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domingo, 16 de julio de 2017

[FANTASIA] - Shin Godzilla review


Título original: Shin Gojira

Año: 2016

Duración: 120 min.

País: Japón

Director: Hideaki Anno, Shinji Higuchi

Guión: Hideaki Anno

Música: Shirô Sagisu

Fotografía: Kosuke Yamada

Reparto: Satomi Ishihara, Hiroki Hasegawa, Yutaka, Takenouchi, Akira Emoto, Kengo Kôra, Jun Kumimura, Ren Oshugi.


La vuelta del hijo pródigo.

Hablar de Godzilla es hablar de historia del cine japonés, desde que empezó a destruir edificios como quien pisa huevos han pasado más de sesenta años y nunca antes había lucido tan imponente. Tuvo su época dorada entre los sesenta y setenta, y al llegar a mediados de los noventa la Toho, después de un par docenas de entregas optó por dejar de producir películas y vender los derechos a productoras americanas, de ahí salieron dos películas hasta el momento, una muy olvidable en 1998 y otra, algo mejor pero también deficiente en 2014. Y es en 2016 cuando la Toho decide volver a hacer una nueva película del carismático kaiju con el estilo de siempre para gustar a los veteranos y con técnicas modernas para las nuevas generaciones.


Es otro día común y corriente en Japón, una rutinaria reunión del estado de la nación es interrumpida por una colosal y extraña criatura proveniente del mar, destruyendo todo lo que encuentra por su paso.

Los tiempos cambian y lo que antes le daba miedo a la audiencia no significa que ocurra lo mismo en tiempos posteriores. Un gigantesco monstruo destruyendo grandes ciudades es algo terrorífico pero con la reiterada repetición llega la apatía y después la parodia. Y así empieza Shin Godzilla, como si de una comedía se tratara, criticando de paso al sistema político japonés, repleto de protocolos, normas y reuniones que no hacen más que retrasar la toma de decisiones vitales. Y me congratuló al ver que además esta lleno de chistes muy correctos. Pero a lo largo de la película se torna mucho más seria, apartando por completo el humor y centrándose en largas y complicadas conversaciones que no hacen más que despistar al espectador (en especial al no japonés) entre nominaciones a cargos y reuniones internacionales. Pero hablemos del monstruo, en la segunda mitad es espectacular e imponente, pero en la primera... da risa, un diseño muy simple y extraño, no se me escapa que está hecho así expresamente pero la calidad de animación es paupérrima. Compara dos fotogramas de la primera aparición de la criatura y de la última y dime si no son de dos películas distintas separadas por décadas. Ahora bien, cuando veas a la criatura en todo su esplendor alucinarás.

Dirigen dos pesos pesados, Hideaki Anno (Neon Evangelion) que también guioniza y Shinji Higuchi (Attack on Titan), es un homenaje continuo a las películas clásicas tanto en el monstruo creado con CGI pero parece un hombre disfrazado tal y como se hacía antes, y en la banda sonora obra de Shirô Sagisu, utilizando piezas antiguas y creando nuevas de gran calidad. Las escenas de destrucción son impresionantes destacando las dos últimas que conseguirán que no pestañees para no perderte nada, pero da rabia ver como el monstruo participa tan poco en la película, nada más que un puñado de escenas rodeadas por interminables debates que nos obligan a dejar de ver a la criatura a veces durante más de media hora. Es una película muy coral por lo que es difícil destacar a algún intérprete, pero por ahí anda Jun Kunimura conocido por papeles en Kill Bill, Parasyte o The Wailing.

La saga de Godzilla es perfecta para comparar la manera de hacer cine de dos países diferentes, lo que en Estados Unidos es una película de acción y aventuras sin demasiado fundamento, en Japón nos encontramos con una película muy reflexiva y lenta, más pendiente de mostrar la reacción del pueblo japonés ante una catástrofe de tal magnitud que de ver al kaiju en acción, y ya de paso haciéndose un homenaje y criticar a todo el mundo en especial a los americanos y franceses. No se nos escapa la ironía del mensaje intrínseco. Nadie sabe manejar mejor a Godzilla que los japoneses.

Firma: Oriol Hernández.