B-Retina - ¿Quién puede matar a un niño? review

El matrimonio formado por Tom y Evelyn va de vacaciones a la costa española, más concretamente a la isla de Almánzora donde Tom fue muy feliz doce años atrás. Al llegar al lugar no encuentran el paraíso, sino calles vacías y unos niños cuya actitud es más que extraña. El tiempo avanza tan rápido como los niños, y la muerte acecha en casa esquina.

Título original: ¿Quién puede matar a un niño?

Año: 1976

Duración: 102 min.

País: España

Director: Chicho Ibáñez Serrador

Guion: Chicho Ibáñez Serrador (Basado en la novela de Juan José Plans)

Música: Waldo de los Ríos

Fotografía: José Luis Alcaine

Reparto: Lewis Fiander, Prunella Ransome, Antonio Iranzo


Una de las mejores películas de terror de la historia.

Aunque su película anterior, La Residencia, había funcionado muy bien en España, su carrera internacional funcionó a medio gas y, tal vez molestó por ello o por comodidad, Ibáñez Serrador volvió a su área de confort: el programa televisivo Un, Dos, Tres. Pero cuando la historia de Juan José Plan Juego de Niños - se cruzó en el camino de Chicho Ibáñez Serrador, se escribió historia del cine.


El matrimonio formado por Tom y Evelyn va de vacaciones a la costa española, más concretamente a la isla de Almánzora donde Tom fue muy feliz doce años atrás. Al llegar al lugar no encuentran el paraíso, sino calles vacías y unos niños cuya actitud es más que extraña. El tiempo avanza tan rápido como los niños, y la muerte acecha en casa esquina.

Una película merece el apelativo de clásico no solo cuando resiste perfectamente el paso del tiempo sino cuando se enfrenta a un reto y sale airoso. Tal vez me equivoque pero ¿Puede ser Quién puede matar a un niño la primera película de terror que ocurre a pleno sol? Hay algo desasosegante, que inquieta, en este pueblo silencioso y en este sentido hay que alabar el gran trabajo del director de fotografía José Luis Alcaine, quien potencia el blanco de las paredes hasta convertir las calles en una especie de laberinto desértico y agobiante; solo cuando los protagonistas se refugian en las casas pueden tener algo de tranquilidad.

En esta ocasión, la cámara de Chicho Ibañez Serrador es más sobria y estática que en La Residencia ya que busca un punto de vista tan objetivo que a veces roza lo documental; no narra, solo muestra. Atención a los pequeños estallidos de violencia, repletos de crueldad, y a un clímax tan brutal como valiente. Sorprende que pudiera hacerse en su momento y ya dejo claro que, a día de hoy, le hubiera ganado críticas y denuncias injustas.

Los títulos de crédito son escalofriantes, un puñetazo directo a la cara del espectador que pone sobre la mesa el asunto central de ¿Quién puede matar a niño?, y aquí es donde encuentro el mayor fallo del guion, porque es algo que se verbaliza hasta cuatro veces a lo largo de la película: cómo los niños inocentes son los que más sufren en cualquier tipo de enfrentamiento humano. Pero en cada revisión me queda más claro el otro tema que trata Chicho Ibañez Serrador: la comunicación de cualquier tipo, entre la pareja protagonista, los lugareños, los turistas, etc… En ese sentido es muy recomendable – o debería decir obligatorio – ver ¿Quién puede matar a un niño? en su idioma original ya que se habla en varios idiomas y uno entiende el porqué del enfado del director cuando los productores la estrenaron doblada y, con ello, eliminaron un puntal de la trama.


La pareja formada por Lewis Fiander y Prunella Ransome son los protagonistas cuasi absolutos de la historia. Se entiende que Chicho Ibáñez Serrador no quedara muy convencido del trabajo de Lewis Fiander, ya que aunque físicamente es perfecto, no consigue transmitir ese crescendo de terror y agotamiento, algo que si logra Prunella Ransome. Antonio Iranzo brilla en su pequeña secuencia, vital para la historia.

Llego al final de esta trama destacando el increíble trabajo de Waldo de Los Rios; en su último trabajo para la pantalla grande, antes de su trágica muerte, el compositor despliega un tema central juguetón y dinámico capaz de convertirse en siniestro tan solo con un cambio de tono.

Para el que esto escribe, ¿Quién puede matar a un niño? no solo es una de las mejores películas de terror de todos los tiempos sino, además, la mejor película de terror que jamás se ha rodado en España.

Firma: Javier S. Donate.

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