SITGES - Viy review

Una joven mujer en su lecho de muerte pide a su padre como último deseo ser velada durante tres noches por un sacerdote llamado Khoma. A pesar de su reticencia el sacerdote se verá obligado a desplazarse al remoto pueblo para velar a la que todos creen una bruja.

Título original: Viy

Año: 1967

Duración: 77 min.

País: Unión Soviética (URSS)

Director: Konstantin Ershov & Georgiy Ershov

Guion: Konstantin Ershov, Georgiy Ershov, Aleksandr Ptushko, Nikolái V. Gógol (historia)

Música: Karen Khachaturyan

Fotografía: Viktor Pishchalnikov & Fyodor Provorov

Reparto: Leonid Kuravlyov, Natalya Varley, Aleksey Glazyrin, Nikolay Kutuzov, Vadim Zakharchenko, Pyotr Vesklyarov, Vladimir Salnikov, Dmitriy Kapka


Obra clave del cine de terror soviético.

Entre el 1922 y el 1991 la Unión Soviética se erigió como un bloque estanco de normas estrictas y poca flexibilidad. En cuanto al cine se refiere no fue diferente y pocas cosas más allá del realismo socialista tenían algún tipo de cabida para los autores de una unión de estados que se extendía a lo largo y ancho del mapa. Rusia había tenido un pasado de cine de terror, así como un presente fuerte en cuanto a la literatura más oscura, pero ya no existían dichas obras cinematográficas, por lo que se abría un nuevo marco, un desierto en tiempo hasta que en 1967 Konstantin Ershov y Georgiy Ershov decidieron adaptar uno de los cuatro cuentos que forman el libro Mírgorod del ucraniano Nikolái V. Gógol.


Una joven mujer en su lecho de muerte pide a su padre como último deseo ser velada durante tres noches por un sacerdote llamado Khoma. A pesar de su reticencia el sacerdote se verá obligado a desplazarse al remoto pueblo para velar a la que todos creen una bruja.

La obra comentada, no es ni de lejos la única adaptación de los relatos del autor citado, y ni mucho menos la única del cuento del que hablamos hoy, siendo abrumadora, la cantidad de referencias, adaptaciones o versiones que se han llegado a realizar de sus historias, pero eso sí, y como comentaba en el prólogo, esta destaca en importancia por ser la precursora o punta de lanza en medio de un periodo de escasez de cine místico o de terror en la Unión Soviética, por ello, estamos ante una rareza única en su especie.

Konstantin Ershov y Georgiy Ershov como directores y como guionistas junto a Aleksandr Ptushko adaptan el cuento original a modo de leyenda o historia que se ha pasado durante generaciones de boca en boca al igual que hiciese el propio autor, contando así desde el inicio una historia rural de proximidad, que bien podría pertenecer a muchos lugares, transmitiendo al espectador de la época realismo y cercanía, tiempos, en que las historias de brujas estaban mucho más de moda que ahora.

Pero también desde el prisma de un tono burlesco y onírico especialmente al principio y final del film, en que el personaje de Khoma protagonizado con gran acierto por Leonid Kuravlyov en la piel de un sacerdote ortodoxo caradura, vividor y borrachín, o de igual modo, la manera en que combinan personaje Natalya Varley y Nikolay Kutuzov ayuda a alimentar estos tonos de mofa y fantasía en un entorno de folclore ruso que acompañan una historia a la par de entretenida como divertida, saltando entre géneros cómodamente.


El punto fuerte del film, es sin duda el acto final, el encierro en la iglesia de madera ambientada con las pinturas más terroríficas posibles, donde durante tres noches se nos plantea el infierno en pantalla, mediante efectos prácticos y la ausencia del color que consigue resultados sorprendentes incluso a día de hoy.

Poco más de setenta minutos de duración le hicieron falta a esta obra clave del cine de terror y fantasía soviética para convertirse en un tesoro por descubrir, un film el cual muchos no conocen, pero son pocos los que tras visionarla la olvidarán.

Firma: Gerard FM.
@tmagerard

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