La matanza de Texas review

Lila (Elsie Fisher) acaba de vivir un acontecimiento traumático y para despejarse y cambiar de aires se une a su hermana Melody (Sarah Yarkin) y a sus amigos en un viaje a Harlow, una pequeña localidad de Texas. Allí esperan abrir un negocio de hostelería y crear una nueva comunidad de gente harta de la ciudad, pero lo que no saben es que la bienvenida no será muy cálida…

Título original: Texas Chainsaw Massacre

Año: 2022

Duración: 80 min.

País: Estados Unidos

Director: David Blue Garcia

Guion: Chris Thomas Devlin, Fede Alvarez, Rodo Sayagues

Música: Colin Stetson

Fotografía: Ricardo Diaz

Reparto: Sarah Yarkin, Elsie Fisher, Mark Burnham, Olwen Fouréré y Alice Krige


Sangriento y entretenido regreso de Leatherface.

Leatherface no podía quedarse atrás. Si en los últimos años hemos visto volver a su amigo Michael Myers (que se despedirá este otoño de nosotros en Halloween Ends) y a un discípulo aventajado como Ghostface en Scream, no podía suceder que al más mítico de los asesinos nadie lo sacara de su letargo. Los encargados han sido Fede Álvarez y David Blue Garcia cuyo producto se ha estrenado directamente en Netflix sin pasar por salas, y aunque esto hizo desconfiar a algunos sobre su calidad, el resultado no está nada mal.


Lila (Elsie Fisher) acaba de vivir un acontecimiento traumático y para despejarse y cambiar de aires se une a su hermana Melody (Sarah Yarkin) y a sus amigos en un viaje a Harlow, una pequeña localidad de Texas. Allí esperan abrir un negocio de hostelería y crear una nueva comunidad de gente harta de la ciudad, pero lo que no saben es que la bienvenida no será muy cálida…

Empecemos por lo bueno. Nos encontramos ante una película de tan solo 1h15 de duración, que apenas deja respirar. No hay lugar para el despiste o el aburrimiento porqué en ese escaso lapso de tiempo se concentra un buen buffet libre de actos atroces cometidos por Leatherface. Esto, es lo mejor de la película. Tanto él, que está resucitado con bastante acierto, como el buen ritmo que tiene la historia que no escatima en sangre para nada. La cara B de que sea tan intensa pero tan corta, es que da la sensación de que le falta un rato, diría que un poco incompleta (sobretodo si hubiera ido a salas). Quizás haber profundizado más en el personaje de Sally hubiera arreglado eso. El personaje, superviviente del clásico del ’74, vuelve buscando venganza al más puro estilo Jamie Lee Curtis, pero está poco aprovechado. Hay que mencionar que la actriz es en este caso Olwen Fouréré, que no aparecía en la película de Tob Hooper, ya que Marilyn Burns que fue la Sally original, murió hace unos años.

La película tiene muertes impactantes y salvajes, en ese sentido nada que decir ya que desde las primeras en el coche policial hasta el baño de marea roja que se pegan en el autobús, son todas sangrientas y sin concesiones.


Otro punto a favor es que, como comentamos al ver Candyman, siempre es divertido ver como unos niñatos llegan a un pueblo o barrio donde creen que van a construir un mundo mejor, y resulta que es el barrio o pueblo quien se los come y los convierte en compost para reciclar.

Fede Álvarez, responsable de dos títulos tan destacables como la adaptación de Posesión Infernal (2013) y No respires (2016), escribe aquí el guion y produce, y deja la dirección en manos de David Blue García que dirige su segundo largo.

En definitiva, un entretenimiento que no da vergüenza ajena o un tedio insoportable como pasara con otras películas de la saga. Con esta se pasa un buen mal rato en compañía del gran y despiadado Leatherface.

Firma: Sonia Antorveza.
@bunyoldesucre

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