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Medio Oficial

jueves, 7 de diciembre de 2017

Thelma review


Título original: Thelma

Año: 2017

Duración: 116 min.

País: Noruega

Director: Joachim Trier

Guion: Eskil Vogt, Joachim Trier

Música: Ola Fløttum

Fotografía: Jakob Ihre

Reparto: Eili Harboe, Kaya Wilkins, Henrik Rafaelsen, Ellen Dorrit Petersen, Grethe Eltervåg, Marte Magnusdotter Solem


El amor retroalimenta lo perverso.

Que las mujeres tienen poderes es sabido por todo el mundo. No los voy a nombrar para no meterme en líos y no despertar a la bestia. Thelma (Eili Harboe) tiene uno bastante molón aunque puede llegar a ser peligroso, como nos cuenta esta historia explicada de manera triste, lenta y muy lejos de provocar en nosotros eso que denominamos vulgarmente terror. Pero no os preocupéis, la calidad de la cinta lo solventa todo, convirtiéndose en un gran ejercicio cinematográfico, que es en el fondo el motivo por el cual Joachim Trier se ha puesto manos a la obra.


Esa sucesión de imágenes que aparecen en pantalla de manera bucólica se tienen que apoyar en algo consistente. Una de las columnas de Hércules de esta película es una hermosa historia de amor entre dos mujeres. Habéis acertado, Thelma es una de ellas, concretamente la que representa la represión que arrastra de una familia muy religiosa y practicante. La otra es Anja (Kaya Wilkins), una chica mundana que inicia la relación en ese enamoramiento enternecedor.

A causa de esa represión, Thelma desarrolla un poder, heredado de sus ancestros, que la lleva, a través de un duro enfrentamientos con sus padres, a la redención.

Thelma es una estudiante que conoce a Anja, su compañera de carrera. Entre ambas se entabla algo más que una amistad o camaradería. Esa incursión en lo más profundo de sus sentimientos provoca que Thelma descubra que tiene poderes fantásticos.

Con cierto aire al filme Jack and Diane (Bradley Rust Gray, 2012), explica la historia sin ninguna prisa. El guion de Eskil Vogt y Joachim Trier es de altura con una mise en scene inteligente. La única pega de no desarrollar ese poder antes mencionado el cual, hasta casi la mitad de su duración, no sabemos exactamente en que consiste. El público en general, y el de terror en particular, tienen una ávida curiosidad, por lo que os tendréis que armar de paciencia, vale la pena esperar.

Encontramos también reminiscencias hanekianas en algunas escenas, sobre todo de la gran obra del director austriaco La Pianista (La Pianiste. Michael Haneke, 2001). La protagonista de ambos films tiene que luchar con la interiorización del dolor, la forma, como es lógico, es diferente.

Destacar, en el apartado más técnico, la fotografía de Jakob Ihre, tenue y suave como el terciopelo.


Uno de los puntos fuertes de Thelma son las interpretaciones. Para empezar una excelsa Eili Harboe, que llena completamente la pantalla. Le acompaña de manera magnifica Kaya Wilkins. En el resto del reparto Henrik Rafaelsen y Ellen Dorrit Petersen, como padres de Thelma.

Quenottes review


Título original: Quenottes

Año: 2016

Duración: 13 min.

País: Francia

Director: Gil Pinheiro, Pascal Thiebaux

Guion: Pascal Thiebaux

Música: Mathieu Alvado

Fotografía: Serge Benassutti

Reparto: Lionel Abelanski, Frédérique Bel, Matthieu Clément-Lescop


Delirante e hilarante cuento.

El Ratoncito Pérez es el nombre que le ponemos en esta parte del mundo al mito infantil de que un hada, o lo que sea, trae bajo su brazo algún que otro regalito cuando se caen los dientes de leche. Esta historia se podría rodar de muchas maneras. Una podría ser: tiernos infantes revoloteando alborozados alrededor de la almohada, viendo cuan generoso ha sido el incombustible roedor. Lo que no podemos esperar es la manera en la que Gil Pinheiro y Pascal Thiebaux se ponen manos a la obra. Un cortometraje lleno de mala leche y fina o gruesa, según como se mire, ironía.


Habéis adivinado, no es aconsejable mostrarlo a los niños, lo cual eleva la insana curiosidad que adivinamos en vuestros malvados corazones. Los directores saben jugar perfectamente entre una distorsionada realidad y una animación que raya a gran altura, aunque con un solo personaje: un taimado ratón con pinta de zombi.

Tampoco esperéis una criatura súper-original. Es un vulgar roedor blanco, bastante feo, más veloz que Speedy González (¿Por qué a los ratones se les ponen apellidos latinos?) y mucho más inteligente y malvado que Micky Mouse. Nuestro héroe lleva de culo al pequeño universo formado por un padre y su hijo, los cuales acaban aterrorizados por tan pequeñajo engendro.

¿Qué pasa si en vez de encontrarnos con un pequeño ratón benevolente y generoso se presenta un psicópata neurótico obsesionado con su colección dental? Si falta un diente, simplemente debe ser reemplazado. Por cualquier medio...

Maravilloso en todos los sentidos, Quenottes es un cortometraje divertido, con un ritmo frenético, en cierto modo sorprendente y con un final de traca. Estamos ante un gran debut de los directores Gil Pinheiro y Pascal Thiebaux. El guion a cargo de éste último se encarga de transportarnos a un mundo de fantasía que, para variar, no lo forman criaturas edulcoradas y con rostro angelical, al contrario.

Punto y aparte merece la animación del animalito de marras. A su cargo Ghayth Chegaar y Mickael Coedel como director de animación, que cuenta en su historial con la participación en films como Star Wars: El Despertar de la FuerzaTransformers: La Era de la Extinción e Iron Man 2. Creo que todo está dicho.


En el apartado interpretativo acabamos rápido. Lionel Abelanski interpreta a un histérico padre. A Matthieu Clément-Lescop le toca interpretar al disperso niño. El papel estrella es para Frédérique Bel. Adivinad el motivo.
lunes, 4 de diciembre de 2017

1922 review


Título original: 1922

Año: 2017

Duración: 101 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Zak Hilditch

Guion: Zak Hilditch, Stephen King

Música: Mike Patton

Fotografía: Ben Richardson

Reparto: Thomas Jane, Molly Parker, Neal McDonough, Brian D'Arcy James, Dylan Schmid, Kaitlyn Bernard, Nikolai Witschl, Bruce Blain


Interesante película con excesiva duración.

No hace mucho, en la review de la nueva versión de IT dirigida por Andrés Muschietti, comenté la poca dificultad que tiene Stephen King para vender los derechos cinematográficos de sus obras,  sumando la popularidad del autor (debido precisamente a su explotación audiovisual) y a lo extremadamente prolífico que es tenemos como resultado que por ejemplo en 2017 tengamos alrededor de una docena de adaptaciones del autor incluyendo cintas comerciales, miniseries, telefilms y cortometrajes de diferentes novelas y relatos cortos. Y precisamente es una adaptación de un relato corto del que hablaremos hoy, 1922, incluido en su libro de cuentos Todo oscuro, sin estrellas (2010).


Wilfred está solo en un hotel de mala muerte cuando empieza a escribir una carta de confesión acerca del asesinato de su mujer. Ocurrió en 1922 cuando ella amenazó de vender sus tierras y marcharse a la ciudad, él no lo podía permitir, así que convenció a su hijo para que juntos la asesinaran.

Cinta intensamente depresiva y oscura, que cuenta la caída a los infiernos de una familia que lo podría haber tenido todo pero por intransigencia y cabezonería de todas las partes acaba de la peor de las maneras. La cinta, que alarga la historia mucho más de lo necesario, es seria y con pocos momentos para escenas ligeramente más superficiales, todo lo que se cuenta en 1922 tiene una mala leche y una falta de escrúpulos que atropellarán al espectador e incomodarán a los que tenemos otro punto de vista de los valores que debe tener una familia. Aunque no es una película propiamente de terror sí que tiene un puñado de escenas muy logradas, consiguiendo más por la atmósfera que por efectismos baratos (cosa que se agradece) que en algunos momentos lo pases realmente mal. Destacar sobre todas las demás la escena del pozo, con un giro que te costará olvidar.

Dirige y adapta el guion Zak Hilditch. Desconocía la existencia de este director y no he visto nada suyo hasta esta película pero hay que destacar el gran trabajo de ambientación y utilización de espacios, pues tres cuartas partes de cinta ocurren en la granja y sus alrededores sin llegar a cansar al espectador, y las pocas escenas que hay en urbes más extensas parecen transportadas en el tiempo para el rodaje de la cinta. Un gran trabajo sin lugar a dudas. Pero en los puntos negativos hay que volver a sacar el tema de la duración de la cinta. El número de escenas clave en 1922 es bastante reducido lo que hace que la duración, que llega a los 100 minutos, se vea demasiado extenso para lo que se quiere contar, por lo que el ritmo se resiente constantemente y una vez terminada la cinta, sorprenderte de que solo ha pasado poco más de hora y media cuando la sensación es que ha llegado fácilmente a las dos horas. Si se hubiera adaptado a un episodio de 45 minutos en alguna antología de terror hubiera salido algo mucho más redondo, precisamente como se publicó el relato literario. En el campo interpretativo no hay más que alabanzas para un eternamente infravalorado Thomas Jane, que si no me equivoco esta es ya la tercera adaptación de Stephen King que protagoniza tras El cazador de sueños (2003) y La niebla (2007). Esta película es de obligado visionado en versión original solo para ver el excelente trabajo que hace el actor en su acento, que parece que se ha pasado la vida en el campo y se le ha sacado de ahí solo para la rodar esta película. Excelente trabajo del resto del reparto protagonista, Molly Parker (La carretera, House of Cards) y Dylan Schmid (Horns), quienes también logran mimetizarse en la vida campestre con sutiles expresiones y acentos.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Don’t Knock Twice review


Título original: Don’t Knock Twice

Año: 2016

Duración: 93 min.

País: Reino Unido

Director: Caradog W. James

Guion: Mark Huckerby, Nick Ostler

Música: James Edward Barker, Steve Moore

Fotografía: Adam Frisch

Reparto: Katee Sackhoff, Javier Botet, Nick Moran, Lucy Boynton, Pooneh Hajimohammadi


Una historia mil veces vista. 

Estamos ante una de esas tantas cintas de terror que tras terminarla tienes la sensación de haber visto una más, genérica en todos sus sentidos, que solo algunos de los amantes más acérrimos al género de fantasmas pueden llegar a disfrutar, personalmente llegue hasta Don’t Knock Twice por un nombre propio, y es que ver a Katee Sackhoff (Battlestar Galactica) siempre es una buena excusa para disfrutar de una película de terror que a priori no llama demasiado.


Todo pueblo tiene un mito o leyenda para asustar a los niños, Chloe estaba convencido de ello, es por eso que ella y su novio deciden que no les pasará nada retando a la bruja que vive en una vieja casa abandonada. Pues tres picar en la decrépita puerta por segunda vez, un mal de otro mundo despierta en busca de lo prometido. Chloe huyendo de su fantasma acusador aprovechará esta oportunidad para volver a conectar con su desaparecida madre Jess, la cual no veía desde hace años.

Estamos ante la primera película de terror para el director Caradog W. James, el cual ya había encarado otros géneros tan dispares como el drama, humor o la ciencia ficción. Ciertamente creo que Don’t Knock Twice no arriesga ni sorprende al público. En cuanto al guión de Mark Huckerby, Nick Ostler mezcla el terror con el drama, creo que restando fuerza al film, pues precisamente donde más brilla esta historia de fantasmas es a la hora de crear tensión y he podido gozar de algún que otro susto que te hace subir por la butaca. Lástima que por querer profundizar tanto en la parte de la trama madre/hija perdamos algo de esta potencia en cuanto al terror más puro.

En cuanto a las interpretaciones, nos topamos con una Katee Sackhoff, algo desubicada que lejos de dar sensación de desamparada tengo la constante sensación que en cualquier momento va a coger al fantasma y machacarlo a ostias. Pero para grata sorpresa me he topado con una desconocida para mí, Lucy Boynton, es la verdadera y única protagonista del film, por el momento ha participado en alguna serie para televisión y tiene algún papel menor en varios largometrajes. Espero que en un futuro próximo pueda lucirse con más papeles protagonistas como en este film, pues sin duda alguna es una actriz a seguir de cerca.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

The Boy review


Título original: The Boy

Año: 2015

Duración: 110 min.

País: Estados Unidos

Director: Craig William Macneill

Guion: Craig William Macneill, Clay McLeod Chapman

Música: Volker Bertelmann

Fotografía: Noah Greenberg

Reparto: Jared Breeze, David Morse, Rainn Wilson, Mike Vogel, Zuleikha Robinson, Bill Sage, Aiden Lovekamp, Amalia Santa Maria, David Valencia


Este niño es un demonio.

Como indica el título, toda la película se centra exclusivamente en el niño, interpretado magistralmente por el pequeño Jared Breeze. Un crío retorcido y maquiavélico, carne de manicomio, heredero natural de Norman Bates, y una mezcla de Macaulay Culkin en El buen hijo, Chuckie y el anticristo. Si, así de malo.


John y Ted son un padre e hijo que regentan un viejo motel de carretera. La vida es solitaria, y los pocos amigos que consigue hacer Ted se marchan al poco tiempo de llegar.

Está rodada inteligentemente por su director Craig William Macneill, pues puede cansar un ritmo tan lento y silencioso, planos muy largos con poco dialogo, y es que ese es el principal problema del chiquillo, su soberano aburrimiento que no hace más que empeorar una mente ya trastornada. Ted es un personaje que quiere estar en cualquier parte menos en esa, con una curva de carretera por el que pasan los pocos clientes como único contacto con el mundo exterior. Entiendo que el espectador se queje de ese ritmo tan tranquilo, y es evidente que divertido no sería, pero ver al crío mirando al horizonte por más de dos minutos sin ningún sonido salvo el viento explica bastante lo que se le debe de estar pasando por la cabeza.

El pequeño Jared está muy bien cubierto por dos grandes, David Morse (La milla verde, Horns) que interpreta a un padre con una profunda depresión después de que su mujer se fuera con un cliente. Interpretación muy competente del actor, que no sorprende pues es de los buenos. Se huele la tostada acerca de su hijo, sabe que algo no va del todo bien, pero nada tan grave como tener al demonio en casa. Rainn Wilson (The office, Super) cambia completamente el humor, su registro habitual, por el drama. Interpreta a un viajero que después de un accidente de tráfico se hospeda en el motel para recuperarse. No lo sabe pero por una conversación, en principio intrascendente con el pequeño Ted será su catalizador.

lunes, 27 de noviembre de 2017

El Vacío de Steven Kostanski y Jeremy Gillespie se estrena en nuestros cines el 8 de diciembre


El próximo 8 de diciembre llega a la pantallas españolas El Vacío, nuevo trabajo de Steven Kostanski y Jeremy Gillespie que dirigen y escriben este film que combina la actitud estética del cine de terror moderno tal y como surgió en los años 70, con los sofisticados efectos especiales que predominaron en las criaturas de los 80 y principios de los 90. Los directores crean una historia terrorífica con la tensión de pesadilla e intensa claustrofobia que nos recuerda a La Cosa de John Carpenter.

El Vacío está protagonizada por Aaron Poole, Kathleen Munro, Kenneth Welsh y Daniel Fathers, y llega a las pantallas españolas de la mano de Segarra Distribución.

Ganadora de Mejor Película en el Nevermore Film Festival (North Carolina, EUA), El Vacío tuvo su estreno mundial en el Fantastic Fest de Austin, ya un clásico de los festivales de género de Estados Unidos, y su estreno canadiense en el Toronto After Dark Film Festival. También fue presentada en la Sección Oficial del Festival de Sitges 2016.

Cuando una misteriosa y violenta secta amenaza con irrumpir en un hospital aislado, un policía y el personal médico se unen para encerrarse en su interior. Mientras se preparan para luchar por sus vidas, descubrirán que la auténtica pesadilla ya está dentro.


jueves, 23 de noviembre de 2017

Jackals review


Título original: Jackals

Año: 2017

Duración: 85 min.

País: Estados Unidos

Director: Kevin Greutert

Guion: Jared Rivet

Música: Anton Sanko

Fotografía: Andrew Russo

Reparto: Deborah Kara Unger, Stephen Dorff, Johnathon Schaech, Jason Scott Jenkins, Nick Roux, Chelsea Ricketts


Una historia sobre el oscuro mundo de las sectas.

De alguien que dirigió obras del calibre de Saw VI, Saw VII 3D y Jessabelle tendríamos que esperar un producto sangriento y perturbador. Kevin Greutert nos quiere dar una sorpresa y se olvida en parte de eso. Intenta adentrarse en la parte más psicológica de una historia de aquellas que siempre capta la atención del espectador, bien porque conoce a alguien que ha sufrido en sus carnes esa lacra o porque en su interior se ve como un corderito degollado que se encamina lloroso hasta el matadero. Me estoy refiriendo a las sectas y entre estas, las destructivas.


Cinematográficamente hablando nos encontramos con numerosas películas que han tratado este tema, con diferente suerte por cierto. Desde obras maestras como Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968), pasando por productos muy bien manufacturados como The Sacrament (Ti West, 2014) y acabando con súper valoradas producciones como Red State (Kevin Smith, 2011). El factor común de todas ellas es la fascinación que provocan al dejar al descubierto ese agujero negro o como queráis llamarlo que tiene todo cerebro humano y que casi le obliga a dirigirse hacia el mal. Evidentemente los más débiles son los clientes habituales de ese tipo de religiones, y es que la simple descripción del concepto secta ya provoca algún que otro escalofrío.

En el film que analizamos no se profundiza mucho en lo que puede dar de sí una organización que, para regocijo de los espectadores, esconde a sus miembros tras unas burdas máscaras de chacales. Aunque peor hubiera sido que se hubieran vestido de nazarenos emulando a una de las más famosas, y con un nombre más roquero, de la historia: el Ku Klux Klan.

Jimmy Levine es un desprogramador de personas captadas por todo tipo de sectas que ha sido contratado por una familia para recuperar a su hijo adolescente. Mientras está desprogramando al chico, se encuentra bajo el asedio de los sectarios que exigen que les sea devuelto.

Nos encontramos ante una cinta que se queda a medias en todo. No se acerca en absoluto al terror en el sentido estricto de la palabra. Tampoco alcanza un dibujo de los personajes que permita clasificarla como terror psicológico. Tan solo nos muestra las situaciones del conflicto de una familia al intentar recuperar a uno de sus miembros. Poca cosa, ya que un giro hacía lo más escabroso le hubiera sentado de maravilla.


Entre los actores nos encontramos con Deborah Kara Unger (Silent Hill, The Game, Payback), Stephen Dorff (Blade, Enemigos Públicos), Johnathon Schaech (Una Noche para Morir, Ray Donovan) y Jason Scott Jenkins (American Horror Story).