Sitges - Barbarian review

Tess es una joven que se desplaza hasta Detroit por una entrevista de trabajo, para ello reserva una estancia en Airbnb. Al llegar de madrugada a la casa descubre que ésta ya ha sido reservada por un chico llamado Keith, sin posibilidad alguna de encontrar otro alojamiento decide pasar allí la noche sin imaginar que está entrando en la boca del lobo.

Título original: Barbarian

Año: 2022

Duración: 102 min.

País: Estados Unidos

Director: Zach Cregger

Guion: Zach Cregger

Música: Anna Drubich

Fotografía: Zach Kuperstein

Reparto: Georgina Campbell, Bill Skarsgård, Justin Long, Jaymes Butler, Trevor Van Uden, J.R. Esposito, Sophie Sörensen, Kalina Stancheva, Matthew Patrick Davis


La película de terror del año.

En los últimos tiempos tenemos películas de terror a capazos, las hay más efectivas con sustos a bocinazos y grandes flashes luminosos, las hay más profundas con la llamada ola del terror elevado, los ya famosos remakes, creo que no queda ninguna saga ya por re-explotar, y por último, están las obras que lo intentan, esos trabajos que tratan de encontrar su camino, directo a su objetivo, transmitir terror sin tomar el pelo al espectador, que de esto ya hace tiempo que sabe algo, y en este último apartado es donde vive Barbarian, un trabajo efectivo directo a provocar terror primario sin rodeos ni absurdas situaciones forzadas para preparar un susto, pura ambientación y mucho más que no diré por evitar el spoiler, pero que me atrevo a decir que no decepcionará a nadie.


Tess es una joven que se desplaza hasta Detroit por una entrevista de trabajo, para ello reserva una estancia en Airbnb. Al llegar de madrugada a la casa descubre que ésta ya ha sido reservada por un chico llamado Keith, sin posibilidad alguna de encontrar otro alojamiento decide pasar allí la noche sin imaginar que está entrando en la boca del lobo.

Estamos ante la primera película dirigida y escrita en solitario por Zach Cregger, actor, director, productor y guionista, que se embarca en solitario en su obra más personal, partiendo de la lectura del libro The Gift of Fear de Gavin de Becker. Un trabajo presentado a principios de septiembre en Estados Unidos y que tras el primer fin de semana recuperaba el monto total invertido. Sin ser una súper producción, algo más de 10 millones de dólares, la película de terror ha arrasado en taquilla y no es casualidad, pues el boca a oreja entre los aficionados del terror ha sido su mejor baza.

Una obra muy trabajada siendo buena muestra de ello el cuidado con el que transita el director y guionista durante todo el metraje para no cometer aquellos errores tontos de guion que tanto fastidian a los espectadores, utilizando incluso aquellas situaciones que pudieran ser absurdas a modo de broma demostrando gran inteligencia y pasión por el terror en un guiño al espectador que no convierte el film en una ópera bufa, sino en una película en la que te puedes implicar. Es todavía mucho más compleja que todo esto con elaborados saltos en la trama y en el tiempo para ir desengranando la historia. Planos arriesgados o poco frecuentes, contra picados y en tercera persona casi a modo de videojuego en un claro ejercicio en que Zach Cregger ha puesto toda la carne en el asador para respaldar el puntal principal de esta película, sin duda, la ambientación inicial, una premisa sencilla pero tan real como acongojante, que se hace posible con la atmósfera ideal para ir cociendo a fuego lento desde el segundo uno de visionado a base de sospecha e incomodidad sin necesidad de ni tan solo un susto, una situación fuerte o sangre. Hacía mucho tiempo que planos vacíos de gente habían supuesto tanto mal rollo.

No es el qué, sino el cómo, Zach Cregger no inventa la Coca-Cola, porqué realmente el “atractivo” por llamarlo de alguna manera sin entrar en spoilers, de tres cuartos de película en adelante no es ninguna invención, francamente está todo muy trillado en el mundo del cine, siendo el desenlace más sencillo y simple que el resto de la película, pero la manera en como ha llegado hasta ahí tanto en las formas, como en la ambientación, como en el desarrollo de los personajes y el tono, es el que hace realmente buena a esta obra.

La importancia de la profundidad de los personajes así como la calidad interpretativa de estos, especialmente de sus protagonistas Georgina Campbell encargada de soportar con éxito la mayor parte del trabajo, la inestimable, vital y delicada participación de Bill Skarsgård y la sorprendente incorporación a la historia de Justin Long interpretando a AJ en el personaje con más interioridades del film. Vale decir, que si alguno de estos tres personajes o la ejecución de los mismos, no hubieran sido creíbles, la película se hubiera desmontado a su paso. Añadir que llegando a la parte final, temí por un momento que el personaje de AJ pretendiera parafrasearnos con un sermón de la actualidad, pero por suerte y acierto, solo era una treta más del director para seguir dibujando un personaje que no dejaría de sorprendernos en ningún momento, casi como si no tuviera techo.


Como reflexión final diré que verdaderamente es una lástima cuando descubrimos películas buenas en festivales, a menudo, óperas primas de gente desconocida, que quedan totalmente tapadas por otras obras. En cierta manera, las plataformas han dado la opción al público generalista a descubrir algunos de estos trabajos, lo cual es maravilloso, pero por otra parte, nos encontramos con situaciones como esta en que una película que merece ser disfrutada en cines va directa a plataforma en nuestro país, donde solo dios sabe, en qué actitud, con qué distracciones o con qué medios, el espectador va a poder destrozar esta película.

Por todo ello es una obra que puede mirarle a la cara de tu a tu a cualquiera otra película de terror consagrada, hacía mucho tiempo que no sentía pavor en la sala, permitiéndome decir que es la película de terror que hacia tiempo que quería ver.

Firma: Gerard FM.
@tmagerard

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