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Medio Oficial

domingo, 14 de octubre de 2012

Cosmopolis review


Título original: Cosmopolis

Año: 2012

Duración: 108 min.

País: Canadá

Director: David Cronenberg

Guión: David Cronenberg

Música: Howard Shore

Fotografía: Peter Suschitzky

Reparto: Robert Pattinson, Sarah Gadon, Paul Giamatti, Samantha Morton, Juliette Binoche, Kevin Durand, Emily Hampshire, Patricia McKenzie, Mathieu Amalric, Jay Baruchel, Abdul Ayoola, Gouchy Boy, George Touliatos, Philip Nozuka, K'Naan


Como dominar el mundo sin mover el culo.

Soy rico, guapo y buen jugador. ¿Os suena esto?, más de uno os estaréis mordiendo los puños al leer esto, pero es que, y perdonarme por esta súbita entrada, encaja perfectamente con el dibujo del protagonista que nos presenta Cronenberg, siempre dispuesto a provocar al personal, aunque aquí se le escapa un poco de las manos, y lo que en principio tenía que ser una obra moral y con mensaje, acaba convirtiéndose en algo sumamente aburrido y asimétrico.

La idea no es mala ya que nos intenta describir una sociedad despiadada, sin alma, y en la que la diferencia entre ricos y pobres es cada vez más grande. Intenta reflejar la actualidad más rabiosa de una manera sugerente, fría y con un ritmo trepidante. No consigue nada de eso. Los personajes quedan muy desdibujados, casi cómicos y estereotipados dentro de una ciudad muy irreal y con unos cambios de velocidad en el film parecidos a un coche a punto de calarse. Seguramente los que me seguís estaréis un poco extrañados por esta crítica un poco feroz, pero se pueden decir las cosas de muchas maneras. Esta vez he elegido esta más directa por que la película lo provoca. ¿Para qué andarse con tapujos?

No obstante no todo es negativo y sería poco profesional por mi parte no mencionar las cosas positivas que esta obra ofrece. Primeramente, y como ya he comentado antes, la historia es sugerente. En principio por qué sucede durante un día, y después por qué se nos presenta a una persona joven que tiene en sus manos un inmenso poder, y que se dedica a jugar, y entre sus juegos favoritos está el de desestabilizar países, sin importarle nada ni nadie. Al mismo tiempo vive rodeado de una sociedad agitada que hará todo lo posible por arruinar su ideario. En segundo lugar, el uso de un icono del capitalismo más salvaje como son las limusinas. Esto hace aún más esperpéntico al personaje, ya que la usa como si fuera su oficina, pero encaja perfectamente con la idea que de la tiranía del dinero tenemos. Por último la equivalencia que se hace del advenimiento de una nueva moneda americana, llamada rat (rata), que desbancaría al dólar y que su expresión material serían ratas muertas, realmente gracioso.

Erick Packar es el heredero de una gran fortuna y su único divertimento, aparte del sexo, es el de engrandecer su patrimonio, eso sí, como si fuera un juego. Como es normal, tiene muchos enemigos. Al final se tendrá que enfrentar a uno de ellos de una manera totalmente impensable.

Película demasiado marcada por la actualidad, aunque esto, en principio, no sea algo malo, pero de la manera en que está rodada parece que los hechos sucedan años más adelante. Esto quiere decir que es un poco confusa, algo que no logra arreglar un guión extremadamente técnico, notando a faltar cierta pasión en su desarrollo. Otro punto negativo son los extraños y abundante diálogos a los que asistimos. Son totalmente irreales e increíbles. No he mencionado antes entre las cosas positivas, por pertenecer a la parte más técnica que comentamos ahora, que es el tema de las interpretaciones. Son muy buenas y eficientes. Robert Pattinson es la estrella y ejerce de ella, sacando a relucir unos recursos que nos recuerdan en algún momento a Lee Byung-hun, estrella coreana de la cual me declaro admirador ferviente, y de la cual podéis leer las reviews de I Saw The Devil y A Bittersweet Life, realizadas por nuestro extraño camarada crítico, Korean Bros. También mencionar al siempre eficiente Paul Giamatti en el papel de Benno Levin. Da un poco de verosimilitud al nada creíble personaje que le toca interpretar. Del resto de apartados técnicos destacar la música de Howard Shore, que hace un poco más digerible algunos momentos del film.

Nos encontramos ante un producto que intenta dar en el clavo en un tema de candente actualidad. No lo consigue. Eso no quiere decir que sea una mala película, tiene los alicientes suficientes para que su visionado sea agradable. No obstante os decepcionará un poco si buscáis algo profundo y con moraleja.

Firma: Josep M. Luzán.