Entrevista a Jordi Arencón y Pablo J. Cosco, codirectores de Amigo Invisible


Un grupo de amigos se encuentra un año después del suicidio de Lucas, miembro del mismo grupo. Pronto comienzan los asesinatos que precipitan la aparición de tensiones internas y miserias individuales enterradas.



En un producto como este, autoproducido, ¿os consideráis kamikazes fílmicos o demostráis que hay otras formas de levantar proyectos?

Jordi Arencón: Yo diría que en este caso hemos sido kamikazes por necesidad, no por vocación. Hay proyectos que, si quieres que existan manteniendo cierto grado de independencia y de control, solo se pueden levantar con recursos propios. Y Amigo Invisible es un buen ejemplo de ello. Yo soy muy de la frase “lo difícil se consigue y lo imposible… también”. Pero siempre que dependa de uno mismo, claro.



De alguna forma, tomáis las reglas del slasher y las reformuláis para los nuevos tiempos.

Pablo J. Cosco: Este género tiene unas reglas muy claras que todos conocemos, es por eso que intentamos innovar en ellas. Nosotros respetamos la esencia del género y al mismo tiempo reformularlo para el público de hoy, que ya conoce esos códigos y espera que los lleves un paso más allá.



Pocos personajes, una sola localización. ¿Esto vino con la historia o escribisteis a partir de estos elementos?

Pablo J. Cosco: Creo que esto fue básicamente lo que mencionas, sobre el cine independiente y con escasos recursos, con este diseño de producción es mucho más fácil rodar una película.

Jordi Arencón: Dicen que un guion se escribe tres veces: antes del rodaje, durante el rodaje y en postproducción. Pues bien, esta es una película cuyo guion se ha reescrito muchísimo en el montaje. Incluso meses después de que acabe el rodaje como tal, rodamos la secuencia del prólogo porque creímos que la película lo necesitaba. Y es que no hay que escatimar esfuerzos o recursos si realmente ves la oportunidad de mejorar tu producto.



¿Qué podéis contarnos del rodaje?

Jordi Arencón: Aparte de la comunión de todo el equipo y del buen rollo con los actores, yo recuerdo que acabábamos una jornada a las 3 de la madrugada y yo me levantaba a las seis para reescribir el guion técnico de la siguiente jornada. Y es que, como mencionabas anteriormente, si estás trabajando en una película con recursos limitados, solucionar problemas o contratiempos que no estaban previstos es el pan nuestro de cada día. Eso sí, a la vez te hace entrar en una especie de efervescencia o trance creativo que resulta del todo adictivo.



¿En el trabajo actoral hay mucha gente con peso en RRSS?

Jordi Arencón: Así es. Surgió de forma natural, no premeditada. Yo creo que las barreras entre actores de cine tradicional con gente salida de las redes sociales cada vez se irán difuminando más. Claramente hoy en día si un chico de diecisiete años quisiera ser actor, además de apuntarse a clases de interpretación yo le recomendaría que se fogueara en redes sociales, creando piezas en las que interpretara personajes creados por él mismo o similar. Es el equivalente a cuando antes hacíamos un cortometraje que solo llegaba a un público muy reducido, pero ahora pudiendo llegar a muchísima más gente a través de las RRSS.



Mezcláis distintas técnicas: imagen real, animación estilo manga. ¿Cómo gestionasteis esto?

Pablo J. Cosco: Es una gran apuesta, que yo recuerde hay pocas pelis con este estilo. Nosotros nos la jugamos a algo diferente, apostamos a ello.

Jordi Arencón: De hecho, además de poner el foco en la Final Girl, nuestra gran apuesta de la película es precisamente esta: mezclar imagen real con animación manga. Y es que terror y manga comparten un alto porcentaje de su target. Y, de alguna forma, al diseñar que la protagonista se imaginaba la vida como si fuera un cómic, además de darle una personalidad de entrada ya particular, nos permitía explorar un terreno que, como dice Pablo, pocas veces se ha explotado.



¿Qué diríais a los espectadores de Amazon antes de verla?

Pablo J. Cosco: A los espectadores de Amazon les diría que se preparen para entrar en un juego. Esta película dialoga con el slasher clásico, con sus reglas y sus códigos, pero también intenta sorprender y llevar al espectador por lugares que quizá no espera. Cuestiona la amistad, cuestiona qué harías por el otro, y el twist final os dejará con la boca abierta.

Jordi Arencón: Yo también les diría que la vieran en grupo y que hicieran una porra para adivinar quién es el asesino de la máscara de entre todos los personajes.



Como buen slasher, ¿habrá opciones de secuela?

Pablo J. Cosco: Pues creo que depende del público, ¡a nosotros nos encantaría!



¿Cuál es vuestra película de terror favorita?

Pablo J. Cosco: A mí me gustan mucho los found footage como REC.

Jordi Arencón: Yo me muevo desde Night of the Demon de Tourneur hasta Midsommar, pasando por El Ente. Y luego, además de películas en sí, me gustan personajes terroríficos puntuales con su punto de humor negro, como el compositor de Under the Silver Lake.