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Medio Oficial

miércoles, 3 de octubre de 2012

The Hands of Orlac review


Título original: Orlacs Hände

Año: 1924

Duración: 92 min.

País: Alemania

Director: Robert Wiene

Guión: Louis Nerz

Música: Película muda

Fotografía: Hans Androschin, Günther Krampf

Reparto: Conrad Veidt, Alexandra Sorina, Fritz Kortner, Carmen Cartellieri, Fritz Strassny, Paul Askonas


No dejes de tocar Orlac, por lo que más quieras nunca dejes de tocar.

En la segunda década del siglo pasado, la corriente artística conocida como el expresionismo alemán, sentó las bases de lo que después llegaría a ser el cine policíaco y fantástico de la actualidad. En dicho periodo se crearon numerosas obras que han permanecido grabadas en la retina de varias generaciones. Sin duda alguna, la fuerza de éstos clásicos del cine es su original argumento. La historia de Orlac y sus manos injertadas han sido objeto de múltiples remakes a lo largo de los años. Sin olvidar que esta película se rodó 27 años antes del primer trasplante de órganos realizado en el mundo. Por aquel entonces todo lo relacionado con este tipo de operaciones era muy misterioso y sobrenatural, por lo tanto no es insólito el enorme impacto mediático que obtuvo.

El director de origen alemán Robert Wiene, creador de obras tan conocidas como El Gabinete del Dr. Caligari (1919) o Genuine (1920), tuvo a bien dirigir esta surrealista producción. Donde la paranoia y la traición sumergen al espectador en un mar de sentimientos contradictorios. No es difícil imaginar la conmoción que generaban este tipo de producciones en la estricta sociedad de la época. Con frecuencia eran censuradas e incluso destruidas obras de gran calidad. The Hands of Orlac no fue menos y tampoco se salvó de la implacable cercena. Desde que se dio por finalizada, tuvieron que pasar varios meses de dificultades burocráticas para poder ser distribuida con normalidad.


Para el personaje de Orlac la productora contó con Conrad Veidt, un curtido actor poseedor de una prolífera carrera de marcada relevancia internacional. El hombre que ríe (1928) y El Gabinete del Dr. Caligari, donde repitió colaboración con Wiene, son sólo algunos de sus trabajos más representativos. Aquí, Veidt realiza una interpretación de acentuada profundidad psicológica y consigue que el bueno de Orlac, sea un personaje creado para perdurar en el tiempo. Mención especial merece la excelente fotografía a cargo de Hans Androschin y Günter Krampf. Avanzados a su momento en varios lustros, muestran un nivel de calidad superior a lo acostumbrado en aquel periodo.

Paul Orlac es un virtuoso pianista de reconocido prestigio. Debido a un desgraciado accidente ferroviario pierde la herramienta de trabajo más valiosa que posee, sus manos. Desesperado, acude a un profético cirujano para someterse a una complicada intervención quirúrgica y así restituir sus maltrechas extremidades. No tardará en descubrir que sus recién adquiridas manos, pertenecieron a un sanguinario asesino ejecutado pocos días antes.


Película que roza la excelencia dentro del cine clásico de terror. Pocas veces queda tan bien revelado un argumento sin mediar ningún tipo de diálogo. Resulta sorprendente la claridad comunicativa y el innovador trabajo técnico, que atesora la cinta de Robert Wiene. Muy recomendable para todo incondicional del cine negro alemán, realizado a principios del pasado siglo.

Firma: Sergio Bosch.