Scream 7 review

En el nuevo hogar de Sidney Prescott, un pueblo donde vive con su marido Ben, su hija Tatum y las pequeñas gemelas, todo parece ir sobre ruedas más allá del continuo enfrentamiento entre madre e hija acerca del pasado turbulento y sangriento de Woodsboro.

Título original: Scream 7

Año: 2026

Duración: 113 min.

País: Estados Unidos

Director: Kevin Williamson

Guion: Kevin Williamson & Guy Busick (basado en un argumento de Guy Busick y James Vanderbilt)

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Ramsey Nickell

Reparto: Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Jasmin Savoy Brown, Mason Gooding, Anna Camp, Joel McHale, McKenna Grace, Michelle Randolph, Jimmy Tatro


Ghostface nunca defrauda!

Parece mentira, pero aquella película menor de un director en caída libre junto a un avispado guionista con ganas de burlarse/homenajear a los slasher ochenteros, fue un taquillazo merecido que generó una franquicia que treinta años después sigue dando frutos gracias a su capacidad meta, integrar el discurso del terror dentro de la cotidianidad juvenil y un asesino tan sanguinario como falible y cuyo diseño es icónico.


¿Pasamos a ver qué nos ofrece esta séptima entrega?

En el nuevo hogar de Sidney Prescott, un pueblo donde vive con su marido Ben, su hija Tatum y las pequeñas gemelas, todo parece ir sobre ruedas más allá del continuo enfrentamiento entre madre e hija acerca del pasado turbulento y sangriento de Woodsboro.

Pero cuando aparecen señales de que un nuevo Ghostface ha llegado al vecindario, con la sana intención de acabar tanto con Sidney como su entorno, la familia debe permanecer unida mientras los cadáveres se van acumulando.

Sidney, Tatum, vigilad vuestras espaldas!

Hagamos un poco de historia necesaria para entender las sensaciones que deja Scream 7. La película que iba a ser dirigida por Christopher Landon queda en un limbo tras abandonar el proyecto sus protagonistas principales, Melissa Barrera y Jenna Ortega, tras un injustificable ejercicio de censura por parte de la productora. A lo largo de los meses en este barco franquicial a la deriva fueron subiendo distintos nombres: Neve Campbell tras no haber participado en la sexta entrega, Kevin Williamson que no había escrito la franquicia desde 2011, volvía el músico original Marco Beltrami… Tal vez se podría celebrar este back to origins si la saga hubiera entrado en declive, pero lo cierto es que no solo había mantenido a los fans originales sino que había sumado nuevas generaciones. Esta séptima entrega es resultona pero hay algo resbaladizo en su interior, debido posiblemente a que Williamson y Busick reescriben una historia de los guionistas de la quinta y sexta entrega, Guy Busick y James Vanderbilt, llevándose a su terreno a los carismáticos gemelos Chad y Mindy pero sin dar con la tecla y por ello se convierten en secundarios planos, especialmente Mindy, mientras los nuevos adolescentes escritos para la ocasión son intercambiables unos con otros… Y es que seamos sinceros, los adolescentes han cambiado en estos treinta años y así como en Scream V y VI resultaban creíbles, los de esta entrega pertenecen a los 90 a pesar del gran carisma de Isabel May como la adolescente Tatum.


Pero esta maleta con treinta años más sí consiguen ambos guionistas trasladarla tanto a Neve Campbell como a Courtney Cox y a la dinámica entre ambas, haciendo que esta sea la Sidney más interesante desde la película inaugural. Hay aciertos en el guion y dirección de Williamson, especialmente ese prólogo en el que se dice adiós a Woodsboro y a una forma de entender el fenómeno fan, pero no termina de encajar estos nuevos tiempos en la historia, adoleciendo de ese tono “meta” que siempre ha sido seña de identidad. Hay demasiado guiño al espectador de toda la vida, un excesivo número de huevos de Pascua – secuencias, canciones, diálogos, la música de Marco Beltrami - que parecen ser incluidos más para hacer aplaudir al fan de la saga que por la historia, pero lo cierto es que se ha dejado por el camino a las generaciones que se subieron al carro gracias a las películas del Dueto Matt Betinelli-Olpin/Tyler Gillet más allá de un chiste acerca de la sexta entrega que, de tanto usarlo, pierde gracia. Tal vez uno de los puntos más curiosos de esta nueva película – aparte de construir algunas set pieces interesantes - son esas muertes convertidas en un quiz respecto a muertes icónicas en los slasher ochenteros; pero es llamativo que parte de los asesinatos revistan una crueldad más propia de ese fenómeno llamado Terrifier que de la saga Scream. ¿La identidad y motivaciones de Ghostface? Eso ya será decisión personal.

Así como la cuarta entrega ha ido ganando peso a lo largo de los años y sucesivas revisiones, especialmente por el ojo que tuvo Kevin Williamson respecto a lo que estaba por llegar en el mundo Redes Sociales, posiblemente esta séptima entrega sea vista como transitiva gracias a ese epílogo que indica por dónde puede ir el futuro, uniendo en el mismo espacio-tiempo a los personajes de Williamson como del tándem Busick/Vanderbilt, tanto los ya existentes como los de nuevo cuño. ¿Será esto una realidad, una falsa ilusión, un deseo? El tiempo lo dirá.

Como todas las entregas de esta longeva saga de terror, Scream 7 tiene sus aciertos y sus defectos, y el paso de los años la pondrá en su lugar, pero seamos sinceros: En estos tiempos que corren, que congregue a tanta gente en el cine siempre es una alegría y, si los propietarios de los derechos son listos y dejan el juguete en buenas manos, seguirá convirtiéndose en una cita obligatoria ante la pantalla grande. Y no es mala idea.

Firma: Javier S. Donate.

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