SITGES - Get the Hell Out review

Hay en marcha un proyecto político para detener la construcción de una planta de residuos tóxicos que, dicen, puede provocar un brote de rabia como no se ha visto antes. El ambiente está exaltado, los contendientes políticos son implacables y solo podría hacerlo más complicado ¿un brote zombi?

Título original: Tao Chu Li Fa Yuan

Año: 2020

Duración: 96 min.

País: Taiwan

Director: Wang I-fan

Guion: Wang I-fan, Chien Shih-keng, Yang Wan-ju

Fotografía: Seven Tsai

Reparto: Bruce Ho, Megan Lai, Francesca Kao


Extraña mezcla entre crítica política y zombies.

El discurso de George A. Romero respecto a los zombis siempre fue muy claro: utilizaba sus películas para hacer crítica social. El taiwanés Wang I-fan va más allá y enfrenta a dos monstruos – zombis y políticos - en un ring imprevisible: el parlamento.


Hay en marcha un proyecto político para detener la construcción de una planta de residuos tóxicos que, dicen, puede provocar un brote de rabia como no se ha visto antes. El ambiente está exaltado, los contendientes políticos son implacables y solo podría hacerlo más complicado ¿un brote zombi?

Get the Hell Out es una película inclasificable y agotadora. Inclasificable porque su discurso político prefiere ir al grano antes que la sutilidad y soltar una verdad como un templo: el juego político tira más de los intereses personales de un político antes que la preocupación por el votante al que representa. Este parlamento, en manos del director Wang I-fan, con guion de este junto a Chien Shih-keng y Yang Wan-ju, se convierte en el ruedo de la locura pero… ahora viene lo que me agota de esta película.

Todo el primer tercio de la cinta es arrollador porque tras un prólogo un poco caótico, avanza con la velocidad de un tren bala, presenta al trio protagonista con unos pocos brochazos – el idealista, la mujer fuerte y el político aprovechado – mientras se inicia la cuenta atrás para el brote zombi. Hay destellos de ingenio que, aunque no terminan de provocar carcajadas, despiertan la sonrisa sobre todo porque sus dardos resultan tristemente reales y certeros. Wang I-fan mueve su cámara de un lado a otro, y evita algo que odio en las películas de zombis: los ataques que terminan con gente corriendo – brazos en alto – de un lado a otro; pero donde falla es en buscar un estilo unitario ya que hace guiños a los videojuegos en algunas peleas y parecen sacadas de otra película.


Una vez pasado el ecuador de Get the Hell Out – con un cliffhanger muy logrado – la película empieza a perder el rumbo y en su último tercio termina por agotar debido a que las situaciones ya no parecen buscar la implicación del espectador sino juguetear con las posibilidades visuales; la sensación que deja es que ya ha pasado la fiesta y solo tendremos apuntes de algo que debería haber sabido terminar unos veinte minutos antes. Para el recuerdo la critica que se hace de los medios de comunicación, logradísima, y ese epilogo tristemente realista pero repleto de comicidad.

Get the Hell Out es una película que entretiene, los efectos están siempre entre lo gore y lo exagerado, con una paleta de colores logradísima, pero que deja la sensación final de no haberse atrevido a ir más allá o haber terminado un poco antes.

Firma: Javier S. Donate.

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