Girl on the Third Floor review

Un padre de familia se dispone a remodelar la desastrosa casa que han comprado donde poder hacer crecer el núcleo familiar. Al parecer todo el pueblo sabe unas cuantas historias sobre una casa que no parece tener el pasado más idóneo para vivir en ella. Lo que espera el nuevo propietario de la reciente compra y lo que la casa está a punto de ofrecerle distan significativamente con resultados muy desagradables.

Título original: Girl on the Third Floor

Año: 2019

Duración: 93 min.

País: Estados Unidos

Director: Travis Stevens

Guion: Trent Haaga, Paul Johnstone, Ben Parker (historia), & Travis Stevens

Música: Steve Albini,  Alison Chesley  Tim Midyett

Fotografía: Scott Thiele

Reparto: C.M. Punk,  Trieste Kelly Dunn,  Sarah Brooks,  Elissa Dowling,  Karen Woditsch, Travis Delgado,  Marshall Bean,  Anish Jethmalani,  Bishop Stevens,  Tonya Kay


Un golpe de aire fresco al cine de casas encantadas.

Con sus subidas y bajadas lo cierto es que Girl on the Third Floor contiene nuevos elementos para un género de casas encantadas que parecía haber tocado techo por momentos. Como curiosidad es definitivamente imprescindible como entretenimiento es totalmente recomendable.


Un padre de familia se dispone a remodelar la desastrosa casa que han comprado donde poder hacer crecer el núcleo familiar. Al parecer todo el pueblo sabe unas cuantas historias sobre una casa que no parece tener el pasado más idóneo para vivir en ella. Lo que espera el nuevo propietario de la reciente compra y lo que la casa está a punto de ofrecerle distan significativamente con resultados muy desagradables.

Arrancamos el film de manera positiva, siendo un hombre el que va a sufrir prácticamente en solitario los caprichos de una casa que parece tener vida propia, digo de manera positiva porque no suele ser el punto de partida de estos films y no siempre, pero en ocasiones es bueno intentar cosas nuevas.

El caso es que el encargado de llevar el peso de la película especialmente en la primera parte de la misma, es el conocido con su nombre artístico y ex luchador de wrestling C.M. Punk quien sin mostrar un gran dominio de la interpretación se desenvuelve con diligente soltura por lo que no os va a chirriar ni lo más mínimo en la historia, ya que propone un tipo de interpretación burlesca que encaja con el ánimo que la película gamberra pretende ofrecer. Además el actor cuenta con algunos momentos buenos de planos cortos donde exhibir su repertorio de muecas. Acompañado de cerca y en la parte final en concreto toma protagonismo la actriz Trieste Kelly Dunn quien aporta destellos y buenos momentos en una recta final que es definitivamente lo mejor de la película. La tercera persona en discordia que hay que mencionar es Sarah Brooks que cuenta con pocas apariciones pero de gran aportación en un papel que podría ser definido como el de Lolita o el de Emanuelle en su versión más oscura, añadiendo un toque erótico a un tipo de historia que no suele tenerlo.

El film no vive de los bocinazos que tanta rabia nos dan, pero sí que disfruta mostrándonos momentos desagradables que nos harán cierta repulsión para entrar de lleno en una casa de estética auténtica para desarrollar todo un infierno, con efectos de maquillaje y prótesis que se disfrutan bastante. En ningún momento echamos de menos el exterior, siendo estas escenas las de menos peso en la historia a decir verdad.


Como punto menos positivo decir que la trama resbala por momentos, generando incongruencias efectistas para enlazar elementos y situaciones que con una adaptación más natural habría resultado en una película con una estructura mucho más sólida.

Bien dirigida por Travis Stevens, no defrauda en lo que ofrece y regala un final de más a menos de los que estamos acostumbrados a ver en películas de género más de los setentas y ochentas que de la actualidad.

Firma: Gerard FM.
@tmagerard