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jueves, 27 de septiembre de 2012

A Bittersweet Life review


Título original: Dalkomhan insaeng

Año: 2005

Duración: 120 min.

País: Corea del Sur

Director: Kim Jee-woon

Guión: Kim Jee-woon

Música: Dalparan & Yeong-gyu Jang

Fotografía: Kim Ji-yong

Reparto: Lee Byung-hun, Hwang Jeong-min, Jin Ku, Shin Min-a, Roe-ha Kim, Yeong-cheol Kim


¡Sublime!, una obra maestra del cine coreano.

Como un perro siempre obedece a su amo y un samurái se rige por un estricto código, nuestro protagonista siempre será fiel a su superior. Por muy perfecto que seas en tu trabajo, como todo ser humano, siempre hay algo que se escapa. Y el más inofensivo pecado puede originar el huracán más terrible. Sun-woo prueba en sus propias carnes todo esto. Una simple mirada basta para desencadenar todos los acontecimientos.

Kim Jee-woon es un director que deja su sello personal en todas sus obras. Sabe lo que quiere rodar, como lo quiere rodar y como tiene que acabar. Y esto lo hace a la perfección. Parte del público opina que sus películas son excesivamente largas y lineales. En absoluto. Tienen su duración justa y los guiones, aunque no utiliza casi nunca los giros argumentales, son milimétricos.

Cada director tiene su actor fetiche. Kim Jee-woon es un afortunado, puesto que tiene dos. Choi Min-sik, del cual ya hemos hablado en profundidad en I saw the devil. Pero esta vez nos toca hablar de su alter ego en esa película. Un actor con mayúsculas y del cual Jee-woon saca todo su jugo. Se trata de Lee Byung-hun. Un profesional con mayúsculas nacido para trabajar con este director. Y en A Bittersweet Life lo borda. Está magnifico y nos quedamos cortos. Si él llora tú llorarás con él. Si él sufre, también sufrirás con él y tanto si odia como si ama lo haréis juntos.

Aparte de su excelente trabajo como director y guionista, hay que resaltar su buen gusto a la hora de elegir la música. Como anécdota resaltar que en algunas escenas de este film y de otros de su filmografía, suele usar la guitarra española dando una ambientación única y muy potente. La música clásica, en esta película más que en otras, está presente de una manera tenue pero constante, dando un toque de sobriedad que acaba de envolver el producto. Esto parece que sea un sello personal en toda su obra.


Hablaremos ahora de Hwang Jung-min, excelente actor y músico que ganó por esta película dos premios como mejor actor secundario. Cabe estacar que es el autor y cantante de una de las canciones de la banda sonora. Todo un personaje.

Comentar a continuación las localizaciones y escenografía usada que son magnificas. Tenemos los dos extremos, primeramente la Corea más elitista, con edificios modernos e impolutos, y por otro lado los bajos fondos coreanos, escenario idóneo para cierto tipo de escenas y personajes. Todo esto queda plasmado de manera genial por Kim Ji-yong, colaborador habitual del director.

Seriamos unos malos cronistas si no hiciéramos una mención especial de las escenas de acción. Cuidadas hasta el más mínimo detalle y que no tienen ningún miramiento a la hora de mostrarnos las escenas más explicitas. La sangre está asegurada. Sin concesiones, salvajes, realistas. Te dolerá a ti cuando suelten algún mamporro, y ojo que hay unos cuantos.

Sun-woo es un ejecutivo que dirige un famoso hotel situado en el centro de la ciudad. Su trabajo a veces se desvía hacia tareas que poco tienen que ver con la hostelería. Es un hombre muy meticuloso a la hora de servir a su superior. Es como un bunker, solido y eficiente. Pero todo edificio seguro tiene una griete o punto débil. Nuestro protagonista no es una excepción. Esta pequeña mancha desencadenará una espiral de violencia y venganza absurdas.


Imprescindible y recomendable cinta coreana, merecedora de una reseña especial por nuestra parte. Está dentro de los mejores thrillers de la historia del cine, sin nada que envidiar a clásicos, tanto americanos como europeos. Actuaciones bestiales, acción a raudales, una trama que engancha de principio a fin, y todo ello elevado al máximo exponente con una música que cautiva y ayuda a que el producto final sea merecedor de todos su halagos. No nos equivocamos si decimos que el director es ya todo un mito y que habrá que seguir toda su filmografía, sobre todo ahora que ha emprendido una prometedora andadura americana. Si os quedáis con ganas de más, podéis leer las críticas de I saw the devil (Korean Bros.), Doomsday Book (Omar Parra), dos magníficas e imprescindibles películas de Kim Jee-woon. Por último, y no lo paséis por alto, un recado de parte de Korean Bros., aprovechar que después de 7 años el film llega a nuestro país y verlo, si no lo hacéis luego no os vayáis a arrepentir. Os hemos avisado. De todas maneras una última cosa: VERLA es un peliculón.

Firma: Korean Bros.