Título original: Whistle
Año: 2025
Duración: 100 min.
País: Canadá
Director: Corin Hardy
Guion: Owen Egerton
Música: Doomphonic
Fotografía: Björk Charpentier
Reparto: Dafne Keen, Sophie Nélisse, Sky Yang, Jhaleil Swaby, Ali Skovbye, Percy Hynes White, Stephen Kalyn, Nick Frost

Sopla antes de palmarla!
A veces, antes de ir a ver una película, se debería investigar los nombres implicados en el proyecto. Al frente del guion de Whistle se encuentra Owen Egerton, cuya película más conocida es Blood Fest un wannabe-meta-slasher con resultados bastante mediocres, la silla de director es ocupada por Corin Hardy cuyo estilismo es muy cool pero su primera entrega de La Monja es la película más sosa – no la peor, la más sosa – de todo el Warrenverso.
Así que… ¿Qué puede salir mal?
Tras la muerte de su padre, Chris Wyllet se muda a una ciudad industrial para vivir en la casa de su primo, Rel. Lo que debería ser nueva vida, nuevo instituto, nuevos amigos se va al garete cuando Chris abre la taquilla asignada y descubre que fue de Mason, la estrella del baloncesto y que murió en muy extrañas circunstancias. Entre las posesiones de Mason se encuentra un silbato tallado a mano que, según el profesor Mr. Craven, perteneció a una antigua civilización precolombina.
Junto con su primo Rel, las populares Ellie y Grace junto al novio de esta, el broncas jugador de baloncesto Dean, Chris se verá atrapada en una oleada de muertes que se desatarán en cuanto soplen el silbato malvado…
Es cierto que en el mundo del género ya poco sorprende, pero si está hecho con imaginación y gusto, hay historias que encuentran rincones terroríficos del universo juvenil o el trabajo de cámara genera atmosferas que consiguen levantar historias manidas; Whistle: El Silbido del Mal, no consigue nada de lo anterior. El guion de Owen Egerton picotea sin pudor de varias películas resultonas protagonizadas por adolescentes: El ambiente industrial y oscuro lo toma de Black Phone mientras la amenaza que despierta tras soplar el silbato lleva directamente a la saga de Destino Final, asimismo tenemos viajes a un lado y otro de la muerte que remiten a Flatliners. Tal vez si Egerton hubiera trabajado la historia o lo personajes, pero la historia se nota cocinada para un público fastfood que no busca complicarse la vida mientras comprueba su móvil y los personajes… Los personajes…
Vaya personajes…Suena forzadísimo el intento del guionista por conciliar el universo de los frikis con los populares aparte de que hay personajes/situaciones que colean por la historia dando la impresión de obedecer a Reshoots/Remontajes como la obsesión del primo Rel con ese superhéroe (una cutre mezcla bastarda de Batman con el Castigador y el Cuervo de James O’Barr) mientras habla de su trabajo en la acería, ¿En qué universo una adolescente de instituto pasa las noches trabajando en el hospital?, ese matón que asoma intermitentemente en la historia como si hubieran recortado su trama, la abuela del primer fallecido afirma que el silbato le ha arrebatado toda su familia mientras enseña un periódico en el que hay dos fotos de adolescentes: uno es Mason y la otra supuestamente ¿su hermana…?
La cámara de Corin Hardy se nota perezosa y tan solo es vibrante la secuencia de apertura, mientras el resto es como si el director supiera que aquello no irá a parte alguna y no se hubiera esforzado lo más mínimo. Es cierto que hay algún apunte interesante, como algunas muertes “en directo” que resultan crueles y dolorosas, o ese siniestro personaje del cura, pero se quedan en momentos puntuales.
El casting está lleno de rostros guapos pero intercambiables, destaca el eterno gesto Emo de Dafne Keen, la personalidad de Sophie Nélisse y el insoportable e hiperactivo Sky Yang interpretando al primo nerdy de Dafne Keen. Da pena ver a Nick Frost en un personaje bastante ridículo pero, oye, que el dinero es el dinero.
Whistle: El Silbido del Mal va rapidita aunque cuando terminan los títulos de crédito no deja mucho poso. Si se piensa en frío – tampoco se pierde mucho tiempo – da la sensación de que o no buscaban profundizar demasiado o que realmente hay dos películas: la que se rodó y la que se rehízo tras test de audiencia. Por si acaso, si os encontráis este silbato, tampoco hagáis el tonto y lo sopléis.
Firma: Javier S. Donate.
🎬 VOD
Tras la muerte de su padre, Chris Wyllet se muda a una ciudad industrial para vivir en la casa de su primo, Rel. Lo que debería ser nueva vida, nuevo instituto, nuevos amigos se va al garete cuando Chris abre la taquilla asignada y descubre que fue de Mason, la estrella del baloncesto y que murió en muy extrañas circunstancias. Entre las posesiones de Mason se encuentra un silbato tallado a mano que, según el profesor Mr. Craven, perteneció a una antigua civilización precolombina.


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