Glass (Cristal) review


David Dunn debe ocultarse para no mostrar al mundo sus habilidades, pero no puede evitar seguir la pista de La Horda, un asesino con 24 personalidades distintas. Acabarán en un psiquiátrico donde les mostrarán que sus poderes no son más que una ilusión demente.

Título original: Glass

Año: 2019

Duración: 129 min.

País: Estados Unidos

Director: M. Night Shyamalan

Guión: M. Night Shyamalan

Música: West Thordson

Fotografía: Mike Gioulakis

Reparto: James McAvoy, Bruce Willis, Samuel L. Jackson, Sarah Paulson, Anya Taylor-Joy, Spencer Treat Clark, Shayna Ryan, Charlayne Woddard


La culminación de una trilogía excelente.

Creo que es la tercera película del director que comento en la web, tras La visita (2015) y Múltiple (2016) llegamos al final de una trilogía empezada con El protegido (2000) y con la mencionada Múltiple como segunda parte. Desconozco hasta qué punto estaba todo esto planeado 20 años atrás pero lo que si podemos anunciar, sin duda alguna, es que estamos ante una de las sagas cerradas más redondas del cine actual. Con mucha calma, el director M. Night Shyamalan ha ido tejiendo un universo sencillo pero fascinante y que con Glass, ha llegado a un clímax excelente.


David Dunn debe ocultarse para no mostrar al mundo sus habilidades, pero no puede evitar seguir la pista de La Horda, un asesino con 24 personalidades distintas. Acabarán en un psiquiátrico donde les mostrarán que sus poderes no son más que una ilusión demente.

El principal impulso del director para con esta saga era la de mostrar la existencia de auténticos superhéroes en un mundo completamente real, y esto lo hace sin atisbo de romanticismo. Ser claramente superior al resto de los mortales tiene más de maldición que otra cosa, y aunque en las otras dos cintas el enfoque terminaba siendo, a su manera positivo, es en Glass donde todo el castillo de naipes es fulminado con napalm. Es bien sabido que todas las películas del director tienen un giro final sorprendente que da una nueva percepción del argumento de la cinta. Ahí están el final de El sexto sentido (1999) o El Bosque (2004) como pruebas irrefutables, pero es en esta donde el llamado “salto al tiburón” es de los más pronunciados, y si bien me pareció sacado de la manga e inconexo con el resto de las películas, a esas alturas ya estás totalmente sometido y aceptas de buen grado toda provocación hacia el espectador que pueda ocurrir.

No estamos hablando de la película mejor dirigida del director, atrás quedan peripecias estilísticas en sus comienzos (la cinta de El protegido sin ir más lejos) que han dado paso a una mayor sobriedad en pos de lo memorable, pero si estamos ante una de las más redondas en cuanto a guion de toda su filmografía. Es cierto que ha tenido dos películas anteriores para presentar a los protagonistas y que aquí le permite ir un poco más al grano, pero es de justicia remarcar la profundidad que adquieren la mayoría de sus personajes (Samuel L. Jackson muy por encima de todos) es raramente vista en el cine para masas de hoy en día.


Quien sí que se queda por detrás es Bruce Willis (El sexto sentido, 12 monos), su personaje no es en absoluto tan fascinante como el otro par lo mires por donde lo mires, además es quien tiene menos minutos en pantalla que el resto de protagonistas y su viaje interior es mucho más limitado. Es cierto que su personaje quedaba perfectamente cerrado en El protegido y poco más quedaba por contar, pero un poco más de presencia en pantalla habría sido gratificante. James McAvoy (Victor Frankenstein, Filth, el sucio) repite la proeza de interpretar a La Horda, era tan fácil caer en el ridículo interpretando a ese personaje y de lo bien parado que sale es para quitarse el sombrero. Si he de ponerle una pequeña contra sería la siguiente, en esta cinta aparecen más personalidades que en Múltiple, pero al tener el protagonismo más repartido que aquella la velocidad en la que aparecen es mayor, lo que en ocasiones parece más una parodia, pero es un punto negativo insignificante en comparación al titánico trabajo que hace aquí. Y por encima de todos está Samuel L. Jackson (Pulp Fiction, Serpientes en el avión) con una salvajada de interpretación y un personaje fascinante. No voy a decir nada más de él, es simplemente, lo mejor de la película. Vuelven en sus respectivos papeles Anya Taylor-Joy (La bruja), Spencer Treat Clark (El último exorcismo 2) y Charlayne Woodard (23 días de miedo), secundarios con una importancia capital en la trama.

Clímax perfecto para una trilogía espectacular, altamente recomendable para todo aquel que esté un poco harto de superhéroes en mallas y quieran una visión más adulta y profunda de estos. Para mí, es la consagración definitiva de M. Night Shyamalan como un cineasta TOP y solo esperamos que esta vez no vuelva a caer en los infiernos.

Firma: Oriol Hernández.