FANT Bilbao - The Cellar review

La familia Wood se muda a su nueva casa: Un lugar impresionante que compraron a precio de ganga en una subasta. Pero cuidado con estos chollazos, puede que oculten algo terrible en su interior.

Título original: The Cellar

Año: 2022

Duración: 94 min.

País: Irlanda

Director: Brendan Muldowney

Guion: Brendan Muldowney

Música: Stephen McKeon

Fotografía: Tom Comerford

Reparto: Eliza Cuthber, Abby Fitz, Eoin Macken, Dillon Fitzmaurice, Aaron Monaghan


Los diez escalones del aburrimiento.

Semana tras semana, cuando salía el reparto de la serie 24, me llevaba las manos a la cabeza si leía Eliza Cuthber porque la actriz interpretaba a la insoportable hija del intrépido Jack Bauer y su nombre solo implicaba irritación.

Han pasado los años y ahora el karma fílmico hace que Eliza Cuthber tenga que aguantar en pantalla a una hija repelente.


La familia Wood se muda a su nueva casa: Un lugar impresionante que compraron a precio de ganga en una subasta. Pero cuidado con estos chollazos, puede que oculten algo terrible en su interior.

Brendan Muldowney, en esta ampliación de su cortometraje 10 Steps, no cree en la sutilidad, ¿para qué sugerir y crear atmósferas cuando directamente puedes llenar la pantalla de mal rollo? Si algo hay que agradecer a Muldowney como guionista es que no malgaste tiempo intentando crear personajes que interesen al espectador sino que apuesta por una historia que arranca con rapidez, se desarrolla con igual rapidez y se termina en un suspiro.

Pero este ritmo es incapaz de ocultar los errores que hay en The Cellar. En la historia parece importar más la acumulación de hechos que la historia, ya que uno no entiende muy bien qué aporta el trabajo del matrimonio protagonista, se pasa de puntillas por encima del pasado conflictivo de la hija y el bullying que sufría, el por qué del enfrentamiento entre madre e hija; la película está llena de secuencias que solo existen para dar información que empuje la historia como la facultad de matemáticas, el encuentro con la vendedora de la casa, la policía y el pitch del nuevo trabajo de los protagonistas.

El universo que plantea Brendan Muldowney suena forzadamente intenso, cada secuencia de terror se plantea como si fuera el summun y se ve incapaz de dosificar; si todo esto puede resultar irritante, lo que remata la función es la omnipresente música de Stephen McKeon que echa por tierra cualquier intento de tomarse en serio la película. Juega a imitar a Joseph Bishara y crear partituras disonantes que pongan de los nervios, hay que reconocer que lo consigue pero en el mal sentido.


Eliza Cuthber es la protagonista absoluta, y no dejaba de preguntarme si se había pasado con el botox, si algún accidente le había paralizado los músculos de la cara… aunque posiblemente sea algo tan sencillo como que es una actriz malísima y se nota incapaz de mostrar lo más mínimo. Como ejemplo ese plano frontal en el que va en coche, debería estar preocupada aunque realmente parezca hacer cábalas acerca del infinito y su significado. Abby Fitz tampoco consigue caer simpática o interesar con su papel de hija díscola, por su poca gestualidad. Los elementos masculinos de la familia, Eoin Macken y Dillon Fitzmaurice, están de paseo por la historia.

Aunque The Cellar sea un despropósito, a su favor reconocer que los últimos cinco minutos y la resolución me resultaron sorprendentes; si la película hubiera tenido más de ese espíritu la puntuación se hubiera multiplicado por bastantes estrellas.

Películas como The Cellar demuestran que aunque tengas los ingredientes adecuados, el miedo es un sentimiento difícil de crear.

Firma: Javier S. Donate.

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