Send Help (Enviad Ayuda) review

La cuarentona Linda Liddle lleva muchos años trabajando duro para ascender en la empresa del “Viejo Preston”, ha dedicado muchas horas y las quinielas le señalan como vicepresidente cuando lleguen los cambios. Pero cuando estos llegan y el “joven Preston” Bradley, un nepobaby de manual, le quita el puesto de vicepresidenta para dárselo al “supercool” Donovan, Linda se rebela y enfrenta a Bradley; este, como un plan para quitársela de encima, le propone viajar junto a él a Asia para trabajar en una fusión comercial.

Título original: Send Help (Enviad Ayuda)

Año: 2026

Duración: 113 min.

País: Estados Unidos

Director: Sam Raimi

Guion: Damian Shannon & Mark Swift

Música: Danny Elfman

Fotografía: Bil Pope

Reparto: Rachel McAdams, Dylan O’Brien, Edyll Ismail, Dennis Haysbert, Xavier Samuel, Chris Pang, Thaneth Warakulnukroh


Maravillosa mezcla de humor negro, misantropía y sangre !

Para los amantes del cine de género – ya sea fantástico o de terror – el nombre de Sam Raimi es como un tótem al que se mira/admira de lejos y al que se reverencia, aunque alguna de sus obras sean menores o sean imposiciones comerciales. Guste o no, es un director que siempre ha estado en constante movimiento y cada retorno al terror, a ese terror tan suyo e imposible de definir, es una celebración.

Momento de descorchar la botella, viajamos a Send Help.


La cuarentona Linda Liddle lleva muchos años trabajando duro para ascender en la empresa del “Viejo Preston”, ha dedicado muchas horas y las quinielas le señalan como vicepresidente cuando lleguen los cambios. Pero cuando estos llegan y el “joven Preston” Bradley, un nepobaby de manual, le quita el puesto de vicepresidenta para dárselo al “supercool” Donovan, Linda se rebela y enfrenta a Bradley; este, como un plan para quitársela de encima, le propone viajar junto a él a Asia para trabajar en una fusión comercial.

Lo que está en fusión no es la empresa, sino el motor del avión, que cae en medio del golfo de Tailandia con solo dos supervivientes: Linda y Bradley, aunque este se encuentra malherido; ambos tendrán que colaborar si quieren seguir vivos, aunque Bradley parece poco dispuesto a las concesiones. Ha llegado la hora de la entrevista de trabajo definitiva: Sobrevivir o fenecer.

Sam Raimi, desde sus primeras películas, siempre ha buscado ese justo punto entre lo incómodo, el humor negro y el terror más absoluto, al fin y al cabo su personaje más carismático – tanto alter ego como alma gemela – es aquel Ash J. Williams de Posesión Infernal capaz de luchar por la humanidad o mirar para otro lado si le ofrecen una ronda gratis de bebida; Linda Liddle puede entrar por méritos propios en el universo Raimi, es tan paradójica como el personaje interpretado por Bruce Campbell, tan patética como luchadora, tan egoísta e interesada como la humanidad misma.

Si analizamos la carrera de sus guionistas, Damian Shannon & Mark Swift, sus acercamientos al terror igual son para cogerlos con alfileres, ese fan fiction de Freddy Vs. Jason y el reboot tan innecesario como frío de Viernes 13 en el 2009… Pero aunque no sea de terror si se pueden encontrar ciertos puntos de unión con el universo Raimi en la extraña, irregular y alocada Los Vigilantes de la Playa: ese humor tan bizarro, personajes extremos y el tono cartoonesco del que tanto gusta el director; aparte de la arena y el agua de mar, claro.

Claramente hay aportaciones del director al guion, secuencias que llevan su firma con esos momentos llevados al extremo donde el humor y el terror se mezclan, donde lo extremo salta a la pantalla para convertirse en un campanazo dentro de la historia que genera asco y carcajadas a la vez. Hay mucho del Raimi más juguetón en la relación de estos dos personajes antagónicos – lista/tonto, nerd/molonismo cutre, luchador/parásito – que tan pronto parecen estar en medio de una screwball comedy que terminará con los personajes enamorándose, como que llegan las curvas de lo turbio y asoman aristas a lo Misery. Este juego de arenas movedizas entre solo dos personajes no podría llegar a buen puerto sin que Raimi consiguiera una gran química entre Rachel McAdams y Dylan O’Brien poniendo lo mejor de sí mismos; en lo que se refiere a McAdams, devora la pantalla sin miedo a caer en el ridículo, demuestra que aún tiene múltiples registros en su cartera mientras O’Brien funciona perfectamente como su partenaire y tan pronto asume el papel de cazador como de cazado.


Está claro que para una película de producción tan pequeña, para los estándares, y un calendario tan apretado, Raimi se ha rodeado de técnicos que le entienden y con los que ha trabajado previamente, como el fotógrafo Bill Pope que convierte en pesadilla esos paisajes paradisiacos, y el compositor Danny Elfman que se mueve entre la burla y lo tremendo… Bob Murawski, otro habitual de la factoría Raimi, afila con su montaje el ritmo frenético y cómico que necesita Send Help, aunque precisar que con diez minutos menos de metraje la historia iría aún mejor.

Send Help se podría considerar una película menor de Raimi, tal vez porque la industria cada vez cree menos en los directores de la vieja escuela – cuando siempre son una marca de calidad – debido a unos ejecutivos que buscan el rédito relámpago que les permita ascender en una industria con tan poca memoria como la del cine… Pero, aunque esta película podría considerarse menor, lo cierto es que cumple más y mejor que gran parte de esos “pelotazos” del terror que abusan del CGI y los jumpscares fáciles… Por todo esto, “Help, Mister Raimi, Help!”.

Firma: Javier S. Donate.

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