Sea Fever review


Siobhán es una oceanógrafa que, como parte de su investigación, se une a la tripulación de un barco pesquero. Lo que debería ser un trabajo sencillo, aunque repleto de dureza, se convierte en una lucha contra reloj cuando el barco se atrapado por un extraño ser que surge de las profundidades del océano.

Título original: Sea Fever

Año: 2019

Duración: 94 min.

País: Irlanda

Director: Neasa Hardiman


Guion: Neasa Hardiman

Fotografía: Ruairi O’Brien

Música: Christoffer Franzén

Reparto: Connie Nielsen, Hermione Corfield, Dougray Scott, Jack Hickey, Ardalan Esmaili


El peligro surge de las profundidades.

Los mares y océanos de la tierra ocupan el 71% de la tierra y desde el principio de los tiempos ha llenado volúmenes enteros ya sea con historias derivadas de estas grandes masas de agua salada como Moby Dick o el Viejo y el Mar, o con esas leyendas de monstruos marinos como el Kraken o imperios perdidos tipo Atlantis… Y siempre hay sitio para nuevas aportaciones como Sea Fever.


Siobhán es una oceanógrafa que, como parte de su investigación, se une a la tripulación de un barco pesquero. Lo que debería ser un trabajo sencillo, aunque repleto de dureza, se convierte en una lucha contra reloj cuando el barco se atrapado por un extraño ser que surge de las profundidades del océano.

La directora Neasa Hardiman tiene un largo recorrido en televisión, ya que ha trabajado en series tan conocidas, y con unos personajes femeninos tan memorables, como Jessica Jones o Happy Valley por poner dos ejemplos; al mismo tiempo ha dirigido documentales y, tal vez por ello, esta ópera prima de Hardiman, también autora del guion, tenga tan marcados los elementos de una fuerte protagonista femenina y un tono cuasi documental exento de emoción.

Hardiman parece más interesada en hacer avanzar la historia de Siobhán que en establecer un marco adecuado; vaya por delante que nunca he estado en un barco pesquero y es más que probable que Hardiman haya hecho un trabajo de investigación pero hay falta de sentidos en Sea Fever… Vale, me refiero que las imágenes no huelen y todo resulta demasiado bonito y limpio. Para tener una historia que bebe directamente de Alien y The Thing, a veces parece más un anuncio que una película.

La fotografía de Ruairi O’Brien, la música de Christoffer Franzén o el vestuario de Maeve Paterson, todo aporta pero el resultado dista mucho de generar tensión en el espectador, a quien le termina por dar igual lo que ocurra ya que hay mucho capricho en el guion; por ejemplo, en el primer minuto conocemos a Siobhán y su profesor le da un consejo: debe relacionarse más con la humanidad ya que le falta empatía. En cuanto nuestra protagonista pisa el barco se hace amiga de casi todo el mundo, y desde ese momento toda crisis la resuelve ella ya que se revela conocedora de cualquier información necesaria; menos mal que su profesor no le ha recomendado dominar el mundo porque lo haría en menos de 24 horas. Hardiman salta del problema principal a otro secundario y luego retoma el principal antes de saltar a otro secundario, enamorada de un personaje maravillosamente interpretado por Hermione Corfield.


Conocemos al resto de los protagonistas por sus rostros más que por lo que hacen en la historia, Connie Nielsen es Freya o Dougray Scott su marido Gerard, Jack Hickey es Johnny y Olwen Fouéré su tía Ciara; pero todo da igual ya que valen tanto como su relación con Siobhán.

Sea Fever plantea un escenario muy interesante como la inmensidad del mar o la soledad de los que habitan en esos paisajes eternos, y una subtrama – que debería ser la principal – como el desconocimiento de lo que mora bajo nosotros o el mal que conlleva romper los ecosistemas, pero en su ópera prima Neasa Hardiman yerra el tiro con un ritmo plano durante todo el metraje y centrarse demasiado en un personaje central que tampoco resulta atractivo para el espectador.

Firma: Javier S. Donate.

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