Mal Gusto review

Un grupo de operaciones especiales formado por Ozzy, Barry, Frank y Derek es mandado a una pequeña ciudad en busca de todos sus habitantes, recientemente desaparecidos… El descubrimiento de unos extraños seres, con un gran apetito por la carne humana, se convertirá en una lucha por la supervivencia del grupo y la tierra.

Título original: Bad Taste

Año: 1987

Duración: 91 min.

País: Nueva Zelanda

Director: Peter Jackson

Guion: Peter Jackson, Tony Hiles, Ken Hammon

Música: Michelle Scullion

Fotografía: Peter Jackson

Reparto: Peter Jackson, Pete O’Herne, Craig Smith, Mike Minett, Doug Wren


Una joya que jamás envejece.

Hablar de Mal Gusto es hablar de tener una sola ficha y, sin embargo, desbancar la banca del casino, es llegar hecho un adefesio a una fiesta de alto copete y salir del brazo con lo más guapo y estiloso del lugar… Es hablar de Peter Jackson y como un proyecto le catapulta hacia el futuro con la fuerza de una supernova.


Un grupo de operaciones especiales formado por Ozzy, Barry, Frank y Derek es mandado a una pequeña ciudad en busca de todos sus habitantes, recientemente desaparecidos… El descubrimiento de unos extraños seres, con un gran apetito por la carne humana, se convertirá en una lucha por la supervivencia del grupo y la tierra.

Han pasado más de treinta años desde que Peter Jackson se atrevió a dar el salto transoceánico, a llevar su primogénito bajo el brazo hasta el Market de Cannes y uno se pregunta qué demonios pensaron todos aquellos que se encontraron con esta película inclasificable, porque… ¿Es Mal Gusto una película de terror, ciencia ficción, una comedia, un proyecto amateur?

La leyenda cuenta que Peter Jackson fabricaba las máscaras y prostéticos en la cocina de su madre, al tiempo que pensaba en las secuencias a rodar el fin de semana siguiente con sus amigos. Tal vez por esto, el cuidado con el que está hecho todo aunque parezca lo contrario, no solo encontramos un alto nivel en los efectos prostéticos – algunos siguen resultando repelentes – y alguna secuencia, a mitad de camino entre el cartoon, el gag y una película de acción – como el sorpresivo movimiento que tiene lugar en un acantilado y que aún sorprende porque nadie se mató rodándolo - que muchas veces terminan por girar de forma brillante como el final de la comida de vómito.

Seguro que a estas alturas de lectura te dices “ya está el fan del gore, el tipo al que le puede la nostalgia” y voy a llevarte la contraria: en su momento Mal Gusto no terminó de convencerme, siempre la puse a la cola de este primer Peter Jackson, y aunque reconozco que su último tercio decae bastante, en esta revisión me quito el sombrero ante una película a la que el tiempo hace justicia como una fiesta maravillosa de litros de sangre, tripas, prostéticos, desvergüenza y gags delirantes.


La arqueología del cine de terror debería bucear en el rodaje de Mal Gusto y hacerse una serie de preguntas: ¿Cuántos litros de sangre se utilizaron y cuantos bidones de cerveza llegaron al rodaje? ¿Cómo se las ingenio Peter Jackson para que el espectador de Mal Gusto deje pasar las horribles actuaciones de sus colegas? ¿En qué momento del rodaje Craig Smith abandona el rodaje por presiones de su mujer y cuándo vuelve años después? ¿Ese lanzacohetes que vuela una casa… de dónde demonios lo saco? ¿En qué momento entre The Frighteners y The Lord Of The Rings, Peter Jackson dejó atrás los prostéticos para volverse loco por culpa del CGI

Muchas preguntas y una sola respuesta: Mal Gusto reivindica la imaginación, el amor por el cine de género y termina por resultar el equivalente a un libro de autoayuda para todos aquellos jóvenes cineastas que quieren rodar su primer proyecto.

Firma: Javier S. Donate.