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lunes, 4 de diciembre de 2017

1922 review


Título original: 1922

Año: 2017

Duración: 101 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Zak Hilditch

Guion: Zak Hilditch, Stephen King

Música: Mike Patton

Fotografía: Ben Richardson

Reparto: Thomas Jane, Molly Parker, Neal McDonough, Brian D'Arcy James, Dylan Schmid, Kaitlyn Bernard, Nikolai Witschl, Bruce Blain


Interesante película con excesiva duración.

No hace mucho, en la review de la nueva versión de IT dirigida por Andrés Muschietti, comenté la poca dificultad que tiene Stephen King para vender los derechos cinematográficos de sus obras,  sumando la popularidad del autor (debido precisamente a su explotación audiovisual) y a lo extremadamente prolífico que es tenemos como resultado que por ejemplo en 2017 tengamos alrededor de una docena de adaptaciones del autor incluyendo cintas comerciales, miniseries, telefilms y cortometrajes de diferentes novelas y relatos cortos. Y precisamente es una adaptación de un relato corto del que hablaremos hoy, 1922, incluido en su libro de cuentos Todo oscuro, sin estrellas (2010).


Wilfred está solo en un hotel de mala muerte cuando empieza a escribir una carta de confesión acerca del asesinato de su mujer. Ocurrió en 1922 cuando ella amenazó de vender sus tierras y marcharse a la ciudad, él no lo podía permitir, así que convenció a su hijo para que juntos la asesinaran.

Cinta intensamente depresiva y oscura, que cuenta la caída a los infiernos de una familia que lo podría haber tenido todo pero por intransigencia y cabezonería de todas las partes acaba de la peor de las maneras. La cinta, que alarga la historia mucho más de lo necesario, es seria y con pocos momentos para escenas ligeramente más superficiales, todo lo que se cuenta en 1922 tiene una mala leche y una falta de escrúpulos que atropellarán al espectador e incomodarán a los que tenemos otro punto de vista de los valores que debe tener una familia. Aunque no es una película propiamente de terror sí que tiene un puñado de escenas muy logradas, consiguiendo más por la atmósfera que por efectismos baratos (cosa que se agradece) que en algunos momentos lo pases realmente mal. Destacar sobre todas las demás la escena del pozo, con un giro que te costará olvidar.

Dirige y adapta el guion Zak Hilditch. Desconocía la existencia de este director y no he visto nada suyo hasta esta película pero hay que destacar el gran trabajo de ambientación y utilización de espacios, pues tres cuartas partes de cinta ocurren en la granja y sus alrededores sin llegar a cansar al espectador, y las pocas escenas que hay en urbes más extensas parecen transportadas en el tiempo para el rodaje de la cinta. Un gran trabajo sin lugar a dudas. Pero en los puntos negativos hay que volver a sacar el tema de la duración de la cinta. El número de escenas clave en 1922 es bastante reducido lo que hace que la duración, que llega a los 100 minutos, se vea demasiado extenso para lo que se quiere contar, por lo que el ritmo se resiente constantemente y una vez terminada la cinta, sorprenderte de que solo ha pasado poco más de hora y media cuando la sensación es que ha llegado fácilmente a las dos horas. Si se hubiera adaptado a un episodio de 45 minutos en alguna antología de terror hubiera salido algo mucho más redondo, precisamente como se publicó el relato literario. En el campo interpretativo no hay más que alabanzas para un eternamente infravalorado Thomas Jane, que si no me equivoco esta es ya la tercera adaptación de Stephen King que protagoniza tras El cazador de sueños (2003) y La niebla (2007). Esta película es de obligado visionado en versión original solo para ver el excelente trabajo que hace el actor en su acento, que parece que se ha pasado la vida en el campo y se le ha sacado de ahí solo para la rodar esta película. Excelente trabajo del resto del reparto protagonista, Molly Parker (La carretera, House of Cards) y Dylan Schmid (Horns), quienes también logran mimetizarse en la vida campestre con sutiles expresiones y acentos.


En definitiva, es una cinta con una historia muy potente e incómoda, que tiene algunos momentos que podríamos calificar como “hardcore” (vuelvo a mencionar el pozo) pero que el resultado global se diluye en gran medida por la excesiva duración que hace que la cinta vaya a un ritmo bastante pausado. Aun así es bastante recomendable.

Firma: Oriol Hernández.