Sitges - Watcher review

Julia y Francis son un matrimonio que se muda a Bucarest, ya que Francis ha encontrado trabajo. A Julia le cuesta acostumbrarse a una ciudad extraña donde la gente habla un idioma incomprensible para ella. Al poco repara en que desde su ventanal puede ver un hombre que la observa continuamente. Algo la inquieta, algo que puede ser una tontería… o su muerte.

Título original: Watcher

Año: 2022

Duración: 91 min.

País: Estados Unidos

Director: Chloe Okuno

Guion: Chloe Okuno (basado en el guion de Zack Ford)

Música: Nathan Halpern

Fotografía: Benjamin Kirk-Nielsen

Reparto: Maika Monroe, Karl Glusman, Burn Gorman, Madalina Anea


Chloe Okuno demuestra cómo hacer mucho con poco.

En el 2021, Knocking de Frida Kempff pasó desapercibida debido a lo incómodo de su planteamiento, una mujer mentalmente inestable incapaz de hacerse entender por su vecindario, y la ópera prima de Chloe Okuno ahonda en lo mismo pero utilizando el lenguaje para aislar a su personaje principal.


Julia y Francis son un matrimonio que se muda a Bucarest, ya que Francis ha encontrado trabajo. A Julia le cuesta acostumbrarse a una ciudad extraña donde la gente habla un idioma incomprensible para ella. Al poco repara en que desde su ventanal puede ver un hombre que la observa continuamente. Algo la inquieta, algo que puede ser una tontería… o su muerte.

Watcher podría entenderse como la versión rumana de Lost In Traslation – la sobrevalorada película de Sofia Coppola - convirtiendo a los dos paletos norteamericanos que se ríen de la cultura nipona en una joven inquieta que busca su lugar en esta nueva ciudad. Chloe Okuno readapta el guion de Zack Ford y lo lleva desde Estados Unidos a Rumania, dotando a la historia de inseguridad por un lugar desconocido ya que el lenguaje juega mucha importancia. El ritmo que impone la directora es lento, muy pausado, y juega a darle la vuelta a La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock ya que esta vez es la observada la que se obsesiona con el mirón.

Todo está medido en Watcher, una película con pocos elementos que se siente libre, gracias no solo a la cámara de Okuno sino a la luz generada por su director de fotografía Benjamin Kirk-Nielsen, capaz de crear espacios fríos e incomodos en el exterior, mientras los interiores son cómodos y cuasi maternales mientras la historia transita entre el thriller y el terror. Atención a todo el movimiento del metro, la mejor secuencia de la película debido a la luz, la interpretación y al tempo creado por la directora: un ejemplo del minimalismo que funciona tan bien en Watcher.


Maika Monroe se está convirtiendo en un must para las películas de terror, su rostro hermoso y hermético funciona perfectamente en Watcher, es capaz de transmitir al espectador lo vulnerable de ser un extraño en una tierra extraña. Su marido en la ficción es Karl Glusman y Okuno acierta al prescindir de él gran parte del metraje y hacer que sus apariciones ayuden al desarrollo de la trama. El tercero en discordia es el grandioso – y nunca suficientemente ponderado – Burn Gorman, su personaje es inquietante, triste y gris a la vez. Madalina Anea, actriz rumana de larga carrera, se siente cercana como la vecina de Maika Monroe.

Un buen bautizo de fuego para Chloe Okuno, esperemos que su carrera confirme las buenas sensaciones que deja Watcher.

Firma: Javier S. Donate.

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