Título original: Ready or Not 2: Here I Come
Año: 2026
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Director: Matt Betinelli-Olpin, Tyler Gillet
Guion: Guy Busick, Christopher R. Murphy, Matt Bepinelli-Olpin
Música: Sven Faulconer
Fotografía: Brett Jutkiewicz
Reparto: Samara Weaving, Kathryn Newton, Elijah Wood, Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatoshi, Maia Jae, Nestor Carbonell, Olivia Cheng, Varun Saranga, Kevin Durand

Una segunda noche de bodas tan bruta y divertida como la primera.
En el 2019 una película pequeña llamada Ready Or Not – retitulada en España Noche de Bodas a saber por qué – fue activando el boca/oreja por sus múltiples valores como reconvertir una noche de bodas en un divertido survival, el plantel de personajes carismáticos y una capacidad tremenda de jugar con un presupuesto bajo y exprimirlo para sacar oro. Por merito propios, Ready or Not se convirtió ese año en una de los títulos favoritos de los fans aparte de descubrir a un equipo creativo de directores, guionistas, etc… que se autodenominaban Radio Silence.
A lo largo de los años posteriores, Radio Silence, ya renombrados como Matt Betinelli-Olpin y Tyler Gillet, consiguió remover los cimentos de la saga Scream con unas quinta y sexta entrega que trajeron a la saga nuevas generaciones de fans, mientras Abigail jugaba de nuevo con los espacios cerrados y personajes carismáticos en una aproximación muy simpática al mundo del vampirismo.
Pero una cosa es coger una saga medio agotada y suministrarle oxígeno y otra volver sobre tus propios pasos y darle continuación a tu primer gran éxito. ¿Estará la tarta de bodas en su punto o le faltará cocción?
Pobre Grace, el mismo día de su boda acabó enfrentada a toda su familia debido a un pacto que esta rama familiar tenía con el diablo, al que conocen como Le Bail. Una vez ha amanecido y toda su familia política ha muerto, Grace escapa del lugar solo para acabar en un hospital acusada de asesinato.
Lo que tanto Grace como la policía ignoran es que hay más familias adineradas implicadas en el pacto con Le Bail y ahora que falta una de las familias, el resto deberán luchar por quedarse su parte del pastel, su poder y… ¿Alguien ha dicho quedarse con la novia? A Grace le crecen los enanos y, para rematar, en el hospital se presenta Faith, su única hermana y con quien tiene demasiadas deudas pendientes.
¿Podrá Grace sobrevivir a una nueva ronda de juegos y a las recriminaciones de su hermana? Será una noche muy larga.
La película arranca minutos después de terminar la primera parte y, como buena secuela, debe contar lo mismo más grande, ampliar la mitología e impulsarla. A los guionistas de la primera entrega, Guy Busick y Christopher R. Murphy se añade el nombre del co-director Matt Bepinelli-Olpin y entre los tres llevan más allá la historia al convertir a la familia política anterior en el engranaje de un juego político económico mayor. La idea no es mala, pasar del American Gothic de la primera Noche de Bodas – familia con raíces antiguas pero repletas de secreto – a un Satanic Panic estilo años 70 donde los cultos satánicos se relacionaban con altas esferas y los pactos con beneficios económicos/de status, mientras a la protagonista le añaden una hermana con la que se lleva a matar.
El concepto es interesante, familias atadas por pactos demoníacos con un ser que tiene un servidor en la tierra, Elijah Wood interpretando POR FIN un personaje interesante que no es un Nerd o un Friky; pero que el concepto resulte atractivo no implica un éxito total, ya que al añadir un amplio número de personajes no consiguen redondear caracteres interesantes y la mayor parte de los nuevos contendientes están pintados con trazos demasiado gruesos: hindúes ingleses fumetas y amantes de collares de oro, Españoles racializados que parecen la familia colombiana de Sofia Vergara en Modern Family ya que su apellido es El Caído, chinos obsesionados con la tecnología… Es cierto que a veces consiguen buenas situaciones entre unos y otros, e incluso hay algún punto de genialidad, pero el espectador tiene la sensación de que la mayoría están para que el body count no se detenga. Al mismo tiempo, el guion desaprovecha la mayor aportación a esta secuela: relaciones familiares tensas y repletas de esquirlas, un elemento especialmente jugoso gracias a la dinámica en pantalla entre Samara Weaving y su hermana en la ficción Kathryn Newton, pero sin conseguir dar con la tecla de esta buddymovie, obligan a estas dos a pasar por las mismas fricciones en bucle a lo largo del metraje.
A nivel dirección, Bepinelli-Olpin y Guillet se manejan bien pero es innegable que les falta la energía de la primera Noche de Bodas y el Scream V que les lanzó a lo más alto. Al igual que en Abigail, saben establecer buenas set pieces de acción sin conseguir rematarlas adecuadamente, algo que se nota especialmente en un desenlace repleto de ingenio pero a la que falta brío. A nivel técnico repiten con su fotógrafo de confianza, Brett Jutkiewicz y añaden al montador de Scream VI, Jay Prychidny, con unos trabajos continuistas; donde han mejorado exponencialmente es en el mayor Pero de los directores: el compositor. Han sustituido a Brian Tyler, cuyos trabajos denotan una falta de inspiración que disimula juntando notas, por el Belga Sven Faulconer que entiende mejor este mundo de disparos, leches y satanismo de salón; por cierto, apunte musical, ¡Que bien quedan las colaboraciones entre Bonnie Tyler con el productor Jim Steiman en pantalla! (Y para entender esto habrá que ver la película y una de sus mejores peleas).
Uno de los mayores aciertos de la primera entrega era juntar a nuevas Scream Queens como Samara Weaving con rostros jamás vistos en el terror como Andie McDowell, lo que generaba unas dinámicas muy resultonas. Aquí tenemos algo de eso pero hay tantos personajes, que se roban tiempo de metraje entre sí, por esto es una pena que no tengan más desarrollo Elijah Wood, muy fino como el remilgado secretario del mal o huracanes como la Francesca El Caído interpretada por Maia Jae o la frescura de Kathryn Newton interpretando a la hermana de Samara Weaving, aunque tal vez el mayor problema sea no dar más protagonismo a Sarah Michelle Gellar e ignorar su gran vis cómica; aquí vamos a tirarnos a la piscina y seguro que Gellar pedía un pastonazo por cada minuto en pantalla… Buffy, no seas tan mala! Destacar la aparición del director David Cronemberg en un papel corto pero resultón.
Noche de Bodas 2 resulta un entretenimiento muy agradable que se pasa volando y tiene momentos divertidos, pero se siente por debajo de la primera entrega ya que al terminar, pocos momentos quedan en la memoria. Pero siendo sinceros, con lo agitado que está el mundo últimamente uno podría hacerse a la idea de que hay pactos satánicos dando vueltas, y de ahí tanta locura internacional.
Firma: Javier S. Donate.
🎬 VOD
Pobre Grace, el mismo día de su boda acabó enfrentada a toda su familia debido a un pacto que esta rama familiar tenía con el diablo, al que conocen como Le Bail. Una vez ha amanecido y toda su familia política ha muerto, Grace escapa del lugar solo para acabar en un hospital acusada de asesinato.


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