Entrevista a Carlos Matienzo, director de El Ritual Del Nahual


Hace unos años, nos encontramos con un cortometraje, Tekenchu, que nos llamó la atención por la forma en que combinaba terror con denuncia social, al mismo tiempo que plantaba las semillas de un universo imbricado fuertemente con el Folk Horror. Ya en su momento el autor, Carlos Matienzo, nos adelantó que estaba desarrollando el largometraje. Y por eso le traemos aquí para que presente su opera prima: El Ritual Del Nahual.

Ambientada en los espesos bosques de San Luis Potosí, Tekenchu narra la historia de Gabriel, un forajido herido que es rescatado por dos curanderas en una aldea marcada por el miedo. Mientras un agente federal investiga una serie de asesinatos infantiles, una fuerza ancestral despierta: Tekenchu, una criatura mística —mitad hombre, mitad bestia— que no solo observa, sino que juzga y castiga.

En este mundo donde lo sagrado y lo salvaje se confunden, la justicia no proviene del hombre… proviene del bosque.



¿Quién es Carlos Matienzo?

Soy un director, productor y guionista mexicano. Mi trabajo siempre ha estado muy ligado a explorar territorios simbólicos, folklore, memoria colectiva y género cinematográfico, particularmente el terror folklórico y el thriller. Vengo de una trayectoria en cortometraje, publicidad y producción audiovisual, pero El Ritual Del Nahual representa mi ópera prima en largometraje y también una apuesta muy personal: contar una historia profundamente arraigada en San Luis Potosí y en una identidad cultural que rara vez ha sido llevada a este nivel de producción para cine.



¿El Ritual Del Nahual surge del cortometraje Tekenchu o fue al revés?

Primero existió el cortometraje Tekenchu, que funcionó como una primera exploración del universo, del mito y de ciertas atmósferas. Pero desde muy temprano entendí que había algo mucho más grande detrás: una cosmogonía, una posibilidad narrativa amplia, un mundo entero. El largometraje no es simplemente una versión extendida del corto; es una expansión del universo, una profundización temática y emocional.



Muchos cortometrajes que pasan al formato largometraje se encuentran con el escollo de alargar la historia.

Totalmente, y creo que ese riesgo existe cuando solo se intenta “estirar” una idea. En este caso, lo importante fue entender que el corto era apenas una puerta de entrada. El largometraje implicó construir nuevas capas: contexto histórico, tensiones sociales, investigación policiaca, dimensión espiritual y personajes más complejos. Más que alargar una historia, fue descubrir que la historia real apenas comenzaba.



El universo de Tekenchu estaba muy asentado. ¿Hubo una investigación anterior o fue de creación propia?

Fue una mezcla de ambas. Hay una investigación profunda sobre tradiciones, simbolismos, espiritualidad indígena, relatos vinculados al nahual y particularmente resonancias con la región Tének, pero la creación del monstruo con el nombre Tekenchu en específico si es creación nuestra.



Había mucha reflexión acerca de las disonancias sociales y de la desprotección de los más débiles, ¿La encontraremos también en El Ritual…?

Sí, de forma incluso más contundente. Para mí el terror más poderoso surge cuando el monstruo no solo está en lo sobrenatural, sino en estructuras humanas: violencia, abandono, impunidad. El Ritual del Nahual habla de infancia vulnerada, de comunidades olvidadas y de sistemas incapaces de proteger. El mito funciona también como una respuesta simbólica ante esa ausencia de justicia.



Se habla mucho del Folk Horror, pero en el cine de género mexicano siempre ha estado presente.

Exacto. México siempre ha tenido una relación muy profunda con lo ritual, lo espiritual. A veces pareciera que el término “folk horror” viene a nombrar algo que en nuestra tradición ya existía desde hace mucho tiempo. Lo interesante es como la audiencia asume el género folk horror en la cinematografía global y nos recuerda lo mágico que ya éramos pero olvidamos en el camino.



¿Qué puedes contarnos del rodaje?

Fue una experiencia muy demandante y profundamente significativa. Rodar en San Luis Potosí, en territorios que dialogan con la historia misma, le dio una fuerza especial. Hubo un enorme trabajo práctico en criatura, diseño de producción y construcción de atmósferas. Siempre quise que el monstruo se sintiera tangible, físico, presente. Fue una producción independiente, lo cual multiplica los retos, pero también resuelve desde lo creativo, sin perder nunca la calidad.



¿Cuál será la ruta de El Ritual?

La película tuvo su estreno mundial en Rotterdam dentro de Bright Future, pasó por mercados clave como Blood Window y Fantastic Pavilion en Cannes, y ahora inicia una ruta que combina festivales y expansión comercial. Ya cuenta con distribución en salas en México con Cinemex, lo cual para una película independiente y de género hecha desde San Luis Potosí representa un paso enorme, y nos gustaría continuar viajando a otros países primero festivales y continuar explorando el paso a salas comerciales en otros países.



¿Dónde se puede encontrar información sobre El Ritual?

Principalmente en nuestras redes sociales oficiales, donde estamos compartiendo avances, noticias de festivales, materiales exclusivos y fechas de exhibición.

Nos pueden encontrar como El Ritual Del Nahual y Carlos Matienzo Serment en Instagram, Facebook y TikTok.



¿Último descubrimiento en el terror?

He visto mucho cine y series de terror recientemente pero una que me voló la cabeza y me hizo reflexionar la película Bring her back.