Studio 666 review

Los Foo Fighters necesitan inspiración para su décimo álbum. Siguiendo el consejo de su manager, se trasladan a una alejada mansión para buscar el sonido adecuado. Lo que el grupo ignora es que allí ocurrieron terribles sucesos que terminaron con la muerte de una banda musical que, como ellos, se trasladó a la mansión para grabar su disco.

Título original: Studio 666

Año: 2022

Duración: 106 min.

País: Estados Unidos

Director: BJ McDonnell

Guion: Jeff Buhler, Rebeca Hughes

Música: Roy Mayorga. Tema principal de John Carpenter, Cody Carpenter y Daniel Davies

Fotografía: Michael Dallatorre, Eric Leach

Reparto: The Foo Fighters, Dave Grohl, Taylor Hawkins, Nate Mendel, Pat Smear, Chris Shiflett, Rami Jaffee, Whitney Cummings, Jenna Ortega, Leslie Grossman, Jeff Garlin, Will Forte


Mezcla caótica de referencias y chistes.

Éramos unos críos cuando aquel amiguete se compró una cámara de video y nos dijo “¿Por qué no grabamos películas?”, dedicábamos una tarde a hacer el tonto delante de la cámara y luego nos reíamos un montón cuando lo veíamos montado y con música.

Pero, en perspectiva, la gracia consistía en lo bien que lo habíamos pasado grabando, la gente a la que se lo poníamos sufría bastante con el resultado.

Una cosa idéntica es la que ocurre con Studio 666.


Los Foo Fighters necesitan inspiración para su décimo álbum. Siguiendo el consejo de su manager, se trasladan a una alejada mansión para buscar el sonido adecuado. Lo que el grupo ignora es que allí ocurrieron terribles sucesos que terminaron con la muerte de una banda musical que, como ellos, se trasladó a la mansión para grabar su disco.


Studio 666 es como aquellas películas que rodábamos de niños: Se juntan para hablar de ella y se ríen, se escribe el guion y les parece muy gracioso. La producción, el director, el equipo de fotografía, todo se va colocando en su lugar y luego… el resultado está muy cercano al desastre y tan solo se libra por los pequeños destellos que aparecen por aquí y allá.

Se nota oficio tras la cámara de BJ McDonnell, quien dirigió Hatchett III aparte de un puñado de videoclips, y visualmente la película aprueba sin problema; gran parte del trabajo proviene de los dos directores de fotografía, Michael Dallatorre y Eric Leach. Los efectos especiales son resultones, algunos más que otros y la música de Roy Mayorga se mueve en los sonidos de las películas de terror; atención al temazo que abre la película, obra del trio John & Jody Carpenter junto a Daniel Davies.

Bueno, hasta aquí las bondades de Studio 666. Ahora empiezan las minas.

Ignoro cuánto ha costado la película, pero se me antoja un juguete caro. La historia original de Dave Grohl tiene ecos a Lords of Salem, Extra-Ordinary, Muerte a 45 RPM y la novela El traje del muerto de Joe Hill entre otros. El guion, obra de Jeff Buhler y Rebeca Hughes, avanza por caminos trillados en el que se mezcla la comedia con el terror, con guiños a multitud de clásicos como Day of the dead o Evil dead, y contiene algún gag muy acertado como el de Lionel Ritchie, o el del repartidor de comida interpretado por Will Forte.

Pero uno tiene la sensación de que esto ya lo ha visto antes.


La actuación del grupo musical es nefanda, lo siento por sus fans pero Studio 666 se hace eterna ya que a excepción de Dave Grohl, al resto se les nota incómodos e incluso, en el caso de Pat Smears, su capacidad interpretativa daña la vista. Tal vez resulta siniestro ver morir en pantalla al batería Taylor Hawkins sabiendo que meses después fallecería en Bogotá. Los actores y actrices profesionales, como Will Forte, Leslie Grossman y Jeff Garlin aportan su buen hacer, pero lidian con el desastre y poco se les puede exigir.

Hace años, Foo Fighters grabó el videoclip Everlong junto a maestro visual Michel Gondry, donde en pocos minutos se recreaba una película de terror que mezclaba realidad, sueños, claustrofobia y pesadillas.

Ojalá Studio 666 se hubiera parecido un poco a Everlong.

Firma: Javier S. Donate.

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