Daniel Isn't Real review

Luke asiste en su infancia a un luctuoso suceso. Allí conoce a Daniel que acaba convirtiéndose en su amigo imaginario. Tras una broma pesada proveniente de Daniel, la madre de Luke decide, imaginariamente, encerrar a este último en una casa de muñecas. Diez años más tarde, Luke lucha por tener controlada su esquizofrenia. Ayudado por su consejero escolar decide liberar de nuevo a Daniel. Pronto se dará cuenta que nada es como antes.

Título original: Daniel Isn't Real

Año: 2019

Duración: 96 min.

País: Estados Unidos

Director: Adam Egypt Mortimer

Guion: Brian DeLeeuw, Adam Egypt Mortimer

Música: Clark

Fotografía: Lyle Vincent

Reparto: Miles Robbins, Patrick Schwarzenegger, Mary Stuart Masterson, Sasha Lane, Hannah Marks, Andrew Bridges, Chukwudi Iwuji, Griffin Robert Faulkner, Nathan Reid.


Espectacular, original y aterradora.

Si estuviéramos ante un debut diríamos seguramente: “la suerte del principiante”, pero nos encontramos ante la segunda obra, en formato largo, de Adam Egypt Mortimer. El ascenso exponencial en cuanto a calidad respecto a su primera producción, Some Kind of Hate de 2015, es de resaltar, sobre todo a través de un guion que raya a gran altura adentrándonos en una mente enloquecida por la esquizofrenia. Parece fácil, pero explicar todo esto tiene su miga. El director lo consigue a través de un excelente lenguaje cinematográfico que se basta y se sobra para que al final todo tenga un sentido, por muy perdidos que andemos en algunas fases del film.


Luke asiste en su infancia a un luctuoso suceso. Allí conoce a Daniel que acaba convirtiéndose en su amigo imaginario. Tras una broma pesada proveniente de Daniel, la madre de Luke decide, imaginariamente, encerrar a este último en una casa de muñecas. Diez años más tarde, Luke lucha por tener controlada su esquizofrenia. Ayudado por su consejero escolar decide liberar de nuevo a Daniel. Pronto se dará cuenta que nada es como antes.

La originalidad de la idea hace que conforme va avanzando la cinta vayamos cambiando de opinión respecto a ella. Al principio nos invade cierta reticencia, ya que tememos que el protagonismo de la madre acabe convirtiendo en la clásica película de padres o madres dominantes. Nada de eso, la fuerza onírica va ganando terreno por momentos. Ese viaje por la locura nos confunde un poco, pero una vez ya nos hemos habituado decidimos que es mejor dejarse llevar, aceptando algunas premisas que nos llevarán de la mano hacia un final perfecto.

La fotografía de Lyle Vincent ayuda a crear esa atmósfera entre aterradora y fantástica a través de la saturación del color, por otra parte característica del giallo. Con esto no queremos decir que lo sea, pero visualmente tiene cierto aire que, por cierto, le sienta muy bien. Otro aspecto a destacar es el magnífico diseño de la producción obra de Kaet McAnneny.


El apartado interpretativo es de altura. La pareja protagonista se bate a duelo con espada, nunca mejor dicho. No podemos desvelar quien sale ganador, tampoco es una cosa que tenga mucha importancia, tan solo agradecer que podamos disfrutarlo. Para empezar contamos con Miles Robbins (La Noche de Halloween), por nombrar a alguno en primer lugar. Sin ánimo de cotillear comentar que es hijo del gran Tim Robbins. El segundo en discordia es Patrick Schwarzenegger (Zombie Camp), también con un padre de leyenda, supongo que ya habréis adivinado quien es.

Después de nombrar a las estrellas vamos con los secundarios. Empezamos por una gran Mary Stuart Masterson (Tomates Verdes Fritos) en el papel de madre. Seguimos con Sasha Lane (American Honey), Hannah MarksAndrew Bridges y Chukwudi Iwuji (John Wick 2).

Una gran película que abre mucho el abanico del espectador tipo. El único inconveniente es que es algo dura de visionar, y no en el aspecto más revulsivo del vocablo. De todas maneras la recomendamos a todo aquel que busque o necesite algo más.

Firma: Josep M. Luzán.
@Josep_Luzan