The VelociPastor review


Tras la muerte de sus padres en una explosión de coche, el reverendo Jones decide viajar por el mundo. Al llegar a China se encontrará con una mujer moribunda que le da un objeto sagrado: un hueso de velociraptor. A partir de ese momento, la vida del reverendo cambiará debido a la maldición del velociraptor y unos ninjas que quieren acabar con su vida.

Título original: The VelociPastor

Año: 2019

Duración: 75 min

País: Estados Unidos

Director: Brendan Steere

Guion: Brendan Steere

Música: Daniel McKormick

Fotografía: Jesse Gouldsbury

Reparto: Greg Cohan, Alyssa Kempinsky, Daniel Steere, Fernando Pacheco de Castro


Una película 100% festivalera.

Algún día se debería hablar en profundidad de Lloyd Kaufman y su productora Troma, que durante años dio carta blanca a directores y guionistas para que explotaran las ideas más locas que les vinieran a la cabeza; sería como la productora New Horizon Films de Roger Corman con un punto más soez, desvergonzado… Y con menos talento. Aun así, parte de estas cintas se convirtieron en películas de culto y arrastran oleadas de fans. The VelociPastor podría enclavarse en el mundo Troma aunque su director, Brendan Steere, aún lo lleva un paso más allá.


Tras la muerte de sus padres en una explosión de coche, el reverendo Jones decide viajar por el mundo. Al llegar a China se encontrará con una mujer moribunda que le da un objeto sagrado: un hueso de velociraptor. A partir de ese momento, la vida del reverendo cambiará debido a la maldición del velociraptor y unos ninjas que quieren acabar con su vida.

Hay que dejar algo claro antes de sentarse a ver The VelociPastor: se debe ver en compañía porque las locuras que Brendan Steere, guionista además de director, suelta minuto a minuto dan para hacer chistes que, en solitario, perderán toda su gracia ya que como dijo Lisa Simpson “¿Cómo suena un árbol que se cae en medio de un bosque si nadie lo escucha? ”; The VelociPastor hay que verla en grupo, con palomitas y bebidas diversas, y dejarse llevar por el sinsentido que mezcla ninjas, chulos, prostitutas, guiños a la serie B de los años 50, películas de superhéroes, drogas, curas, satanistas, guerra del Vietnam… Una bizarrada.

La película de Steere es una cinta que bebe de todas partes, tan pronto tenemos serie Z como trama de blaxploitation, grindhouse, softcore, que se mezclan en pantalla hasta ofrecer una cinta inclasificable que plantea una pregunta: ¿Estamos ante una cinta que ha nacido para ser película de culto o, por el contrario, The VelociPastor quiere ser película de culto y se quedará a mitad de camino?


La desvergüenza – en el buen sentido – llega a todos los rincones de The VelociPastor y el nivel actoral no se libra: Greg Cohan disfruta el papel protagonista como el atribulado Pastor Doug Jones, y como su partenaire la dulce Alyssa Kempinsky; pero The VelociPastor brilla en sus secundarios, destacando Daniel Steere – no hay que hilar muy fino para imaginar que debe ser padre/tío de Brendan – cuyo flashback sobre la guerra es uno de los mejores chistes de la cinta, con especial mención a los exagerados Fernando Pacheco de Castro y Aurelio Voltaire – vaya nombrecito artístico – como el pérfido Frankie Mermaid y el Satanista Altair, cuyos papeles necesitarían más presencia en pantalla.

Resumiendo, ¿Es The VelociPastor una buena película? Pues la verdad es que no, pero sospecho que esto nunca fue la intención de Brendan Steere, pero si uno está rodeado de gente con la que corear los despropósitos – vuelvo a repetir, intencionados – que saltan desde pantalla, lo pasarás en grande porque es una película hecha para ser disfrutada en festivales y acompañado.

Firma: Javier S. Donate.