FrightFest - Slaxx review

Libbi ha cumplido su sueño: entrar a trabajar en las tiendas CC que, con sus ropas de comercio justo, ayudan a hacer del mundo un lugar mejor. Esa noche es primordial ya que se presentará la nueva colección de ropa, siendo la estrella unos pantalones que se ajustan al cuerpo automáticamente. Pantalones que no llegarán ni a las rebajas.


Título original: Slaxx

Año: 2020

Duración: 87 min.

País: Canadá


Director: Elza Kephart

Guion: Elza Kephart, Patricia Gomez

Música: Delphine Measroch

Fotografía: Steve Asselin

Reparto: Romane Denis, Brett Donahue, Shejar Bohani, Erica Anderson


La venganza de los pantalones ajustables.

Muchas veces el exceso de sutilidad lleva a películas inexplicables que, para no aburrir, están muy bien rodadas o resultan hipnóticas. En este caso nos encontramos justo con todo lo contrario: la falta de sutilidad conlleva un discurso repetitivo.


Libbi ha cumplido su sueño: entrar a trabajar en las tiendas CC que, con sus ropas de comercio justo, ayudan a hacer del mundo un lugar mejor. Esa noche es primordial ya que se presentará la nueva colección de ropa, siendo la estrella unos pantalones que se ajustan al cuerpo automáticamente. Pantalones que no llegarán ni a las rebajas.

Vaya por delante que estoy de acuerdo con lo que Elza Kephart y Patricia Gómez quieren contar, en el primer mundo no podemos aspirar a vestir ropa tirada de precio y mirar a otro lado para no saber qué hay detrás de estos precios tan baratos. El problema es el tono que han elegido, ya que Slaxx no termina de arrancar como comedia y cuando se vuelve oscura se toma demasiado en serio teniendo en cuenta que los oponentes a evitar son… unos pantalones de algodón.

Podríamos definir Slaxx como un hijo bastardo de los ochenta ya que recuerda (demasiado) a la clásica Gremlins de Joe Dante, la bizarra Chopping Mall de Jim Wynorski o la infravalorada Halloween III: season of the witch de Tommy Lee Wallace, pero así como estás mantienen el tono durante todo el metraje, Slaxx vira demasiado bruscamente de la comicidad al slasher, luego salta a lo sobrenatural y termina siendo una denuncia social; la mezcla no cuaja porque no hay interés por los personajes y lo que pueda ocurrirles. Asimismo, Kephart y Gómez, temiendo que el espectador no se entere del tema, insisten en verbalizarlo una y otra vez. Un discurso vale, dos pase, pero a la decimonovena vez ya cansa.

Si tuviera que elegir qué película se ajusta perfectamente a Slaxx, esta sería Gremlins, ya que sabe transitar entre la comedia y el terror sin caer en el ridículo o lo reiterativo. Asimismo, el giro – muy predecible casi desde el principio – acerca de lo que ha llevado hasta esta masacre, confunde aún más al espectador debido a que añade un elemento fantasmal totalmente innecesario.


A nivel técnico, Slaxx es muy correcta, aunque tiene ese tono casi de telefilm que acompaña a muchas películas de terror canadienses. El casting es igualmente correcto, pero demasiados arquetípicos los personajes: la joven idealista, el mediocre ambicioso, la dura mujer de negocios, la influencer despótica… destacaría, más por el apunte que por el resultado, a Shejar Bohani ya que uno puede identificarse totalmente con ella.

Slaxx podría haber resultado una película muy entretenida si Elza Kephart hubiera tenido tan claro el tono como tuvo el mensaje.

Firma: Javier S. Donate.

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