Sitges - Violation review

Miriam regresa junto a su hermana tras mucho tiempo separadas, para pasar un fin de semana con sus respectivas parejas en una casa en la montaña. Una desagradable situación con su cuñado le llevará a querer compensar de la manera más violenta posible el daño causado a su hermana y recibido por su cuñado sin medir las consecuencias.

Título original: Violation

Año: 2020

Duración: 107 min.

País: Canadá

Director: Dusty Mancinelli, Madeleine Sims-Fewer

Guion: Dusty Mancinelli, Madeleine Sims-Fewer

Música: Andrea Boccadoro

Fotografía: Adam Crosby

Reparto: Madeleine Sims-Fewer, Anna Maguire, Jesse LaVercombe, Obi Abili, Jasmin Geljo, Cynthia Ashperger


Contiene en su interior una de las escenas más crudas del año.

Estaremos de acuerdo que cruzada la barrera del año 2000 las películas de venganza vienen estando en alza, prácticamente desde cualquier parte del globo podemos encontrar grandísimos títulos que recomendar. En general cuando pensamos en ellas intuimos que recibiremos una dosis de violencia y diversión casi asegurada, pues bien, esto podría ser una historia al uso pero no lo es, la particular dirección, así como una nube turbia en la cabeza de los personajes y las situaciones que viven estos, hacen de esta, una historia rara de venganza donde la violencia va a quedar retratada, pero no la diversión como la entendemos en este ámbito.


Miriam regresa junto a su hermana tras mucho tiempo separadas, para pasar un fin de semana con sus respectivas parejas en una casa en la montaña. Una desagradable situación con su cuñado le llevará a querer compensar de la manera más violenta posible el daño causado a su hermana y recibido por su cuñado sin medir las consecuencias.

Como parte técnica positiva resulta sorprendente que sea el primer largometraje de la dupla de directores Dusty Mancinelli y Madeleine Sims-Fewer, pues ya desde el principio descubrimos una manera de dirigir muy personal y definida con una incontingente cantidad de primerísimos primeros planos y al detalles, además de algún gran plano general con efectos visuales a modo de espejo que nos dejan claro que esta no pretende de inicio ser contada como una película normal, además por si quedara duda la maravillosa música de Andrea Boccadoro resulta igual de perturbadora, a la vez que excelente para los planos tan cortos que encajan como la horma en un zapato.

La historia está contada con un montaje desordenado que añade más confusión a una historia muy sencilla que de por si no necesita un caótico montaje que añada más penumbra o ensoñación al relato. Arranca además de manera muy tediosa, una larguísima presentación de los prácticamente únicos cuatro personajes que ocupan el total del film, con conversaciones absurdas y situaciones totalmente obvias y predecibles que hacen los veinticinco primeros minutos un trabajo duro, pero por suerte, a partir de ahí, tenemos un corte de diez minutos que nos introduce una situación muy interesante para el espectador, una primera incógnita que no se resolverá hasta después de ser machacados con un poco más de historia de la que ya conocemos, eso sí, tras este parón asistiremos a la mejor escena de la película, pero no solo eso, sino probablemente a la escena cinematográficamente hablando, que más recordaréis de lo que queda de este largo 2021. Una filmación que merece una película entera, una escena explícita y cruel, de una frialdad aterradora que merece su precio en oro, tan cercana a la acción que parece que nos tengamos que poner los guantes de trabajo. Una secuencia tan completa y tan redonda que no me extrañaría que fuera la idea principal para desarrollar toda una historia a su alrededor. Solo por ella, estáis obligados a ver la película.


Ya sea por lo confuso del montaje de la película, por la excesiva carga dramática durante tanto tiempo que ahoga el momento realmente justificado, por la rigurosa salud mental de la protagonista o por un error de guion en cuanto al personaje masculino protagonista en lo que a su actitud en uno de los cortes del metraje se refiere, el film deja muchas incógnitas en referencia a los personajes, a las relaciones entre ellos, o especialmente a la fatídica noche donde todo explota.

En ocasiones onírica, podemos decir que a propósito o no, quizás nunca lo sabremos, los directores han tejido un trabajo de pura confusión sin saber muy bien qué es lo que realmente se quiere dar a entender, a pesar de ello las emociones son perfectamente transmitidas para impresionar al espectador con una de las escenas más frías, crudas y a su vez duras de las que podremos ver este año.

Firma: Gerard FM.
@tmagerard

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