada, un poco difícil de comprender al empezar pero, ahí está la gracia, conforme van pasando los minutos se va convirtiendo en una obra que va subiendo de nivel e intensidad.

La escenografía engaña al espectador creo que intencionadamente. Al principio parece el clásico film de fantasmas y apariciones, sustos no faltan desde luego, y las relaciones familiares sirven como distracción ante lo que acaba llegando. Juega al despiste, nos sentimos un poco incómodos ante ciertas imágenes, y la vuelta de tuerca, que llega más bien pronto, nos deja con la boca abierta. No deja de ser una apuesta arriesgada ya que tras la apariencia de cine convencional, se esconde una forma de hacer películas novedosa, no obstante a ratos pasan por nuestra mente algunos títulos, como pueden ser El Sexto Sentido o, mucho más reciente, I Am a Ghost. De todas maneras, su originalidad queda fuera de toda duda y esa mezcla de sociedad convencional y cine moderno, crea un producto, en mi opinión, excelente.

Entre los puntos negativos que podríamos encontrar en esta película estaría el abuso del melodrama, pero supongo que esto está dentro de la sociedad que quiere representar. La vida, ya sabemos que no es un camino de rosas, si no nos la tomamos con humor acaba convirtiéndose en una travesía tediosa. Otro punto que puede tender a la controversia es el final. Queda como un poco forzado y muy azucarado a pesar de que hablar de final en sentido estricto en esta película, es un poco peligroso.

Dulce es una ama de casa que lleva adelante una familia que decidió cinco años atrás trasladarse a una vieja mansión colonial. Dentro de esa vivienda parece que habiten seres fantasmales, desencadenándose una serie de extraños acontecimientos que llevan el estigma de la destrucción. 30 años después, Dulce vuelve para poder desentrañar esa verdad que tanto la corroe.

Alejandro Hidalgo da en la diana en casi todo. Ya comentamos antes lo acertado del guión, magistral, no deja ningún punto sin aclarar y el ritmo que infiere a la cinta es acertadísimo, sin ser vertiginoso. Hilvanar todo ese conglomerado de ideas de manera que resulte inteligible para el espectador parece como una obra de ingeniería, aunque el final se vea estropeado en cierta manera. Otro punto a destacar, en este caso en la parte positiva, son las interpretaciones. No me atrevo a destacar a nadie entre los principales, están todos magníficos aunque un pelín melodramáticos y telenoveleros. Acertados están sobre todo los niños, Rosmel Bustamante lo borda en su papel de Leopoldo, pero que decir de Ruddy Rodríguez como Dulce, la resignada madre y que lleva el peso de la cinta, y el de Gonzalo Cubero, en el del desquiciado padre. Los puntos de tensión, que son bastantes, se ven aumentados con la música obra de Yoncarlos Medina, hace que peguemos algún que otro salto por su buen hacer. En cuanto a la fotografía de Cezary Jawirski, decir que tiene cierto aire apagado que hace que esa escenografía clásica se vea natural como la vida misma, a esa naturalidad ayuda también la excelente labor de maquillaje a cargo de Alex Mathews.

Para acabar comentar que quedareis gratamente sorprendidos con su visionado. A los sentimentales decirles que se lleven un pañuelo por si acaso y a los asustadizos que se cojan bien a la butaca, motivos no les faltarán.

Firma: Josep M. Luzán.
Anónimo dijo...

Sorprendentemente buena. La historia es uno de los puntos fuertes y hay escenas muy efectivas. Las actuaciones son en general buenas. Hay algunos clichés y se excede en el sentimentalismo sobre el final, pero el balance es muy positivo.