La Mina review


Jack sale de la cárcel tras estar encerrado varios años y vuelve a casa para recuperar la confianza de su mujer y reencontrarse con su hijo. Su hermano le ofrece un empleo vigilando la vieja mina que anteriormente sirvió de sustento a todo el pueblo y una oportunidad de futuro parece que empieza a revelarse. Desgraciadamente hay algo más en los túneles abandonados...

Título original: La Mina

Año: 2016

Duración: 92 min.

País: España, Estados Unidos

Director: Miguel Ángel Jiménez

Guion: Miguel Ángel Jiménez, Pablo Aramendi, Luis Moya

Música: Luis Mendo

Fotografía: Gorka Gómez Andreu

Reparto: Matt Horan, Kimberley Tell, Jimmy Shaw, Denis Rafter, Eneko Sagardoy


Dos argumentos en paralelo que no suman.

El director Miguel Ángel Jiménez empezó como la mayoría, con pequeñas producciones en forma de cortometrajes que sirven tanto para ir depurando un estilo como para ir cogiendo experiencia tras las cámaras. Pero es extraño (y un caso muy parecido al de Jaume Collet-Serra) que cuando prácticamente no ha hecho nada todavía, dos películas muy pequeñas, Ori y Chaika, da el salto a tierras norteamericanas y consigue dirigir una producción muy personal en la meca del cine.


Jack sale de la cárcel tras estar encerrado varios años y vuelve a casa para recuperar la confianza de su mujer y reencontrarse con su hijo. Su hermano le ofrece un empleo vigilando la vieja mina que anteriormente sirvió de sustento a todo el pueblo y una oportunidad de futuro parece que empieza a revelarse. Desgraciadamente hay algo más en los túneles abandonados...

La Mina es bastante inconexa, es tres cuartas partes drama familiar, que sin ser ninguna maravilla cumple justito con su propósito, y luego hay escenas de terror incrustadas sin demasiada delicadeza que van en paralelo al argumento y que no tienen demasiada razón de ser. A parte que tanto su desarrollo como resolución son extremadamente tópicas y repletas de clichés en los 20 minutos de duración si los sumas todos los de esta trama. En cuanto al grueso del film que sería la reinserción en la sociedad de Jack, el reencuentro con su mujer y la relación que tiene con su hermano, puede tener su gracia pero no pasa de ser un mero telefilm de sobremesa que puede resultar entretenido pero en ningún caso memorable o rompedor.

Como decía, dirige Miguel Ángel Jiménez con un resultado que deja algo frío, lo mejor que tiene es esa visión de la América rural mostrando los micro-mundos que son esos pueblos de pocos habitantes que viven alejados de la sociedad y que parece que los años no pasan. Destacable una primera escena a lo road movie que deja el listón muy alto y que no vuelve a igualar. El guion ya es otra historia, ninguna de las dos tramas es suficientemente ingeniosa o con un mínimo de originalidad para catalogarla como una buena película y unas bajadas de ritmo muy acentuadas. De hecho, podemos decir que La Mina es una película lenta, con alguna escena que intenta ser más dinámica de vez en cuando para no aburrir, pero casi nunca lo consigue. Y volviendo a destacar (para mal) la trama que involucra la instalación minera por no mostrar nada interesante que no se haya visto ya mil veces. Muy bien la fotografía en especial en las escenas forestales, obra de Gorka Gómez Andreu. Protagoniza Matt Horan, siendo este su primer papel no hace para nada un mal trabajo, logrando que empatices con su personaje pese a estar bastante mal escrito. En cambio la canaria Kimberley Tell (El callejón) no está tan acertada, tampoco tiene un gran personaje pero le cuesta más reivindicarse al aparecer en menos escenas. Jimmy Shaw hace la mejor interpretación de la película, primero por ser el que tiene el trasfondo y evolución más cuidado y bastante interesante, y segundo por ser un actor de gran calidad y completamente camaleónico.


En definitiva, cuesta mucho recomendar La Mina porque no tiene un target definido, tiene un drama familiar y de amoríos que a tu madre le puede parecer interesante pero que saldrá horrorizada con unas escenas explícitas, sobre todo en su último acto. Y lo mismo para el espectador más curtido en escenas fuertes pero que su baja calidad no compensan las escenas más tranquilas que si bien son lo mejor tampoco son para tirar cohetes.

Firma: Oriol Hernández.
@Oriol_TW