28 Semanas Después review


28 semanas después de la gran epidemia producida por la liberación de unos monos infectados por unos científicos en el Reino Unido, el ejército de los Estados Unidos, que es quien controla el país dada las circunstancias, considera erradicado el brote por lo que proceden a repoblar las zonas aseguradas con supervivientes y evacuados.

Título original: 28 Weeks Later

Año: 2007

Duración: 100 min.

País: Reino Unido

Director: Juan Carlos Fresnadillo

Guion: Rowan Joffe, Juan Carlos Fresnadillo, Enrique López Lavigne & Jesús Olmo

Música: John Murphy

Fotografía: Enrique Chediak

Reparto: Robert Carlyle, Mackintosh Muggleton, Imogen Poots, Rose Byrne, Jeremy Renner, Catherine McCormack, Idris Elba, Harlod Perrineau, Amanda Walker


Uno de los inicios más adrenalínicos de la historia.

Pasados cinco años tras el gran éxito de 28 Días Después del director Danny Boyle y el guionista Alex Garland, aparecía esta segunda parte en cuanto a trama u elemento principal se refiere. Como podréis leer a continuación poco quedó de los orígenes, ni en la forma, ni en el estilo, ni en el objetivo, a pesar de todo ello, no puede dejar de ser una película de las que deberías tener en tu videoteca personal para poder revisar de vez en cuando.


28 semanas después de la gran epidemia producida por la liberación de unos monos infectados por unos científicos en el Reino Unido, el ejército de los Estados Unidos, que es quien controla el país dada las circunstancias, considera erradicado el brote por lo que proceden a repoblar las zonas aseguradas con supervivientes y evacuados.

No estamos ante la primera película de infectados de la historia, pero probablemente sí estamos ante el film en que hayamos podido ver a los infectados correr más rápido y aunque esto pueda parecer detalle menor cinematográficamente, no lo es, pues en cuanto a películas de “zombis” se refiere y estando acostumbrados al ritmo clásico, ésta es otra historia, incluso teniendo en cuenta el remake de Dawn of the Dead del director Zack Snyder en el año 2004. Los infectados de los que hoy hablamos son unos auténticos sprinters y eso hará que empecemos a ver una oleada de cine de infectados relegando prácticamente a los zombis a un segundo plano.

Tenemos el ejemplo perfecto de lo que comento en el arranque del film, con seguridad uno de los inicios más adrenalínicos de la historia del cine. Sin introducción ni presentación de personajes todo empieza en una casa donde por la variedad en el grupo de gente y la manera de proceder de éstos entendemos a la perfección lo que está ocurriendo, están atrincherados, se protegen de algo ahí fuera y de repente alguien llama a la puerta, es un niño, justo ahí, todo empieza. Un survival inicial que de haber sido un corto de infectados sería el mejor, un arranque que te clava en le butaca y te acelera el corazón al ritmo de la música de John Murphy y la dirección de Juan Carlos Fresnadillo, simplemente puro cine.

Como podéis imaginar, es imposible aguantar el ritmo, y así ocurre, pero no tanto porqué nos encontremos en la cumbre de un inicio brutal, sino porqué la multitud de guionistas que escriben la historia deciden que la trama va a ir por otros derroteros. Lamentablemente ahí es donde cae toda la película, en esa maniobra de querer mostrar quienes son los protagonistas y de qué va su aventura. Un lastre que arrastrará la trama hacía multitud de fallos de guion, muchos incluso para una película de infectados o zombies, forzados en ocasiones por exhibir, eso sí, al gran actor principal con el que cuenta la película, Robert Carlyle y en otras ocasiones forzados para dar más protagonismo o conducir el relato a través de Mackintosh Muggleton y Imogen Poots en actos absurdos hasta para una post pandemia.


A pesar del nutrido elenco con el que cuenta el film, se dejan de lado nombres importantes como Idris Elba o no se les saca suficiente partido a otros como Rose Byrne, con un personaje poco desarrollado. Otros caracteres en la película como el de Harold Perrineau, carecen de sentido y no aportan nada a la trama. Pero y aunque siempre nos quedará Robert Carlyle, como he comentado, los mejores momentos tras el alabado inicio los aportará Jeremy Renner en forma de acción, y a pesar de que al personaje que interpreta, un soldado moralista que no se lo cree nadie, Jeremy con sus escenas de acción bien dirigidas como francotirador aportará algún destello de lo que podía haber sido y no fue.

Por un lado, remarcar que aunque la obra se considera secuela es un trabajo totalmente distinto a su predecesora y por otro lado, no es que esta película ponga en duda aquello de que la parte más importante de un film es su final, pero cuando cuentas con un inicio tan espatarrante como éste te puedes permitir el lujo de dejar que caiga el proyecto entero y convertir lo que podría haber sido una obra de referencia en un inicio para los anales. Su visionado es obligatorio.

Firma: Gerard FM.
@tmagerard