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sábado, 18 de abril de 2015

Turbo Kid review


Título original: Turbo Kid

Año: 2015

Duración: 95 min.

País: Canadá

Director: François Simard, Anouk Whissell, Yoann-Karl Whissell

Guión: François Simard, Anouk Whissell, Yoann-Karl Whissell

Música: Jean-Philippe Bernier, Jean-Nicolas Leupi, Le Matos

Fotografía: Jean-Philippe Bernier

Reparto: Munro Chambers, Laurence Leboeuf, Michael Ironside, Edwin Wright, Aaron Jeffery, Romano Orzari,


El más sangriento viaje a los años 80!

¡Atención! Esta Película puede producir altas dosis de nostalgia a todos aquellos enamorados de los 70 y 80. Si te encuentras entre sus filas prepárate a vivir uno de los mayores placeres visuales creados hasta la fecha. Pues sintetizadores a todo trapo, malos sacados de cómic, héroes carismáticos, muchos guiños a películas de esas maravillosas décadas y mucho más es lo que nos espera en Turbo Kid. Creado como si de un pequeño Frankenstein se tratase, pues durante todo el metraje haremos un recorrido por varios géneros, como aventuras, sci-fi, acción, gore, e incluso romance, pues su hora y media de duración da para esto y muchas sorpresas más.

Nos situamos en un futuro post-apocalíptico, el agua es un bien muy preciado y en todo el mundo solo hay una ley, la del más fuerte. The Kid es un joven que se ha criado solo en un mundo duro y cruel, gracias sobretodo a la ayuda de comic retro y otros objetos de tiempos pasados que se han convertido en su particular obsesión. Con ayuda de compañeros que irá encontrando a lo largo de su camino deberá luchar contra Zeus y su grupo de salvajes que se han autoproclamado los jefes de todo el territorio.

François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell son los encargados de escribir y dirigir esta joya tan bizarra como entrañable. Este proyecto nace un tiempo atrás con T is for Turbo, cortometraje presentado para la antología de terror The ABCs of Death. Debido a la gran acogida por parte del público, este trío de directores se pusieron manos a la obra para expandir este caótico universo, así nace Turbo Kid.

Entre el reparto destacar a sus dos protagonistas, tanto Munro Chambers como Laurence Leboeuf realizan una actuación entrañable, decir que su experiencia frente a las cámaras se puede resumir en varias series y alguna tv movie. También hay que mencionar a el enemigo de nuestro héroe, que no es otro que el mítico Michael Ironside, a pesar de no tener un papel muy extenso, su mera presencia en el llena totalmente la pantalla. Como curiosidad mencionar los cameos de sus tres directores y del productor de la cinta Jason Eisener.

Wyrmwood review


Título original: Wyrmwood

Año: 2014

Duración: 92 min.

País: Australia

Director: Kiah Roache-Turner

Guión: Kiah Roache-Turner, Tristan Roache-Turner

Música: Michael Lira

Fotografía: Tim Nagle

Reparto: Jay Gallagher, Bianca Bradey, Leon Burchill, Luke McKenzie, Yure Covich, Keith Agius, Catherine Terracini, Berryn Schwerdt, Beth Aubrey


Grotesca y bizarra. Una agradable sorpresa que ofrece diversión sin límites.

La producción australiana Wyrmwood, es una de esas películas que sorprende gratamente por la frescura y el descaro de los que hace gala, al combinar con éxito varios géneros del cine apocalíptico. Se define a sí misma como una road movie de zombies llevada al extremo, que rinde un sincero homenaje a los entrañables mad doctors de siempre. Todo ello bajo una estética a lo Mad Max de lo más bizarro. Y es que lo bizarro y lo estrafalario son la tónica general que inunda todo el metraje. Gracias al realizador Kiah Roache-Turner que firma el proyecto con un presupuesto tremendamente ajustado, pero consiguiendo alcanzar un resultado más que digno.

Escrito por los hermanos Kiah y Tristan Roache-Turner, el argumento se muestra directo y sin demasiadas complicaciones. Desde el inicio ofrece grandes dosis de acción trepidante que no cesa durante todo el metraje. Sin duda, se aprecia la admiración de ellos mismos hacia el mundo zombie y la aportación que hacen al género es muy grande. Y no es tarea fácil, con la gran cantidad de películas del género que se han llevado a cabo, ellos han conseguido hacerse con una pequeña parcela, en el reñido y masificado universo de los muertos vivientes.

También el elenco convence con su trabajo. Jay Gallaguer, Bianca Bradley, Leon Burchill o Yure Covich, ponen todo el empeño para hacer un buen trabajo que, sin duda, consiguen. Sin olvidarnos de Berryn Schwerdt en el papel de The Doctor, un científico loco que obtiene por meritos propios, el odio visceral del público hacia su personaje, por los nauseabundos experimentos que realiza. Por otra parte cabe destacar el buen hacer de los efectos especiales y maquillaje. Cumplen con creces su cometido y parecen estar hechos para una producción de presupuesto mucho mayor.

El apocalipsis zombie se ha desatado. En cuestión de horas no queda nada de nuestra antigua existencia. En este contexto, Barry un hombre que ha perdido a su mujer e hija, ha de rescatar a lo único que le queda en esta vida, su querida hermana Brooke. Ella se encuentra en manos de una banda de paramilitares ataviados con mascaras de gas. Para ello cuenta con la ayuda de su compañero de viaje Benny. Juntos deberán buscar a la pobre Brooke y sobrevivir en un entorno atestado de devoradores de carne.

The Midnight After review


Título original: Na yeh ling san, ngo joa seung liu Wong Gok hoi wong dai bou dik hung Van

Año: 2014

Duración: 120 min.

País: Hong Kong

Director: Fruit Chan

Guión: Fruit Chan, Chan Fai-Hung, Kong Hiu-Yan

Música: Veronica Lee, Ellen Joyce Loo

Fotografía: Lam Wah-Chuen

Reparto: Wong Yau-Nam, Janice Man, Chui Tien-You, Kara Hui, Simon Yam, Sam Lee, Lee Sheung-Ching, Lam Suet, GC Goo-Bi, Cherry Ngan, Kelvin Chan, Fiona Sit, Endy Chow, Jan Curious, Melodee Mak


Terror absurdo.

Al saber que Fruit Chan había firmado otra cinta de terror estaba ansioso por echarle el guante. Pues el creador de Dumplings merece como mínimo el beneficio de la duda ante un nuevo título en su haber.

Un grupo de personas sube en el bus de medianoche, cuando pasan por el puente que conecta con su destino, se darán cuenta que la ciudad está totalmente vacía. No hay nadie por las calles, ni por la carretera. Aparentemente solos en el mundo deberán descubrir que ha pasado y lo más importante, ¿porque ellos?

Muy a mi pesar, la euforia que tenia con The Midnight After se ha ido diluyendo minuto a minuto, hasta el punto de tener que mirar el reloj para saber cuándo iba a terminar mi pesadilla. No entiendo como un director de su calibre, contando con la presencia de actorazos de la talla de Simon Yam, Lam Suet o Kara Hui, es capaz de regalarnos tal despropósito de película.

Después de rodar una de las mejores historias para el ómnibus Tales From The Dark, había recuperado mi esperanza que Fruit Chan volviera al camino del mejor cine de terror. Pero me doy cuenta que todo aquello es un espejismo. No sé si su nueva película ha sido un encargo, o es que ya está cansado de todo, o simplemente ese guión absurdo escrito a tres bandas por el director, junto a Chan Fai-Hung y Kong Hiu-Yan es tal despropósito que no ha sabido ni como plasmarlo en la pantalla.

Actuaciones de risa, un guión incomprensible, estirada hasta la saciedad, lo que bien podría haber sido un mediometraje decente se convierte en una tortura de dos horas de duración. Duele ver como un gran actor como Simon Yam se ha convertido en una caricatura de sí mismo con el paso de los años. Sin duda alguna del numeroso elenco de esta cinta me quedo con el inmenso Lam Suet, un secundario de lujo, que te llena el solo la pantalla.

Volviendo al despropósito de guión, en que pensaban juntando una historia de fantasmas, con el fin del mundo, metiendo desastres nucleares, historias de viajes en el tiempo y todo ello aderezado con unas actuaciones cuanto menos bochornosas.

Aunque en esta cinta no solo el guión es lo que falla, no puedo dejar de mencionar esos efectos especiales... he visto after effects que dan más el pego. Por no hablar del síndrome Michael Bay, donde todo lo que tocan con la furgoneta explota... en fin lo mejor que puedo hacer es pensar que The Mindnight After nunca ha existido, y volver a poner el DVD de Dumplings mientras disfruto del buen cine de este buen director.
viernes, 17 de abril de 2015

Hellmouth review


Título original: Hellmouth

Año: 2014

Duración: 95 min.

País: Canadá

Director: John Geddes

Guión: Tony Burgess

Música: Jeff Graville

Fotografía: Jeff Maher

Reparto: Stephen McHattie, Siobhan Murphy, Boyd Banks, Julian Richings, Mark Gibson, Ari Millen, Bruce McDonald


Lo que pudo haber sido pero no fue.

La estética propuesta que se mueve entre un cuento de Edgard Allan Poe y un episodio de la película Sin City se ve manchada por unos FX dignos de hace 10 o 15 años cuando las primeras películas se atrevían a adentrarse en los efectos digitales. Tal vez con un presupuesto más holgado esto no sucedería, pero aquí estamos, y esto es lo que tenemos delante.

Charlie Baker es un enterrador que se verá forzado a viajar hasta el mismísimo infierno para enfrentarse a sus demonios interiores y de paso recuperar el alma de una joven y bella mujer que se cruza en su camino.

Tercer largometraje dirigido por John Geddes que sigue su trayectoria por el género de terror, aunque esta vez añade bastantes matices de fantástico a la ecuación, pese a tener experiencia en este tipo de films parece que esta vez se encontraba desubicado pues no acaba de tener ningún momento apoteósico en todo el metraje, convirtiendo la experiencia del espectador en algo bastante plano. Frente al guión tenemos a Tony Burgess, que hace unos años sorprendió a todos con el brutal guión de Pontypool, aunque sus siguientes trabajos han bajado notablemente la calidad de la mencionada, en Hellmouth sigue ese camino de descenso, ofreciendo a priori una historia que podría dar mucha más juego del que finalmente nos muestra.

Lo mejor del film sin duda alguna es el magnífico trabajo que nos regala Stephen McHattie, en el papel de Charlie Barker, como protagonista indiscutible del film. Es capaz de mostrar todo un abanico de emociones con una facilidad sorprendente y desprende un carisma único, como ya ha demostrado en otras ocasiones.

Por contrapartida, el mayor punto débil de Hellmouth son sus efectos digitales, muy flojos en general. Para poneros en situación de la gravedad de esto, posiblemente el 90% de metraje este rodado tras un croma verde.
jueves, 16 de abril de 2015

One on One review


Título original: Il-dae-il

Año: 2014

Duración: 122 min.

País: Corea del Sur

Director: Kim Ki-duk

Guión: Kim Ki-duk, Jin Eun-soo

Fotografía: Kim Ki-Duk

Reparto: Ma Dong-Seok, Kim Young-Min, Lee Yi-Kyung, Jo Dong-In


El sectarismo es malo, ser víctima es peor.

Kim Ki-Duk ha vuelto a crear polémica. No si eso es de su agrado o, por el contrario, intenta que le veten en festivales de corte oriental que dicho sea de paso, últimamente tiran más hacia el más puro entretenimiento que a otra cosa.

Parece que la controversia o la discusión persiguen al afamado director surcoreano. Siempre ha sido un cineasta atípico dentro de la magnífica hornada de realizadores de ese país, alejándose de unas cintas que quitan el hipo, y que dicho sea de paso, se esperan con ansia en esta parte del mundo. Él no es una excepción, y la expectación que crean sus obras se ven enturbiadas por la decepción que provocan algunas de ellas. One on One es de estas, para desgracia de un público entusiasta que espera en las dos horas de duración que arranque de verdad la historia.

El tema daría para mucho, puesto que las sectas, sean del tipo que sean, siempre atraen nuestra atención. Aquí está tratado como si fuera una broma, al menos en mi opinión. Es como si a un coche de fórmula uno le pusiéramos unas ruedas de bicicleta, ostión seguro. La dureza de estas palabras viene dada por la decepción de ver algo que no encaja, que está deslavazado, sin sentido, y que además está rodado por alguien capaz de ofrecernos mucho más.

Nadie encuentra explicación al terrible asesinato de una niña. La secta The Shadows decide aplicar la justicia por su cuenta a los siete causantes de ese horrible crimen. Nadie está a salvo, ni sus propios componentes.

Como no podría ser de otra manera, Kim corre con todo el peso del film, eso tiene una ventaja que es que el mérito, si se tercia, es todo suyo, pero también tiene el inconveniente de que el fracaso recaerá todo sobre sus espaldas. No obstante todo tiene arreglo y el que veo en esta ocasión es que rápidamente se ponga a rodar algo más digerible.

En medio de tanta confusión, sí que hay cosas que se salvan. Por ejemplo la exquisita fotografía, no voy a decir de quién. Oscura y muy cercana al cine que nos gusta, pero pasa desapercibida entre un guión confuso y falto de ritmo y unas interpretaciones que dan la impresión de que navegan en una tormenta, van dando bandazos sin sentido, el que logra al menos salvarse es Ma Dong-Seok, en su papel de líder sectario. La trama es interesante, por lo tanto la premisa inicial sí que hay que valorarla, no tanto su desarrollo, que como hemos comentado, dista mucho de lo que se podría esperar.

El Ardor review


Título original: El Ardor

Año: 2014

Duración: 110 min.

País: Argentina

Director: Pablo Fendrik

Guión: Pablo Fendrik

Fotografía: Julián Apezteguía

Reparto: Gael García Bernal, Alice Braga, Chico Díaz, Claudio Tolcachir, Jorge Sesán, Lautaro Vilo, Julián Tello


Nadie está a salvo de la ambición.

Nos encontramos ante una extraña película. Ese término "extraño" lo podríamos usar en los dos sentidos, tanto positivo como negativo. En el lado bueno decir que tiene un aire misterioso, donde el personaje principal parece surgido de la nada, como un héroe sobrenatural llegado a un escondido confín sin saber porqué ni cómo. Naturalmente su llegada es en el momento en que suceden la serie de episodios que componen este largometraje. Este planteamiento tan de western, donde el chico de la película es un ser solitario, atractivo y solucionador por la tremenda de numerosos líos, se ve reforzado por la caracterización, tanto de él, como de sus oponentes.

Sigamos con las cosas positivas, los films con mensaje nunca han sido mi fuerte, de hecho todos lo tienen, pero creo que me entendéis por dónde voy. En esta ocasión es claro y conciso, tanto que hasta hace daño a la vista, pero está bien que se nos vaya recordando en qué mundo vivimos, y que hilos son los que lo mueven.

En el otro plato de la balanza está el planteamiento un tanto infantil de la historia. Tú serás el malo y yo el bueno. En todo hay matices, aquí esto se ha obviado y vamos a piñón en un dibujo de los personajes demasiado simple y fácil. Con lo que nos gustan a nosotros los sujetos difíciles e imprevisibles.

Kaí es un joven vagabundo que merodea por la selva argentina. Va a parar a una plantación de tabaco regentada por Torquinho y su hija, que pronto recibirán la visita de unos mercenarios que se dedican a la desforestación de ese idílico paraje, asesinando al padre y secuestrando a la hija. Kaí impondrá su ley, aunque no todo será tan simple.

Película escrita y dirigida por Pablo Fendrik, que parece más una obra de transición que algo en que hubiera puesto toda la carne en el asador. La premisa, aunque de entrada parezca buena, adolece de mucha chicha si lo que pretendía era hacer algo perturbador. Si ese no era su objetivo, nos quedamos en la duda de hacia dónde van los tiros, quedando claro, eso sí, una bien intencionada moraleja.

Destacar la fotografía de Julian Apezteguía, puesto que pese a estar rodada íntegramente en exteriores, consigue una meritoria sensación de claustrofobia. Asimismo logra que la selva se convierta en un personaje más, y muy activo.

That Demon Within review


Título original: Mo jing

Año: 2014

Duración: 112 min.

País: Hong Kong

Director: Dante Lam

Guión: Wai Lun Ng, Dante Lam

Música: Leon Ko

Fotografía: Kenny Tse

Reparto: Daniel Wu, Nick Cheung, Andy On, Kai Chi Liu, Ka Wah Lam, Kwok-Lun Lee, Stephen Au, Kuan-Chun Chi


Violenta y oscura lucha contra tu demonio interior.

Un cierre espectacular de la trilogía sobre thrillers policiacos protagonizada por Nick Cheung, en la cual encontramos un poco de derivación hacia el terror. Posiblemente estamos ante la película más oscura de Dante Lam. Un espectáculo cuidado al milímetro donde destacan las escenas de acción y oníricas.

Dave Wong es un policia atípico con el cual ninguno de sus compañeros quiere trabajar. Esto es debido a los traumas que arrastra desde su infancia. El encuentro con Hon, cabecilla de los Gang From Hell, apodado acertadamente como el Rey de los Demonios, hace salir a la superficie todo el perturbador pasado de Dave. Aquí empieza su descenso al más profundo de los infiernos.

No os vamos a contar nada que no sepáis del prolífico Dante Lam, maestro del thriller hongkonés, y que ahora ha sabido como aproximarse a algo tan delicado como el terror. Es difícil de decir pero estamos ante una de las mejores películas de las cuales es autor. El guión obra también de Lam junto a Wai Lung Ng, que ha colaborado en otras ocasiones con él, está muy cuidado y a pesar de su excesiva duración sabe como dibujar a unos personajes atrayentes y no exentos de profundidad.

Como hemos comentado la larga duración del film es su tendón de Aquiles, pues a pesar de lo interesante de la propuesta, más de un espectador puede llegar a desconectar a medida que va avanzando. Como curiosidad comentar que en su segundo visionado hace que empatices más con los protagonistas. Da la sensación que el personaje magistralmente interpretado por Daniel Wu, se centra demasiado en su mundo interior haciéndolo un poco pretencioso, en contrapartida Nick Cheung como Hon en tan solo cinco minutos nos descubre su personalidad a la perfección.

El apartado técnico tiene tres nombres propios, si antes decíamos que el director sabe mezclar géneros, gran parte de la culpa es debido a la excelente música de Leon Ko, que sabe cómo poner en tensión al espectador en el momento oportuno. Otro nombre propio a destacar es el de Kenny Tse en el apartado de la fotografía, oscura cuando es preciso, contrastando mucho a la hora de plasmar las justas y luminosas escenas de acción. Finalmente hablar de Curran Pang como editor del film, que realiza un trabajo exquisito acabando de poner la guinda a este sabroso pastel.