Candyman review

Desde hace décadas, los proyectos residenciales de Parque Cabrini en Chicago se han visto amenazados por la leyenda de un asesino con un garfio al que se invoca repitiendo su nombre cinco veces frente a un espejo. El artista Anthony (Yahya Abdul-Mateen II) y su novia Brianna (Teyonah Parris), se mudan a un apartamento de lujo en esa zona…

Título original: Candyman

Año: 2021

Duración: 91 min.

País: Estados Unidos

Director: Nia DaCosta

Guion: Jordan Peele, Nia DaCosta, Win Rosenfeld

Música: Robert Aiki Aubrey Lowe

Fotografía: John Guleserian

Reparto: Yahya Abdul-Mateen II, Teyonah Parris, Colman Domingo


Buen regreso de una figura inolvidable del cine de terror.

Que difícil es que nos guste una secuela o una película revisitada 20 años después, parece que ya vamos con las espadas afiladas y el juicio bien despierto, preparadísimos a decir “la original era mejor”. Pero que satisfacción cuando la nueva versión es elegante, con personalidad propia, entretenida y poderosa.


Desde hace décadas, los proyectos residenciales de Parque Cabrini en Chicago se han visto amenazados por la leyenda de un asesino con un garfio al que se invoca repitiendo su nombre cinco veces frente a un espejo. El artista Anthony (Yahya Abdul-Mateen II) y su novia Brianna (Teyonah Parris), se mudan a un apartamento de lujo en esa zona…

Jordan Peele, humorista reconocido en Estados Unidos, hacía su entrada en el mundo del terror por la puerta grande con la fantástica y oscarizada Get Out, y pasaba así de ser un referente de la TV norteamericana a tener muchos fans dentro del género. Así pudimos ver Nosotros, su inquietante segunda película, y la menos conseguida The Twilight Zone, cancelada tras dos temporadas que no gustaron a casi nadie. Y como ese remake salió rana, no sabíamos qué esperar de Candyman, pero la verdad es que Peele se resarce. Y lo mejor es que lo hace sin mucha pretensión. Candyman no desprende arrogancia o ganas de ser una gran obra, es sencilla, pero todos los aspectos de su producción están cuidados, y la convierten en un producto muy consumible y de calidad aunque no sea perfecto.

Ya sabemos que las obras de Peele, (que aquí deja la dirección en manos de NiaDacosta, con quien coescribe y que demuestra tener un estilo nítido, preciso y personal), tienen siempre un componente social y Candyman no iba a ser menos. La película creada por Bernard Rose y Clive Barker, ya trataba del racismo y esclavitud, y a esa crítica se suma aquí una muy de nuestro tiempo: la gentrificación. Esa tendencia de mudarse a barrios de moda poniendo los precios de las viviendas por las nubes. Así es el protagonista Anthony, bien interpretado por Yahya Abdul-Mateen II, que vive con su novia galerista de arte en Parque Cabrini, zona que antaño se vio repleta de viviendas sociales y miseria y que ahora se empieza a poblar de hipsters. Pero allí también vive el hombre del garfio, o eso le cuentan a Anthony, que ya no va a poder descansar hasta descubrir si es verdad.


El arranque es perfecto, con Candyman haciendo su perturbadora aparición, los créditos con la música de Robert Aiki Aubrey Lowe que aún me resuena en la cabeza. Los edificios al revés, la niebla, la incomodidad, el desasosiego cada vez que zumba una abeja a lo largo de la película, las cuidadas sombras chinescas que nos van contando la historia, escenas como la del baño o la de la galería de arte. En definitiva, un juego de espejos incómodo y muy disfrutable.

Mi punto negativo es para algún aspecto del guion. Hay algún personaje importante en el desarrollo de la historia que quizás no esté bien definido, o con motivaciones estrafalarias. Pero en general me parece bien narrada y con una escena final hermosa.

Dadle una oportunidad, y decid su nombre cinco veces delante del espejo si os atrevéis. Yo nunca me he atrevido...

Firma: Sonia Antorveza.
@bunyoldesucre

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