Malum review

Es el primer turno de la agente recién salida de la academia Jessica Loren, y como destino ha elegido la comisaría donde hace un año su padre se convirtió primero en un héroe al detener al sanguinario líder de un culto para, horas después, transformarse en un asesino al que tuvieron que abatir sus propios compañeros. Esta es la última noche de la comisaría, ya que será cerrada al día siguiente y Jessica descubrirá que hay algo muy malo entre las paredes, algo que se extiende por el recinto y afecta a todo el que se adentre en el lugar.

Título original: Malum

Año: 2023

Duración: 92 min.

País: Estados Unidos

Director: Anthony DiBlasi

Guion: Anthony DiBlasi, Scott Poiley

Música: Samuel LaFlame

Fotografía: Sean McDaniel

Reparto: Jessica Sula, Natalie Victoria, Monroe Cline, Sam Brooks, Kevin Wayne, Chaney Morrow, Valerie Loo


Anthony DiBlasi reimagina el tenebroso universo de Last Shift.

Anthony DiBlasi es un viejo conocido en el mundo del terror desde que se dio a conocer en el 2009 con Dread, interesante adaptación de un relato de Clive Barker. En su carrera posterior encontramos en el 2014 Last Shift, de lejos su película más conseguida y que en el 2023, por alguna razón, decide reinventar con el nombre de Malum.

Entremos de nuevo en esta comisaría maldita, a ver qué nos encontramos en una noche infernal.


Es el primer turno de la agente recién salida de la academia Jessica Loren, y como destino ha elegido la comisaría donde hace un año su padre se convirtió primero en un héroe al detener al sanguinario líder de un culto para, horas después, transformarse en un asesino al que tuvieron que abatir sus propios compañeros. Esta es la última noche de la comisaría, ya que será cerrada al día siguiente y Jessica descubrirá que hay algo muy malo entre las paredes, algo que se extiende por el recinto y afecta a todo el que se adentre en el lugar.

Last Shift es una película que nace de un presupuesto ajustado y una idea que, de cierta manera, aúna dos de las películas más emblemáticas de John Carpenter, el thriller hiperviolento Asalto a la comisaría del distrito 13 y el horror sobrenatural de El Príncipe de las tinieblas. En el guion original de Anthony DiBlasi junto a Scott Poiley, la escasez de medios jugaba a favor ya que gran parte de la película se desarrollaba entre lúgubres pasillos con una presencia que va ganando fuerza hasta llegar a un desenlace previsible pero repleto de pesimismo.

En la re imaginación, Malum, ambos guionistas se han centrado en el elemento aglutinador de Last Shift, el iluminado/asesino/sádico John Michael Paymon y su grupo de seguidoras enloquecidas, y lo han reconvertido en algo menos satánico y más de los tiempos de Charles Manson allá por los años sesenta, donde el elemento happy se mezclaba con lo turbio. Los guionistas han creado un culto, en el que se adora la llegada del Low God (un dios menor que reclamará su poder con el tiempo), y que se apoya tanto en los mitos de Chulthu como en los rituales de El Hombre De Mimbre y encontramos ecos de esos cultos que dan mal rollo como el creado por Ivan Kavanagh en Son o Ari Aster en Hereditary pero sin tanta chorrada de la intensidad exacerbada de este último.

Hay más cuidado en la puesta en escena de Malum, pero se ha perdido mucho por el camino: la lúgubre atmósfera de Last Shift no funciona aquí ya que todo se nota demasiado limpio y poco decadente, aunque hay algunos momentos como los de la linterna dentro de la celda que siguen funcionando como el primer día. Al mismo tiempo, a nivel interpretativo, es cierto que Jessica Sula tiene un candor del que carecía Juliana Harkavy como la Jessica Loren original, pero a cambio no transmite el horror de forma tan visceral. El “santón loco” de esta reinvención ha sido interpretado por Chaney Morrow y le falta ese toque de carisma necesario, algo que tampoco tenía el “cabrón loco” interpretado por Joshua Mikel en la película original pero es que su Michael Paymon daba miedo.


Claramente, hasta este momento, la balanza siempre cae hacia el lado de Last Shift respecto de Malum, pero una vez llega el último tercio es cuando la balanza pega un cambio brusco ya que en pantalla se desata la locura y la sangre, el tiempo y el espacio se mezclan, y la película sube muchos enteros hasta convertirse en un carrusel delirante y muy sangriento. Anthony DiBlasi ha logrado con este final lo mejor que ha rodado hasta la fecha, incluyendo Last Shift, y uno espera que continúe explorando ese camino ya sin su coguionista Scott Poiley, a quien la película está dedicada debido a su temprano fallecimiento.

En resumen, Malum es una película entretenida, que va de menos a mucho más, pero que carece de la fuerza que tenía Last Shift… y es que a veces, “más no significa mejor”.

Firma: Javier S. Donate.

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