Entrevista a Mik J. López y Antonio Garrido con el proyecto El Unicornio
En el norte de Extremadura, en pleno siglo XVI, un pequeño pueblo vive bajo el peso de la fe y el miedo. Inés, una joven pastora, encuentra el cuerpo destrozado de su única amiga junto al arroyo. La brutalidad del crimen desata una ola de sospechas que pronto la señalan a ella por ser distinta, no ir misa y relacionarse con una anciana solitaria a la que muchos tachan de bruja. La mujer dice haber visto una monstruosa criatura en los bosques, que es la que ha matado a la pastora.
Mientras aparecen nuevos cadáveres, el pueblo necesita un culpable. Alonso, su padre, intenta protegerla pidiéndole silencio y obediencia, convencido de que la única forma de sobrevivir es no enfrentarse a la comunidad. Pero la presión aumenta y, superado por el miedo, acaba acusando a la anciana frente la Inquisición, para salvar a su hija. Cuando las muertes continúan tras la quema en la hoguera de la supuesta bruja, Inés descubre la existencia del Encornao, una terrible bestia que habita en las cuevas del arroyo. La comunidad se organiza para intentar destruirlo, sin éxito. Hasta que creen presenciar un milagro.
Inés comprende que el verdadero horror no es solo la bestia del bosque, sino el miedo que convirtió el amor de su padre en traición.
¿Cómo definirías El Unicornio?
El Unicornio es un folk horror histórico que utiliza una leyenda extremeña real para hablar de algo profundamente contemporáneo como es el linchamiento social y cómo el miedo colectivo puede destruir incluso los vínculos más íntimos.
Es una película sobre una criatura mítica, sí, pero sobre todo es una tragedia familiar.
El verdadero conflicto no es solo el monstruo que habita el bosque, sino un padre que ama a su hija, pero no tiene el valor suficiente para enfrentarse a todo un pueblo o las herramientas para intentar salvar a su hija de otra manera.
¿Cuál es el origen del proyecto y su motivación?
La idea original es de Mik. Nace de una conexión muy personal con Extremadura. Mi madre es de una pequeña aldea del norte de Cáceres y crecí escuchando historias que no eran cuentos de hadas, sino advertencias. Leyendas que se contaban para meter miedo. Recuerdos del castúo, una lengua que los ancianos todavía hablaban allí cuando yo iba de niño y que hoy está prácticamente desaparecida.
El Encornao es una leyenda real del pueblo de Ahigal. Cuando la redescubrí, entendí que ahí había algo más que una criatura, había una comunidad que necesitaba un castigo divino para no mirarse a sí misma.
Vivimos un momento en el que el señalamiento público, el juicio sin pruebas y el linchamiento social son parte de nuestra realidad cotidiana. Cambian los escenarios, cambian las herramientas, pero el mecanismo es el mismo. Y eso es lo que queríamos contar.
¿En qué estado se encuentra el proyecto?
El proyecto se encuentra en fase de desarrollo. Contamos con una trama cerrada, dossier y una línea visual definida. Trabajando en el tratamiento.
Estamos en un punto en el que buscamos productoras que entiendan que esta no es solo una película de género, sino una obra con identidad cultural fuerte y ambición internacional.
Es un proyecto sólido, pero también ambicioso en su propuesta estética y temática.
¿Qué esperas encontrar en el Madd Film Market?
Buscamos productoras y coproductores que conecten con la dimensión humana del proyecto. Que entiendan que el género es el vehículo, pero el corazón es el conflicto padre-hija y el retrato de una comunidad que necesita un culpable para sobrevivir. También buscamos aliados que crean en el potencial internacional del folk horror con identidad territorial.
Hay un momento muy interesante para el género, tanto fuera como dentro de España, y creemos que El Unicornio puede dialogar con ese movimiento desde una voz propia.
¿Qué le dirías a los productores para que se acerquen a El Unicornio?
Les diríamos que es una historia potente, clara y emocionalmente directa. Que tiene identidad cultural, pero también universalidad. Que no es un proyecto oportunista, sino profundamente personal.
Es una película que combina conflicto íntimo, tensión social, mitología local y un discurso muy actual.
Y, sobre todo, es una historia que deja poso. No termina cuando aparece el monstruo. Termina cuando comprendemos que el miedo ha cambiado de forma, pero sigue ahí.
¿Por qué piensas que esta historia debe llegar al gran público?
Porque habla de algo que estamos viviendo ahora mismo.
Hoy el linchamiento no siempre ocurre en la plaza del pueblo, pero ocurre. Cambian los mecanismos, no la naturaleza humana. Seguimos necesitando culpables. Seguimos justificando la violencia cuando creemos que defendemos el orden.
El Unicornio utiliza el siglo XVI como espejo. Nos permite mirar el presente con distancia. Y eso es lo que hace que el cine de género sea poderoso. Nos habla del ahora sin señalar directamente.
Además, es una historia profundamente emocional. Todos entendemos el dolor de una hija traicionada por su padre. Todos entendemos el miedo de un padre que quiere proteger a su hija y acaba vendiéndola para salvarla.
Es una historia necesaria porque nos obliga a preguntarnos algo muy incómodo: ¿Hasta dónde llegaríamos nosotros para no ser señalados?

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