Dark Light review


Tras una crisis matrimonial, Annie se traslada con su hija Emily a la casa familiar. Lo que debería ser un nuevo punto de inicio se convierte en una pesadilla cuando descubren que algo ronda la casa. ¿Qué quiere y hasta dónde llegará para conseguirlo?

Título original: Dark Light

Año: 2019

Duración: 90 min.

País: Estados Unidos

Director: Padraig Reynolds

Guion: Padraig Reynolds

Música: Holly Amber Church 

Fotografía: David Matthews

Reparto: Jessica Madsen, Opal Littleton, Ed Brody, Kristina Clifford, Gerald Tyler


Nunca habrás visto una noche tan iluminada.

Como admirador de la literatura fantástica de finales del siglo XIX y principios del XX, me declaro fan total de todas aquellas películas que juegan con la conspiranoía de elementos tan añejos como “hombres lagartos”, “tierra hueca” e incluso el “terraplanismo”. Vayamos ahora con la leyenda de los “Dark Light”.


Tras una crisis matrimonial, Annie se traslada con su hija Emily a la casa familiar. Lo que debería ser un nuevo punto de inicio se convierte en una pesadilla cuando descubren que algo ronda la casa. ¿Qué quiere y hasta dónde llegará para conseguirlo?

No voy a negar que a pesar de los problemas que Dark Light muestra en sus primeros diez minutos – actores justitos, dirección poco inspirada y acumulación de tópicos –tenía cierta intriga acerca de lo que pasaría. El guion, obra del propio director Padraig Reynolds, empieza con un prólogo intrigante y continúa con una escalada de situaciones que no deja tiempo al espectador para pensar. En esta primera media hora hay una serie de apuntes entretenidos que se dispersan una vez la protagonista sale de la casa y llega el momento de empezar con las respuestas… Ahí ya comienza la cuesta abajo.

Rodada en la república de Georgia que representa el Estados Unidos profundo, Dark Light parte de un hándicap bastante grande: la fotografía de David Matthews, ya que las iluminaciones diurnas funcionan bien pero sus noches estrelladas parecen más bien atardeceres o amaneceres perpetuos a tenor de la luz que entra en la casa por las ventanas… Al mismo tiempo, la música de la desaprovechada Holly Amber Church apunta maneras pero solo destaca durante el juego en el trigal, posiblemente la mejor secuencia de toda la película.


A pesar de que The New Daughter de Luis Berdejo o The Hole In The Ground de Lee Cronin, no terminan de rematar esa amenaza que viene desde tiempos inmemoriales, resultan mucho más acertadas en su enfoque que Dark Light de Padraig Reynolds a la hora de explicar la interacción de estos seres mitológicos con los humanos. Reynolds pone en el mapa al típico personaje que da todas las respuestas en cinco minutos pero, a cambio, muestra la mayor debilidad del guion: da igual la coherencia de la historia  porque lo que interesa es que avance hacia el final que Reynolds quiere. El personaje de Walter Simms – interpretado por un esforzado Gerald Tyler – echa en cara a la protagonista que le haya buscado a través de internet, pero no parece cuestionar que ha sido él mismo quien ha colgado sus opiniones en un canal de streaming; lo mismo que ocurre con Simms se puede aplicar a todos los protagonistas ya que están ahí para hacer la puñeta a la protagonista o morir a manos del Dark Light, por cierto que el diseño de este personaje – aunque a veces actúa como Alien – parece de otra película.

¿Con qué me quedo de Dark Light? Esa primera media hora en la que aún tenía esperanzas, que Jessica Madsen hace lo que puede con su personaje, y que algún día existirá una película divertida acerca de la tierra hueca y el terraplanismo.

Ojala.

Firma: Javier S. Donate.