Sitges - Werewolves Within review

El guardabosques Finn Wheeler llega a este pequeño pueblo casi sin habitantes, donde la construcción de un oleoducto puede ser la última esperanza. ¿O tal vez la última esperanza será sobrevivir al ataque de un hombre lobo que aparece en el pueblo?

Título original: Werewolves Within

Año: 2021

Duración: 97 min.

País: Estados Unidos

Director: Josh Ruben

Guion: Mishna Wolff

Música: Anna Drubich

Fotografía: Matt Wise

Reparto: Sam Richardson, Milana Wayntrub, Harvey Guillém, Cheyenne Jackson,


Un whodunnit bestial.

Curioso el mundo de los formatos, ya había jugado a descubrir al lobo primero con cartas, luego el juego de mesa, después existe el videojuego online y ahora en gran pantalla. ¿Cómo es posible la traslación de un juego interactivo a una película?


El guardabosques Finn Wheeler llega a este pequeño pueblo casi sin habitantes, donde la construcción de un oleoducto puede ser la última esperanza. ¿O tal vez la última esperanza será sobrevivir al ataque de un hombre lobo que aparece en el pueblo?

El director Josh Ruben viene de una pequeña película de grandes resultados como fue Scare Me, y debemos reconocerle su capacidad para moverse en espacios cerrados y facilidad para generar atmósferas entre alucinógenas y terroríficas… Pero claro que a veces se necesita un buen guion, o en este caso un enfoque correcto, para lograr los objetivos.

Mishna Wolff es una escritora con bastante éxito entre círculos intelectuales, y es inteligente su apuesta por el aire paranoico del juego – así a toda velocidad: aleatoriamente, algunos jugadores son víctimas y otros son lobos, los primeros deben identificar al segundo antes de morir entre sus garras – pero por un lado tarda demasiado en reunir a los personajes en el mismo sitio y falla miserablemente al intentar crear personajes diferenciados entre si - los mecánicos, los gays, los soñadores, el truhan… - y tan solo conseguir unos caracteres clónicos y gritones cuya única diferencia es la ropa y el trabajo.

Se notan las “fases” en el juego - presentación, reunión, separación, recuento – pero Werewolves Within exige demasiado al espectador porque entre la primera y segunda fase transcurren 45 minutos. Cierto que desde aquí hasta el final apenas hay descanso, pero uno se pregunta si Mishna Wolff no podría haber pisado un poco el acelerador ya que parece estar demasiado encantada con su historia y le da pereza hacerla avanzar.

Todo lo que se plantea en Werewolves…, este whodunnint con licántropos, ya se ha visto previamente, bastante más entretenido e interesante, en The Beast must die, dirigida por Paul Annet en 1974 y la incomprendida The Wolf of Hollow Snow de Jim Cummings.


A nivel interpretativo no hay mucha diferencia ya que TODOS son personajes irritantes, pero me gustaría comentar los nombres de Sam Richardson y Milana Wayntrub, gracias a sus personajes de buen rollo y a la química que consiguen entre sí, y a Harvey Guillém, a quien adoro gracias a la serie What we do in the shadows y que aquí consigue brillar aunque su personaje gay sea excesivamente amanerado y unidimensional.

Hay mimo en Werewolves Within, la música de Anna Dubrich, la fotografía de Matt Wise, la dirección de Josh Ruben, pero el resultado es muy irregular e irritante en demasiadas ocasiones.

Firma: Javier S. Donate.

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