FANTASIA - Sator review


Adam vive en lo profundo del bosque con la única compañía de su perro y unas grabaciones que su abuela hizo, bajo trance, en la que habla de un ser llamado Sator que juzga a los hombres que han sufrido un gran dolor. ¿Las extrañas figuras que Adam ve de noche entre los árboles, son producto de su imaginación o, realmente, Sator existe?

Título original: Sator

Año: 2019

País: Estados Unidos

Duración: 85 min.

Director: Jordan Graham

Guion: Jordan Graham

Fotografía: Jordan Graham

Música: Jordan Graham

Reparto: Gabriel Nicholson, Rachel Johnson, Michael Daniel, June Peterson, Aurora Lowe


La frágil barrera entre locura y realidad.

Jordan Graham es un auténtico hombre del renacimiento ya que en Sator dirige, produce, escribe, se encarga de la fotografía, música y montaje, al igual que en su opera prima del 2012, Spectre; por lo menos ha contado con actores y actrices para dar vida a los personajes en vez de interpretar él a todos…


Adam vive en lo profundo del bosque con la única compañía de su perro y unas grabaciones que su abuela hizo, bajo trance,  en la que habla de un ser llamado Sator que juzga a los hombres que han sufrido un gran dolor. ¿Las extrañas figuras que Adam ve de noche entre los árboles, son producto de su imaginación o, realmente, Sator existe?

Sator es una cinta pequeña, de producción básicamente familiar, que sin embargo consigue su objetivo: inquietar y dejar preguntas ante la escasez de respuestas; su propuesta narrativa es criptica y ahí radica la mayor parte de su encanto: no es una película al uso con  presentación/nudo/desenlace ya que corresponde al espectador tener su propia teoría tanto durante el visionado como su final. La historia es minimalista, apenas tres escenarios, cinco personajes y un perro, y sin embargo está repleta de sugerencias que, a poco que uno deje volar su imaginación, pueden resultar más que satisfactorias. Sator es la demostración de que una cinta pequeña, con una producción tan personalista como esta, puede generar interés debido a esos momentos de terror, otros de abstracción y, sobre todo, a una historia criptica que deja pensando si todo lo que uno ha visto es real o producto de la locura.

Hay mucho trabajo en Sator, desde el guion apenas con diálogos, la mayoría inanes, que sin embargo consiguen inquietar; la fotografía funciona a la perfección y demuestra que a veces la naturaleza no necesita postproducción ya que la película, rodada en bosques de California, sorprende por sus escenarios naturales con esos árboles arrancados de cuajo y que parecen sacados de una película apocalíptica, la superficie helada de los lagos o la oscuridad de la noche. Más que hablar de la música de Graham hablaremos del diseño de sonido, ya que esto es lo que escucharemos durante casi toda la cinta, donde los silencios de los personajes son reemplazados por el sonido del bosque o los crujidos inquietantes en el interior de la casa. Lo que llama mucho la atención de Sator son los cambios de formato que tienen lugar a lo largo del metraje ya que se alternan color, blanco negro y el gris de una cámara de video repleta de granulado. Si uno se deja llevar por la historia – o la falta de ella – en Sator, podrá darle muchas vueltas a todos los elementos, visuales o narrativos, que Jordan Graham va sembrando a lo largo de la historia.


El nivel interpretativo, sin ser sobresaliente, funciona a la perfección encabezado por Gabriel Nicholson, quien no pronuncia una sola palabra durante el metraje, como Adam, el eje de la historia; su adusto hermano en la ficción, Michael Daniel, convence aunque tiene pocas frases. Pero quien se lleva la palma es la anciana June Peterson, a quien está dedicada la cinta debido a su fallecimiento, que se revela como el personaje central más importante de la historia ya que resulta inquietante, vulnerable y tierna a la vez.

Sator pide paciencia al espectador, y de este depende el dejarse llevar por la historia o luchar contra ella, pero uno agradece enormemente estas películas donde al terminar hay más preguntas que respuestas, que permiten tiempo de discusión tras su visionado para intentar dilucidar qué/quien es Sator y de qué va la historia.

Firma: Javier S. Donate.