Corporate Retreat review

Un grupo de ejecutivos de una empresa tecnológica se reúnen en un apartado lugar para llevar a cabo unas jornadas de convivencia. Con lo que no cuentan es con la aparición de un antiguo accionista de la empresa, empeñado en ejecutar una cruel venganza.

Título original: Corporate Retreat

Año: 2026

Duración: 89 min.

País: Estados Unidos

Director: Aaron Fisher

Guion: Aaron Fisher, Kerri Sohn

Música: Anna Drubich

Fotografía: Josh Fisher

Reparto: Alan Ruck, Rosanna Arquette, Odeya Rush, Sasha Lane, Ashton Sanders.


Retorcida explotación laboral.

Si te invitan a participar en un retiro corporativo puede que se te pongan los pelos de punta o, cosa habitual, digas que sí mansamente para intentar hacerle la pelota a todos los que tengan un rango superior al tuyo. Hay empresas y empresas, eso sí. Si trabajas en una tecnológica la cosa cambia. En este tipo de corporaciones los cargos no están tan bien delimitados y el que más y el que menos es chief en algo. Para mitigar asperezas o roces entre los empleados se hacen retiros corporativos. En Corporate Retreat, de Aaron Fisher, se crean unos juegos de supervivencia llevados al máximo. Lo habitual es que si caes en alguna prueba quedes eliminado y punto. En esta película se lleva a lo más extremo y esa eliminación llega hasta sus últimas consecuencias.


Premisa demasiado fácil que tienes que aprovechar para ofrecer un film que llegue a lo más perturbador. Por desgracia se queda algo corto y queda todo muy encorsetado, como si cada hecho llevara consigo una consecuencia lógica, cuando en esas situaciones es un sálvese quien pueda.

Un grupo de ejecutivos de una empresa tecnológica se reúnen en un apartado lugar para llevar a cabo unas jornadas de convivencia. Con lo que no cuentan es con la aparición de un antiguo accionista de la empresa, empeñado en ejecutar una cruel venganza.

Si tenéis la costumbre de ver películas un poco salvajes, encontraréis a faltar en Corporate Retreat algo más de mala leche, es decir, no faltan escenas fuertes, pero están muy deslavazadas, sin punch, sin continuidad, les falta algo que, si tuviéramos que calificar de alguna manera sería el de calidad cinematográfica, no del gore, que está bastante bien. Quizá esa calidad cinematográfica se vaya adquiriendo con el tiempo. De entrada, puedes llegar a entender ese intento de llegar a lo más extremo. Atreverse con ello con poco bagaje requiere algo más de modestia y acentuar aquello que te sale mejor que es, en este caso, unas escenas violentas muy bien rodadas pero que tenemos que aislar del resto.


Los personajes se van enfrentando a una serie de pruebas a cuál más absurda. Todo va según lo previsto, un Battle Royale sangriento. En ocasiones nos quejamos de que nos han despedido por correo electrónico o por WhatsApp, creo que hubiera sido lo más práctico. Y aquí tenemos la aparición estelar de Arthur, el accionista expulsado que impone su ley para vengarse de una corporación que lo ha maltratado. De acuerdo, pero de ahí a montar todo para satisfacer su instinto va un trecho. En fin, totalmente irreal y cómico en el sentido de la absurdidad de las situaciones que se suceden a continuación.

No os desaniméis, Corporate Retreat puede que os distraiga. Su sencilla apuesta por la violencia es muy visual y algo caricaturesca lo que hace que no te la tomes muy en serio. Esto que podría ser negativo acaba convirtiéndose en uno de sus alicientes.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan

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