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Medio Oficial

viernes, 8 de noviembre de 2013

Across the River review


Título original: Oltre il guado

Año: 2013

Duración: 102 min.

País: Italia

Director: Lorenzo Bianchini

Guión: Lorenzo Bianchini

Música: Stefano Sciascia

Fotografía: Daniele Trani

Reparto: Marco Marchese, Renzo Gariup, Lidia Zabrieszach


Tiene la habilidad de generar tensión y escalofríos con los mínimos recursos.

Hay variedad de opiniones en lo que a la distinción entre terror y horror se refiere. Equivocada o no, yo siempre he tendido a pensar que el terror es aquel temor a lo desconocido, esa sensación de inquietud, el instinto primario de protección ante una amenaza abstracta, el miedo anticipado al dolor. El horror, en cambio, lo entiendo como una reacción ante la confirmación o representación de ese temor, ya sea en forma de imagen, sonido u otro tipo de experiencia sensorial.

Las películas de miedo juegan constantemente con ambos conceptos, a veces premiando una más que otra, es la eterna dualidad entre sugerir y mostrar. El tan citado torture porn, por ejemplo, trae consigo normalmente una exposición tan gráfica que evidencia un horror muy explícito. En cambio, películas como Across the River construyen su base sobre la simple y primitiva sensación de un terror que va creciendo en el interior poco a poco y se va apoderando de tu mente, sugestionando, acrecentando un sentimiento de desprotección ante alguien o algo que envenena el ambiente.

Lorenzo Bianchini dirige una cinta casi de terror minimalista. Aunque hay más de un personaje en la película, el mayor peso protagonista recae sobre los hombros de Marco Marchese, quien interpreta a un biólogo que se traslada a una montaña boscosa para estudiar el comportamiento de la fauna salvaje. La cámara sigue de cerca la rutina solitaria del personaje en una espiral de silencio solo interrumpida por una pareja de ancianos que funcionan casi como narradores paralelos de una misteriosa historia oculta que se va desvelando al espectador y al protagonista a través de sutiles detalles.

Perseguido por ecos de otro tiempo y envuelto en oscuridad, el personaje principal se deja llevar por una justificada curiosidad científica y queda atrapado en las ruinas de un pueblo abandonado a causa del mal temporal. Allí empieza a experimentar señales inequívocas de que no está solo: extraños ruidos y lamentos fundidos con una lluvia constante hacen tambalear su estabilidad mental y llevan al espectador a un estado de confusión narrativa y temporal.

Si buscáis inmediatez, esta no es vuestra película. Across the River requiere cierta paciencia y disposición a dejarse absorber por una narración pausada y su inquietante atmósfera que se va cociendo a fuego lento. Tiene algo de esa construcción lenta y sosegada pero sólida de La casa del diablo de Ti West o de la soledad del protagonista de Rodrigo Gudiño en su magnífica The Last Will and Testament of Rosalind Leigh.

Bianchini convierte al espacio en un personaje más gracias, sobretodo, a un excelente diseño de sonido que da vida al entorno natural y a un misterio intangible que crea una tensión in crescendo en sus compases finales. Es también interesante el uso inteligente que hace de los vídeos que registra el protagonista, logrando puntuales imágenes escalofriantes sin abusar del explotadísimo formato found footage (un logro que ya consiguió Sinister con el Super 8).

Cierto es que no le vendría mal un recorte de minutaje, y que en ciertas escenas cercanas al desenlace peca de dejarse llevar por algún convencionalismo típico del género, pero por otro lado aplaudo lo sutil, abrupto y conciso de su final.

Aislamiento, soledad, sugestión y una banda sonora muy acorde con lo descrito a lo largo del texto se imprimen en el subconsciente sin darte apenas cuenta. Across the River es una pequeña joya que merece ser descubierta.

Firma: Sandra Astor.