Fancine - Vampira Humanista Busca Consentimiento Suicida review

Ah, la adolescencia vampírica, tener 68 años y esa pulsión de buscar problemas con los padres, dejarse el pelo largo y volver a casa con el sol casi a punto de salir… Y en el caso de Sasha un carácter emo que desde niña le impide morder a sus víctimas por lo cual se ha alimentado con bolsas de sangre. Pero cuando sus padres le ponen entre la espada y la pared, su mirada se fija en Paul, un joven mentalmente inestable con tendencias suicidas… ¿Qué surgirá antes, el amor o el deseo de morder?

Título original: Vampire Humaniste Cherche Suicidaire Consentant

Año: 2023

Duración: 90 min.

País: Canadá

Director: Ariane Louis-Seize

Guion: Christine Doyon, Ariane Louis-Seize

Música: Pierre-Philippe Cöté

Fotografía: Shawn Pavlin

Reparto: Sara Montpetit, Félix-Antoine Bénard, Steve Laplante, Noémie O´Farrel, Sophie Cadieux, Marie Brassard


Vampira emo vaga por historia sin rumbo.

El mito del vampiro tiene tantos años – realmente siglos ya que se creó en el siglo XIX – que cada vez quedan menos caminos por explorar, pocos rincones que aun tengan polvo y telarañas por no haber sido usados.

Veamos si la propuesta canadiense de Ariane Louis-Seize es capaz de lograrlo.


Ah, la adolescencia vampírica, tener 68 años y esa pulsión de buscar problemas con los padres, dejarse el pelo largo y volver a casa con el sol casi a punto de salir… Y en el caso de Sasha un carácter emo que desde niña le impide morder a sus víctimas por lo cual se ha alimentado con bolsas de sangre. Pero cuando sus padres le ponen entre la espada y la pared, su mirada se fija en Paul, un joven mentalmente inestable con tendencias suicidas… ¿Qué surgirá antes, el amor o el deseo de morder?

Vamos a terminar rápidamente con la intriga: no, Ariane Louis-Seize no ha conseguido encontrar un lugar inexplorado en la mitología y las historias de los chupasangre, ya que Vampira Humanista Busca Consentimiento Suicida podría enmarcarse entre las películas de vampiros que analizan esta figura desde el humor, algo que ya venía de la muy recomendable y desconocida Vampires, película belga del 2010 y cuyo testigo recogió Taika Waititi en Lo Que Hacemos En Las Sombras.

Todo en esta película da la impresión de ir a medio gas, los toques de humor del primer tercio va desapareciendo al empezar el viaje iniciático de la protagonista; asimismo su historia de amor/necesidad con el suicida del título – un chaval que sufre bullying -, es un coitus interruptus que cuando parece a punto de dar un paso adelante, salta de nuevo hacia atrás y el mejor ejemplo de esto lo encontramos cuando la vampira hace lipsinc con la canción Emotions de Brenda Lee, una secuencia con un planteamiento interesante – ya que Sasha “desnuda” su alma – pero cuya ejecución y resolución no rematan. El guion de Christine Doyon y Ariane Louis-Seize crea unos personajes con nombre y rostro pero luego se embarra ya que arranca con cierto aire a la película de la familia Addams para luego flirtear con el tono indie de los años 90 y pasar de puntillas por el cine adolescente creado por John Hughes en El club de los cinco y La chica de rosa.


La película Ariane Louis-Seize busca crear un personaje nuevo con esta vampira humanista pero no es capaz de redondear sus intenciones. Una pena pero, oye, eso significa que aún quedan esos rincones por explorar en el mundo vampirico.

Firma: Javier S. Donate.

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