Rendez-vous review


Eduardo y Lili han quedado a través de una APP de citas, es tiempo de caminar juntos y conocerse, saber si realmente están hechos el uno para el otro o si, por el contrario, terminarán por separarse cuando la cita acabe.

Título original: Rendez-vous

Año: 2019

Duración: 104 min.

País: México

Director: Pablo Olmos Arrayales

Guion: Pablo Olmos Arrayales

Fotografía: Luis Enrique Carrión

Música: Álvaro Arce Urroz

Reparto: Antonio Alcantara, Helena Puig, Markín López, Axel Zapien


Una ópera prima arriesgada y destacable.

¿Qué es un plano secuencia? consiste en la realización de una toma sin cortes durante un tiempo bastante dilatado. Este procedimiento no se usa habitualmente debido al gran número de elementos que deben coordinarse (actores, cámara, iluminación, etc.), debiendo iniciarse de nuevo desde el principio si algunos de ellos fallan. Por este mismo motivo resulta más costoso que una planificación más fragmentada.


Eduardo y Lili han quedado a través de una APP de citas, es tiempo de caminar juntos y conocerse, saber si realmente están hechos el uno para el otro o si, por el contrario, terminarán por separarse cuando la cita acabe.

¿Pero qué pasaría si uno, o los dos, oculta un secreto al otro?

Rendez-Vous, la ópera prima de Pablo Olmos Arrayales tras una serie de cortometrajes, es una película arriesgada desde su planteamiento: ¿Realmente se puede contar algo interesante con esta premisa? ¿No sería más fácil centrarse en el género romántico en vez de meterse de lleno en el terror? Hay que reconocerle a Olmos Arrayales que ha sabido jugar sus cartas ya que durante su primer tercio, la historia linda a veces con lo inane, al fin y al cabo son dos personajes que hablan en tiempo real ante el espectador y si todos hemos tenido citas deberíamos saber que uno no da el número de su tarjeta de crédito hasta mucho más adelante… Pero si uno se fija, por doquier surgen las señales: la chaqueta de Lili, la iconografía de los muertos, esos esqueletos que decoran paredes…

Pablo Olmos Arrayales no debe tener miedo a nada, ya que rueda la película en un plano secuencia que, como hemos explicado arriba, conlleva una serie de elementos técnicos que hacen muy difícil su ejecución; como ejemplo de esto tenemos la tremenda película Victoria, de Sebastian Schipper, que gira entre el drama y el thriller mientras en Rendez-Vous, Pablo Olmos Arrayales conjuga el Psycho Thriller con unas gotas muy efectivas de misterio y torture porn.

Hay que decir que el plano secuencia de Rendez-Vous no será el más resultón de la historia del cine pero, a cambio, está lleno de aciertos: por un lado vemos una cita en tiempo real, con todos los momentos sonrojantes que ello conlleva, y luego es capaz de utilizar una elipsis sin detener un solo momento el plano. Que yo recuerde, hasta la fecha no había encontrado algo así y es de quitarse el sombrero. La elegante fotografía de Luis Enrique Carrión funciona sin estridencias y ayuda a la narrativa; en cambio algo que considero un error es integrar la música de Álvaro Arce Urroz no porque sea mala o inadecuada, sino porque los sonidos y la música que llega de un lado y otro ayudan a crear una naturalidad y tensión que el trabajo de Urroz enfatiza demasiado.


En el plano secuencia el trabajo actoral es el pilar narrativo y hay que reconocer que funciona la pareja formada por Helena Puig y Antonio Alcantara en esos momentos cuasi románticos y los giros de sus personajes; aunque ambos mantienen el tipo, Helena Puig es capaz de cambiar más veces de registro, también debido a su personaje, mientras Antonio Alcantara necesita más tiempo para sacar su potencial pero a cambio consigue resultar muy amenazante.

Tal vez a Rendez-Vous le sobre algo de metraje, incluso podríamos decir que el espectador avezado puede intuir algún giro, pero es innegable que va subiendo de intensidad, que algunos momentos resultan muy dolorosos y que debemos seguir la carrera de Pablo Olmos Arrayales porque se ha metido en aguas – dramáticas y narrativas – muy profundas en Rendez-Vous y ha salido más que airoso en estos fáciles tiempos del jump scare.

Firma: Javier S. Donate.