Sitges - The Boy Behind the Door review

Kevin y Bobby matan el tiempo antes de irse a un partido de Basseball, pero alguien les secuestra por el camino. Bobby consigue liberarse y arriesga su vida para salvar a Kevin, mientras el tiempo corre en contra y los peligros mortales surgen a cada paso.

Título original: The Boy Behind the Door

Año: 2020

Duración: 88 min.

País: Estados Unidos

Director: David Charbonier, Justin Powell

Guion: David Charbonier, Justin Powell

Música: Anton Sanko

Fotografía: Julián Estrada

Reparto: Lonnie Chavis, Ezra Dewey, Kristin Bauer van Straten, Micah Hauptman


Directa, brutal y repleta de adrenalina.

La infancia es ese terreno en el que los padres siempre cuidan de sus hijos, velan para que nada malo les pase y se conviertan en personas buenas y sanas. Pero el mal existe y echa raíces más cerca de lo que pensamos.


Kevin y Bobby matan el tiempo antes de irse a un partido de Basseball, pero alguien les secuestra por el camino. Bobby consigue liberarse y arriesga su vida para salvar a Kevin, mientras el tiempo corre en contra y los peligros mortales surgen a cada paso.

El dueto David Charbonier, Justin Powell parecen haber encontrado su nicho de trabajo en el mundo infantil, ya que The Boy Behind the Door, su ópera primera, trata sobre algo tan espinoso como la pedofilia, mientras en su segunda película, The Djinn, vuelven a tener a un niño de protagonista pero esta vez contra un ser sobrenatural. Aun siendo muy disfrutable The Djinn, debo reconocer que The Boy… es la demostración de cómo generar tensión y terror. Aunque tenga protagonistas infantiles,

Cierto que en el guion algunas cosas están pilladas por los pelos, un exceso de casualidades y golpes de suerte - e incluso aires de videojuegos por el exceso de puertas y llaves -, pero eso no es óbice para que encontremos una historia que arranca con mucha rapidez e inteligencia, ya que te presenta a los personajes momentos antes de sus secuestros para que sepamos los lazos de amistad y sueños que comparten.

En este home invasión a la inversa, Charbonier y Powell convierten la casa en un laberinto peligroso que oculta sorpresas, mientras los pobres niños se enfrentan una y otra vez a la muerte. El trabajo tras la cámara de los autores es más que encomiable ya que son capaces de moverse hábilmente por los interiores y, para generar tensión, evaden los sustos fáciles y apuestan por utilizar la profundidad de campo; una y otra vez me encontré mirando por encima del hombro de los protagonistas, hacia el fondo de la pantalla. Sería injusto no reconocer el aporte de Julián Estrada, el director de fotografía, porque suya es esta atmósfera sucia y malsana, que te hace sentir tenso; para el recuerdo la conversación en el pasillo entre uno de los captores con Bobby: atención a como el rostro del adulto permanece en la oscuridad mientras sus ojos brillan como los de un monstruo.


El trabajo actoral es sobresaliente: Lonnie Chavis como el héroe de acción, es capaz de llevarnos de un lado a otro y hacernos entender por qué arriesga tanto su vida. El papel de Ezra Dewey es más limitado debido a que es el niño encerrado, pero tiene sus buenos momentos. El mundo adulto está representado por Kristin Bauer van Straten, el auténtico mal debido a que sus motivos están claro, el dinero; Micah Hauptman tiene una aparición breve pero contundente.

The Boy Behind the Door es una película disfrutable que, aunque tiene algunas trampas de guion para llevar la historia, resulta sorprendente por su crueldad respecto a los niños, ya que no evade momentos repletos de sangre y dolor.

Esto hoy en día, con el exceso de corrección política, es todo un aval.

Firma: Javier S. Donate.

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