Título original: Backrooms
Año: 2026
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Director: Kane Parsons
Guion: Will Soodik, Kane Parsons
Música: Kane Parson, Edo Van Breemer
Fotografía: Jeremy Cox
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennet, Lukita Maxwell, Avan Jogia, Krista Kosonen

Kane Parsons descubre nuevos espacios para el terror.
Fue a mediados de los años 70, con eclosión en los años 80, cuando una generación de directores como John Landis, Fred Dekker o Joe Dante por poner tres ejemplos, rodaron películas en las que buscaban replicar todas esas sensaciones que tuvieron durante su niñez en las salas de cine, al tiempo que añadían los avances cinematográficos de esos nuevos tiempos. Algo así está pasando en los últimos tiempos con una nueva generación de creadores como los Hermanos Philippou con Háblame o Devuélvemela, Curry Barker en Obsession o el caso que nos ocupa: Kane Parsons y este curioso Backrooms.
La vida de Clark, en los suburbios anónimos de una gran ciudad durante 1990, es un desastre perpetuo: su mujer le ha echado de casa y tiene que irse a vivir en la tienda de muebles baratos que regenta. Su terapeuta, Mary Klein, intenta echarle una mano para seguir avanzando en la vida pero, sinceramente, ella tambien tiene sus propios problemas cuando llega la noche.
Unos problemas de electricidad en la tienda de Clark descubren la entrada a un mundo extraño y paralelo, una suerte de tienda alternativa/trastienda siniestra que oculta muchos secretos y parece infinita. Tanto Clark como Mary se verán atrapados hacia el interior de este espacio y ahí dentro… ¿Encontrarán respuestas o la muerte?
Sin llegar al extremo de aquella brillante campaña de publicidad que catapultó a fenómeno El Proyecto De La Bruja de Blair durante los primeros albores del internet en 1999, YouTube ha sido un caldo de cultivo para que distintos creadores hayan dado el salto desde sus canales a las pantallas de todo el mundo. Con Backrooms, el salto de Kane Parsons/Kane Pixels es una prolongación de ese hilo internetero de creepypasta donde se hablaba de espacios liminales – todos esos lugares de paso que funcionan como umbral a otro lugar – y cuyos videos en los que mezclaba experimentación y narrativa convencional, han ido alimentando teorías y creando una mitología que otros han retomado y siguen ampliando desde distintos puntos de vista.
Sí puede decir que el director no inventa la rueda y que su película tiene múltiples referencias como a las ilustraciones de M.C. Escher, videojuegos de exploración y survival, David Lynch o Tim Burton pero ningún espectador atrapado por este universo podrá negar que en la película hay un gran trabajo de lo sensorial y que a nivel visual esta traslación a pantalla grande hay grandes virtudes en ese mundo de colores amarillentos con olor a cerrado que parece perpetuarse desde un pasado lejano, genera esquinas y pasadizos repletos de inquietud al tiempo que ese silencio parece anticipar algo terrible.
El guion coescrito entre el propio Kane Parsons junto a Will Soodik pone la lupa en el año 1990, la frontera visual entre los años ochenta comentados antes y el inicio de una década distinta donde películas rodadas en video doméstico – lo que luego se conocería como el Video On Demand – empezaron a llegar a los videoclubs. Todo en la historia de sensación de despertar con resaca en un nuevo mundo que ya NO son los años ochenta, cuando las backrooms podrían haber dado lugar a una aventura al estilo de Los Goonies o Una Pandilla Alucinante, o incluso a esa La Puerta que se referencia directamente… Aquí la aventura suburbial de adolescentes da paso a lugares desérticos por los que deambulan adultos derrotados por la vida mientras los adolescentes son destellos fugaces.
El casting es brillante porque es muy grande el trabajo Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve como dos seres atormentados y grises ya que salta de la pantalla su tristeza e incapacidad de sobrevivir. El tercer adulto, Mark Duplass, añade esa presencia suya que genera simpatía e inquietud al mismo tiempo.
A nivel técnico la película es impecable y por un lado se nota el bagaje visual y creativo de Kane Parsons y por otro que le han dado un control creativo total y de ahí la fotografía de Jeremy Cox, el diseño de vestuario obra de Mica Kayde o la claustrofóbica composición a medias entre el director y Edo Van Breemer cuyas notas se agarran a la cabeza ya que apuesta por lo ambiental más que por lo melódico.
Backrooms se confirma como un gran arranque para un director muy joven, una película atmosférica al 100% que atrapa o repele con la misma fuerza. Ahora está por ver si esta promesa se convierte en una realidad o si, por el contrario, solo es capaz de un registro creativo. Mientras tanto, seguiremos esperando en este laberinto de habitaciones sin fin.
Firma: Javier S. Donate.
🎬 VOD
La vida de Clark, en los suburbios anónimos de una gran ciudad durante 1990, es un desastre perpetuo: su mujer le ha echado de casa y tiene que irse a vivir en la tienda de muebles baratos que regenta. Su terapeuta, Mary Klein, intenta echarle una mano para seguir avanzando en la vida pero, sinceramente, ella tambien tiene sus propios problemas cuando llega la noche.


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